Raíces y proyección de la industria naval peruanaastillero_sima.jpg

Para dar servicio de mantenimiento a las naves de la armada peruana se creó Servicios Industriales de la Marina (SIMA), que con el correr de los años se ha convertido en una empresa estatal de régimen privado que desarrolla exitosamente su trabajo, manteniendo en condiciones de buen funcionamiento a nuestras naves de guerra y atendiendo pedidos del país y del extranjero, no sólo en embarcaciones sino también en estructuras metálicas diversas.



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El Comercio.pe

Entrevista al director ejecutivo del SIMA

“Nuestros radares siempre buscan proyectos rentables”

AUNQUE SU ORIGEN ESTÁ LIGADO A LA MARINA DE GUERRA, LA VISIÓN EMPRESARIAL DEL SIMA LO HA LLEVADO A COMPETIR —CON RAZONABLE ÉXITO— CON LOS PRINCIPALES ASTILLEROS Y CONSTRUCTORES METALMECÁNICOS PRIVADOS DE LA REGIÓN
Por Silvia Mendoza

Lunes 21 de marzo de 2011
 
Sobre las empresas estatales pesa el prejuicio de que son ineficientes y poco competitivas. Sin embargo, hay algunas que están dispuestas a demostrar lo contrario. Tal es el caso de SIMA (Servicios Industriales de la Marina), empresa pública de derecho privado que brinda el soporte técnico y tecnológico a la Marina de Guerra, y que también se ha ubicado internacionalmente como un importante constructor de embarcaciones. Su director ejecutivo, Jasón Saavedra, nos cuenta cómo es que esta compañía ha llegado a posicionarse en países tan competitivos como Chile y Brasil.

Como empresa, SIMA participa en varios rubros. ¿Cuál de estos es actualmente su principal negocio?

SIMA es una empresa pública de derecho privado, que, como cualquier otra, produce y vende bienes y servicios para mantener su salud financiera. Además, cumple con los objetivos políticos del Estado. Las líneas de negocios que manejamos son construcciones navales, reparaciones, metal mecánica y mantenimiento de sistemas de armas. No quisiera calificar a una como la más importante porque todas sirven para cumplir con nuestros objetivos. Sin embargo, la que ahora nos está dando protagonismo en el contexto internacional es la línea de construcciones navales, en razón de que estamos llevando proyectos emblemáticos para clientes como la Autoridad del Canal de Panamá, para la que construimos gánguiles (barcazas de tolva que se usan para el dragado) que serán utilizados en la ampliación del canal. Además, en Chimbote estamos construyendo dos remolcadores para el mismo cliente.

Desde hace tiempo SIMA ya no construye embarcaciones para la Marina, sino básicamente para el exterior. ¿Por qué dio ese viraje?
La construcción de unidades de defensa obedece a requerimientos del Estado, es una decisión política y operacional. Pero la Marina tiene una capacidad operativa que tenemos que mantener, porque una vez adquirida se convierte en una capacidad estratégica para no depender del extranjero. Sin embargo, como el tiempo de vida de los buques es prolongado y la Marina tiene una escuadra vigente, tenemos que mantener esa capacidad instalada operando y en valor. Para eso necesitamos tener una planta operativa y actualizada, así es que cumplimos también con la actividad empresarial.

¿La Marina es un cliente que paga los servicios que recibe o tiene una subvención?

La Marina tiene un trato preferente y prioritario. Económicamente no ganamos utilidades por los servicios que le prestamos, se trata de una rentabilidad social para el Estado.

Están presentes en países como Chile y Brasil. ¿Qué tipo de contratos tienen?
Nosotros somos un astillero especializado en la construcción de embarcaciones. Por ejemplo, a la empresa Ultramar, del holding Von Appen, le hemos construido dos remolcadores y ahora estamos comenzando con dos más. Este trabajo nos ha abierto también el mercado argentino, porque uno de nuestros remolcadores opera allá. En Colombia estamos cotizando el mismo producto y embarcaciones offshore, que son nuestra especialidad.

¿Cómo hace una empresa estatal para ganar proyectos en un mercado tan competitivo y especializado?

Competimos porque nos atrevimos a hacerlo. Personalmente, creo en la receta del señor Michael Porter, que en la CADE nos recordó que los peruanos tenemos que hacer sostenible nuestro crecimiento, agregando valor a nuestros productos. Desde antes de escuchar esa receta, SIMA se atrevió a competir, comenzamos a salir a las licitaciones internacionales y las ganamos aprovechando las ventajas comparativas y competitivas que tenemos, como la calidad de nuestros ingenieros y obreros. Por ejemplo, el soldador peruano es un artesano, su trabajo está muy bien valorado y nos permite alcanzar estándares de calidad que nos posibilitan ganar más proyectos.

¿Cuándo comienza su internacionalización?
Tenemos más de 50 años como empresa y muchos logros internacionales en ese lapso. Pero, al igual que nuestro país, hemos pasado por un proceso difícil por la guerra interna y crisis económica, aunque hoy el Perú crece y se consolida en la región. SIMA acompaña ese crecimiento, pero no con exportaciones tradicionales, sino con productos con alto valor agregado. Hace ocho años obtuvimos un contrato para las centrales hidroeléctricas Quilleco y La Higuera, en Chile, a las que les exportamos tuberías de alta presión y compuertas. Luego exportamos productos hidromecánicos para Costa Rica y recientemente hemos exportado compuertas para la central hidroeléctrica de San Joao, en Río Branco do Sul (Brasil). Este último proyecto es emblemático porque competimos en un país sumamente industrializado.

¿El caso del SIMA es una excepción o sus pares de la región también compiten con el sector privado?

Sí hay otras, por ejemplo Chile tiene a Astilleros y Maestranzas de la Armada. Pero regionalmente somos líderes. Una prueba: un 80% de la flota atunera del Pacífico sur viene a hacer su mantenimiento a las plantas de SIMA.
 
Me imagino que están realizando prospectiva continuamente. ¿A qué mercados están mirando actualmente?
Nuestros radares siempre están en la búsqueda de proyectos rentables y emblemáticos. Estamos atentos a todos los proyectos grandes que involucren construcción naval y metalmecánica. Ahora mismo estamos cotizando la construcción de barcazas y remolcadores para un operador chileno que opera en el río de La Plata.

¿Y en el mercado interno?

También tenemos presencia, por ejemplo, un 60% del muelle Pampa Melchorita —que permite la exportación del gas de Camisea— fue hecho por SIMA. Quizá nadie lo sabe porque mantenemos el perfil bajo, pero ese nivel de calidad tenemos.

¿Actualmente tienen algún proyecto en cartera?

Tenemos adjudicados el desarrollo de dos puentes en la carretera IIRSA Norte. Además estamos viendo algunos proyectos mineros interesantes y hemos presentado nuestras cotizaciones a dos proyectos hidroeléctricos nacionales. También hemos presentado nuestra propuesta para la construcción de 16 barcazas para la exploración petrolera en el río Napo de la empresa Perenco. Ahí tenemos la ventaja de tener una planta certificada en Iquitos.

Con todos estos proyectos, ¿cuánto factura actualmente la empresa?
En los últimos dos años hemos facturado más de US$100 millones por año, incluyendo el 2009, en plena crisis. El año pasado llegamos a los US$105 millones.
 
¿Cuánto de esa facturación proviene de sus proyectos en el exterior?
Más del 50% de nuestra facturación corresponde a exportaciones de bienes y servicios.

¿Para este año cuánto esperan crecer?
Tenemos que ser prudentes con nuestros indicadores. Con todo, superaremos la facturación del 2010. Hay varios proyectos nacionales e internacionales en los que vamos a participar.

El entrevistado


Edad: 51 años.
Estado civil: Casado y con tres hijos.
Cargo: Contraalmirante de la Marina de Guerra del Perú y director ejecutivo de los Servicios Industriales de la Marina.
Estudios: Además de ser oficial de marina, ha hecho una maestría en administración marítima en la Escuela Nacional de Marina Mercante.
Hobby: La navegación a vela.
 
La empresa

Nombre: Servicios Industriales de la Marina.
Sedes: Callao, Chimbote e Iquitos.
Antigüedad: 51 años.
 
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