Jhon Valdiglesias Oviedo*
El canciller peruano reconoció que el gobierno del Perú no conoce los detalles del acuerdo firmado entre China y Brasil para estudiar la viabilidad del Tren Bioceánico, un megaproyecto que busca unir el puerto brasileño de Ilheus con el megapuerto de Chancay. Aunque calificó la propuesta como «seductora», advirtió que debe evaluarse con cuidado, especialmente por el impacto ambiental en zonas sensibles como Madre de Dios. Señaló que el acuerdo no es jurídicamente vinculante y que Perú, aunque parte clave del trazado, aún no define su rol ni cómo se implementaría el tramo en su territorio.
Ciertamente, el proyecto del Tren Bioceánico plantea desafíos significativos, como el potencial impacto ambiental en la Amazonía peruana, la incertidumbre sobre su financiamiento y los riesgos de caer en una posible “trampa de endeudamiento”, como advierten algunos países. Sin embargo, estos retos no deben paralizarnos. Los peruanos debemos aprender a enfrentarlos con responsabilidad, transparencia y planificación estratégica, para así aprovechar una oportunidad única de integración regional, dinamización económica y posicionamiento en el comercio global.
El Perú se encuentra entre dos gigantes, China y Brasil, ambos con gran peso económico y experiencia en infraestructura, lo que convierte al país en un actor estratégico en el proyecto del Tren Bioceánico. Sin embargo, cualquier desarrollo debe hacerse con el máximo cuidado, ya que atravesaría la cuenca amazónica más grande del mundo, un ecosistema vital para el planeta. Minimizar el daño ambiental no es opcional, sino una obligación, y debe ser condición clave para que el proyecto avance de forma sostenible y con visión de futuro.
Otro de los mayores retos del Tren Bioceánico será el financiamiento, ya que China suele ofrecer préstamos que han dejado a varios países con grandes deudas. Es posible que intente hacer lo mismo con Perú y Brasil, y que el tramo peruano deba ser costeado por el propio país. Sin embargo, Perú ya ha demostrado que puede atraer inversión privada sin comprometer fondos públicos, como ocurrió con el puerto de Chancay. Por eso, este proyecto debe seguir el mismo modelo: financiamiento privado, con participación extranjera y reglas claras, sin hipotecar el futuro fiscal del país.
China cuenta con empresas públicas altamente experimentadas y eficientes en la construcción de grandes obras de infraestructura, capaces de ejecutar proyectos como el Tren Bioceánico con gran rapidez. Su capacidad técnica es indiscutible, pero el problema central sigue siendo el financiamiento. Ningún sol del fisco peruano debe ser comprometido; en su lugar, el proyecto puede y debe ser concesionado a operadores privados, bajo un marco de regulación transparente y sólido. Así se asegura inversión sin deuda pública, control estatal y desarrollo con responsabilidad.
El Estado peruano debe acelerar este proyecto estratégico, fortaleciendo la coordinación con Brasil, otro país donde la lentitud y la burocracia también son obstáculos. Avanzar con decisión no significa ceder; el Perú debe mantener firme su poder de negociación para asegurar que el Tren Bioceánico beneficie realmente al país, sin comprometer sus recursos ni su soberanía.
* Investigador del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (CEAS). Doctor en Economía Internacional por la Universidad de Economía y Negocios Internacionales (UIBE), China. Máster en Estudios Asia-Pacífico con especialización en China por la Universidad Nacional Chengchi (NCCU), Taiwán.

1 comentario
El colmo o sea que grandes potencias como China y brasil creen que Peru aceptara la ruta que les da la gana???? Y cuidado emp china brasil son torcidas tambien. Problemas de no pago y robo a prov eedores.