Proyecto. Con nueva infraestructura, la capacidad de almacenamiento en la sierra de Lima crecerá de 331 millones de metros cúbicos a 421 millones, según Sedapal.
Tener agua en Lima y Callao, en los lugares con acceso al servicio, parece tan fácil como abrir el caño. Sin embargo, a 4.500 metros de altura, desde donde viene el recurso que abastece a la ciudad, la realidad es distinta, especialmente este año en que la ausencia de lluvias generada por el fenómeno El Niño hizo peligrar la continuidad del servicio.
En la actualidad, el 85% del agua que utiliza Lima proviene de fuentes superficiales, es decir, de precipitaciones que se acumulan en tres represas y 19 lagunas.
En total, dichos sistemas permiten almacenar 331 millones de metros cúbicos (MMC) del recurso, capacidad que hacia el 2021 será insuficiente.
Ramón Huapaya Raygada, gerente general de Sedapal, comenta a La República que hasta esa fecha se deben tener listas las nuevas presas de Pomacocha, que en la actualidad almacena 24,4 MMC, y la de Huallacocha Bajo, de 11,7 MMC.
Con una inversión de US$ 600 millones, ambas lagunas, que hoy suman 36,1 MMC de forma natural, se podrá reservar 90 MMC adicionales para los 43 distritos de Lima Metropolitana y los siete del Callao.
Con este incremento, la capacidad de almacenamiento para las épocas de estiaje (mayo-agosto) crecerá hasta cerca de 421 MMC.
Y como parte del proyecto también se ejecutarán otras obras asociadas, entre ellas la construcción de un túnel de 10 km que permitirá derivar 5 m3 por segundo del caudal del río Yauli hacia río Blanco (quebrada del río Rímac).
El Problema
Este año, como no ocurría desde 2004, la falta de lluvias hizo peligrar el abastecimiento de agua potable en Lima y Callao.
“Hacia fines de enero, que fue el mes más seco de Lima en 25 años, conseguimos almacenar solo 192 MMC de agua. Si la proyección de entonces se mantenía, el servicio se hubiera tenido que restringir a 12 horas por día. Ya se había hecho coordinaciones con el Gobierno”, reconoce hoy Huapaya Raygada.
Al cierre de la temporada de lluvias en abril, no obstante, Sedapal logró acumular 298,29 MMC, lo que representa el 90,11% de su capacidad total. La cantidad restante se compensará con lo captado en los 50 nuevos pozos de agua subterránea recientemente construidos.
De acuerdo con el funcionario, el servicio para la capital está garantizado hasta el próximo año. Además, los proyectos en cartera permitirán mantenerlo funcional hasta el 2040, pero aquella no es una noticia del todo satisfactoria.
“El sistema es vulnerable y delicado porque depende de las lluvias. En 10 o 15 años, las precipitaciones van a ser menores por el cambio climático. Eso es indudable, está previsto. Llegará el momento en que vamos a tener una menor producción de agua para mayor cantidad de gente”, advierte Huapaya Raygada.
En esa línea, el gerente general de Sedapal agrega que la única salida viable es reducir el consumo de agua por persona. Hoy, cada limeño utiliza 250 litros de agua al día en promedio, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un máximo de 150 litros.
