Un avión F-15 Eagle de los EE. UU. se estrelló en Libia, pero los dos tripulantes consiguieron eyectarse y fueron rescatados con lesiones leves.
En tanto, los ataques continúan en medio de la protesta de la Liga Árabe, China, Rusia y otros países, pues la coalición se extralimitó: se autorizó una zona de exclusión aérea y no un ataque aéreo.
Mucho menos se autorizó un ataque donde no hay civiles rebeldes, en Trípoli, pues la mayor parte de los insurrectos se concentran en Benghazi, lo cual es una clara muestra de que la voracidad que motiva los ataques no son los rebeldes, sino la riqueza libia.
El gobierno libio denunció la muerte de civiles, ahora llamadas con desparpajo por los Estados Unidos “daños colaterales”, las cuales ocurrieron en el aeropuerto comercial de Sirte.
