La cifra de fallecidos por las inundaciones en el estado de Texas ya es de 120, mientras que el número de desaparecidos supera los 170, informan hoy miércoles slas autoridades locales y el gobernador de Texas, Greg Abbott.
Brigadas de rescate continúan en su búsqueda de personas entre los escombros tras la catastrófica tormenta del fin de semana, que provocó la rápida crecida del río Guadalupe a niveles casi sin precedentes.
En el condado de Kerr 161 personas están desaparecidas declaró el sheriff del condado, Larry Leitha, durante una conferencia de prensa. La zona se ubica en la región montañosa de Texas, donde son habituales las inundaciones. En el oeste de Austin, la capital del estado, el condado de Kerr fue el más afectado por el desastre. Al menos otras 10 personas están desaparecidas en otras partes del estado.
El presidente Donald Trump firmó una declaración federal de desastre a pedido de Abbott, lo que autoriza a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias desplegar sus propios equipos para apoyar las labores locales de rescate y recuperación a medida que avanzan las operaciones.
Las operaciones afrontan dificultades por las tormentas, según informaron las autoridades a medios locales, pero los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional indicaron que las condiciones comenzarían a mejorar el martes.
La mayoría de las muertes por inundaciones se produjeron en el condado de Kerr, donde las autoridades han confirmado la muerte de al menos 95 personas.
En Camp Mystic, un campamento de verano para niñas, con cabañas junto al río en una zona rural del condado de Kerr, cerca de Hunt, al menos 27 campistas y monitoras murieron. Algunas sobrevivientes dijeron que se despertaron con el agua entrando a raudales por las ventanas. Los equipos continuaban la búsqueda de cinco campistas y una monitora desaparecidas de Camp Mystic. Otra niña que no era parte del campamento también está desaparecida, declaró Abbott el martes.
Abbott declaró el martes que recibió un mensaje de texto del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., que informaba que el Departamento de Salud y Servicios Humanos se dispone a declarar una emergencia de salud pública por las inundaciones repentinas en Texas Hill Country, lo que facilitará la ayuda de profesionales de la salud y de la salud mental de otros estados, tanto viajando a la zona como mediante telemedicina.
Es descomunal la crecida del río Guadalupe, que se estima alcanzó los ocho metros en tan solo 45 minutos, según declaró el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, durante una conferencia de prensa.
El río recorre unos 370 kilómetros a través de una región ubicada entre Austin y San Antonio, comenzando en el condado de Kerr y terminando a lo largo de la Costa del Golfo. Se le conoce como “callejón de inundaciones repentinas”, debido a la recurrencia de las inundaciones.
Las autoridades de otros cinco condados de Texas también han confirmado muertes en las inundaciones: el condado de Travis, que incluye Austin, así como los condados de Burnet, Kendall, Williamson y Tom Green.
En Camp Mystic unas 650 personas se alojabaní, incluyendo alrededor de 550 niños, según los registros de inspección publicados por el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas, con fecha del 2 de julio, tan solo dos días antes de la inundación.
Según los registros, Camp Mystic contaba con un plan de procedimientos por escrito para aplicarse en caso de desastre, el cual estaba publicado en la oficina administrativa del campamento, pero no está claro qué contenía exactamente el plan. A diferencia de al menos otro campamento a lo largo del río Guadalupe, cuyos empleados hablaron con The Associated Press, Camp Mystic no evacuó a terrenos más altos antes de las inundaciones.
En las zonas rurales, como Hunt, hay diversos puentes de un solo carril, que se inundan fácilmente y crean islas donde quedan atrapadas personas y viviendas. Esos lugares tienen una señal de celular inestable y son de difícil acceso para los servicios de emergencia.
CBS News reveló que el Servicio Meteorológico Nacional emitió 22 alertas para el condado de Kerr en relación con las tormentas e inundaciones repentinas, las cuales fueron aumentando con el tiempo. Sin embargo, algunos residentes locales afirmaron no haber recibido alertas de emergencia en sus teléfonos ni haber comprendido la gravedad de la situación hasta que ocurrió.
Nim Kidd, jefe de la División de Manejo de Emergencias de Texas, declaró que su oficina recibió un pronóstico el miércoles que pronosticaba varios centímetros de lluvia, pero la cantidad de lluvia que cayó en este lugar específico nunca estuvo en ninguno de esos pronósticos.
El juez Rob Kelly, del condado de Kerr, afirmó que su área no cuenta con un sistema de alerta para las inclemencias del tiempo, lo que podría haber explicado por qué la gente no estaba tan preparada. Los funcionarios del condado habían considerado previamente un sistema de alarma pública, pero no lo instalaron debido al costo. El excomisionado del condado de Kerr, Tom Moser, declaró a CBS News que el condado había solicitado una subvención anteriormente para construir el sistema, pero la solicitud no fue aprobada.
“Si no pueden costearlo, déjennos hacerlo nosotros”, declaró el vicegobernador Patrick el lunes, señalando que el estado podría ofrecer recursos al condado de Kerr para instalar un sistema con sirenas.
