Una polilla Bogong macho y diagrama de su migración anual
Un nuevo estudio publicado indica que las polillas australianas pueden ver y descifrar el cielo nocturno al prestar especial atención a la Vía Láctea y parecen capaces de orientarse utilizando la nebulosa Carina como punto de referencia visual.
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Lund, Suecia, Universidad de Ontario, Canadá, Universidad de Oldenburg, Alemania, Universidad del Sur de Dinamarca, Universidad Nacional de Australia, Universidad Macquarie, Australia, Universidad del Sur de Australia, y la Universidad de Agricultura de Nanjing, China.
El estudio, publicado en la revista Nature, se enfocó en las polillas Bogong, que cada primavera, en el sureste de Australia, por miles de millones de polillas emprenden el vuelo al amparo de la oscuridad.
Esta migración alcanza hasta 1,000 kilómetros de longitud y se dirige a un pequeño grupo de cuevas en los Alpes australianos, lugares que las polillas nunca han visitado antes, pero a los que, de alguna manera, se orientan con notable precisión y su brújula está en el propio cielo nocturno, la Vía Láctea.
Los investigadores sujetaron a las polillas a diminutas correas. Las polillas podían despegar y elegir una dirección, pero no escapar.
El experimento se desarrolló dentro de un planetario especial para polillas. Se proyectaron patrones estelares en una pantalla superior, mientras que el campo magnético ambiental se anuló mediante bobinas de Helmholtz, lo que garantizaba que los participantes no pudieran hacer trampa con la navegación magnética. Al mostrarles un campo estelar normal, las polillas se orientaron en la dirección correcta. Pero cuando las estrellas se desordenaron en patrones aleatorios, perdieron la orientación.
Para profundizar, los investigadores registraron la actividad de las neuronas visuales en los cerebros de las polillas mientras un cielo nocturno proyectado giraba sobre ellas. Las neuronas se activaron con mayor intensidad cuando las estrellas se alineaban con la dirección migratoria heredada de la polilla. Algunas neuronas se sintonizaron con la región más brillante de la Vía Láctea (especialmente cerca de la nebulosa Carina), lo que sugiere que esta franja de luz estelar es un punto de referencia visual.
Las nubes produjeron la siguiente revelación: las polillas Bogong permanecieron orientadas incluso cuando las estrellas estaban ocultas. En esos casos, se basaron en el campo magnético terrestre, revelando un sistema de doble brújula similar al de las aves migratorias. Al eliminar las señales estelares y magnéticas, las polillas volvieron a desorientarse.

Arriba: Cielos nocturnos proyectados en laboratorio durante la primavera y el otoño, y un cielo otoñal con sus estrellas dispuestas aleatoriamente. Abajo: Reacción de las polillas a cada cielo.
En los últimos años, los científicos han descubierto que muchas criaturas se guían por las estrellas. Además de los humanos, la lista incluye aves cantoras migratorias, posiblemente focas, escarabajos peloteros, ranas grillo y, ahora, polillas bogong. La lista de formas de vida guiadas por el magnetismo es aún más larga, y abarca desde microbios hasta ballenas.
