Edith Gómez*
Este es un tema que ha sido ampliamente discutido. Muchas personas coinciden en que lo mejor es no hacerlo, mientras que otros están a favor del sí. Entre estos últimos se cuentan a aquellos quienes tienen entre sus argumentos la hipótesis de que en la cultura asiática ellos cuando emigran no buscan ser empleados, sino colocar sus propios negocios. Naturalmente como recién llegados a otro país no cuentan con un gran capital, pero sus paisanos (amigos y familiares) les prestan lo necesario para comenzar y sin intereses.
El asunto es que la cultura asiática y la occidental no tienen punto de comparación, para ellos el honor es muy importante, mientras que los de este lado del mundo decimos “a lo pasado, pisado”. Si tú quieres abrir un negocio propio y no cuentas con los recursos financieros necesarios puedes aprender a ganar dinero de manera sencilla en Gananci para que lo inviertas en eso que tanto has soñado.
Por otro lado, si un familiar se acercó a ti con la esperanza de que le prestes dinero, a continuación, encontrarás las razones por lo cual la decisión más sabia es decir que no:
- La mayoría de las veces el dinero no regresa: es genial que quieras ayudar a tu familia, pero si eso supone ponerte en problemas financieros a ti, es mejor que no lo hagas. Según diversos económicos realizados, el dinero que se presta en familia en la mayoría de los casos termina sin regresar a su dueño original.
Por esta razón si algún miembro de tu familia te pide una cantidad prestada uno de los principales factores que debes evaluar es la posibilidad de perder eso dinero. Si eso te supone un problema muy grande, lo mejor es negarse. En caso de que sí puedas permitirte perder la cantidad de dinero que te están solicitando ¡Adelante! - Crea conflictos: muchas veces prestar dinero a personas demasiado cercana crea barreras entre estos ya que este suele ser un tema álgido. La confianza puede romperse y el vínculo afectivo quedar fracturado por muchos años -a veces para siempre-.
Es cierto que las familias están para apoyarse, pero cuando existen conflicto de intereses de por medio, esto puede crear una brecha casi intraspasable después cuando no se cumplen ambas partes. El problema puede comenzar de distintas maneras: pagos tardíos, cobros constantes, cambios en las condiciones iniciales y más, que pueden desatar molestia entre los involucrados. - Exceso de confianza: la principal razón por lo que no es una buena decisión financiera prestar dinero a los miembros de la familia es el exceso de confianza que existe, lo que hace que el límite de la responsabilidad adquirida y la ayuda se desdibuje peligrosamente.
Las excusas que ponen los familiares al momento de pagar no tendrán sentido ante un banco, prestamista u otras herramientas financieras, pero la relación familiar le otorga “ciertas concesiones”, por lo que pueden acudir a ti con la esperanza de mayor comprensión, pero de igual forma esto afecta tu bolsillo.
Por otro lado, si te hace sentir culpable el hecho de no poder ayudar a tu familia financieramente por como pueda afectarse tu situación económica, puedes apoyarles en otros aspectos que encontrarás a continuación:
- Sé sincero: explica con honestidad las razones por las cuales no puedes prestar el dinero. Indica que tiene más valor para ti su relación familiar que cualquier cantidad monetaria. Quizá la persona se moleste contigo al principio, pero será algo momentáneo. En cambio, el roce que puede quedar si hacen la transacción puede ser más complicado y profundo.
- Asesórale financieramente: si notas que el problema de fondo es que esta persona no tiene una situación económica estable por su mala relación con el dinero o simplemente porque no se administra saludablemente, tú puedes ayudarle a que supere eso con algunas recomendaciones.
Si tú tampoco tienes mucha información al respecto, puedes aprender a administrar mejor tu dinero con estos trucos. - Acompáñale en el proceso de buscar diferentes opciones: existen préstamos personales que pueden funcionar, esto al ser un poco más estrictos le obligarán a buscar la manera de pagarlo, por lo que pondrá a trabajar aún más su creatividad.
Que no le prestes el dinero no significa que no te importe su bienestar, sino que te importa en igual manera la de ambos por lo que no puedes arriesgarte. No sientas remordimiento, existen situaciones en las que nuestra ayuda en idónea y otras en las que debemos decir que no por diversas razones.
