Su educación: ¿En la calle?
Por: Wilfredo Pérez Ruiz (*)
Cada vez es más frecuente percibir cómo nos hemos “acostumbrado” a convivir con formas de conducta que confirman la ausencia del buen comportamiento en los espacios públicos. Lo observo cada fin de semana al salir con mi madre a pasear, hacer compras, acudir a un establecimiento comercial o simplemente cruzar una céntrica avenida.
En este aspecto deseo reiterar, con especial énfasis, que la educación debe asumirse como una cultura de vida que se ejerza de manera sostenida, continua y sin distinción de circunstancias o acontecimientos como habitualmente sucede. Incluso existen personas –de variadas edades y procedencias- que creen válido aplicar las pautas de cortesía en función del estatus, jerarquía o alguna otra “característica” social o subjetiva. Nada más equivocado.
Quiero compartir con usted una anécdota que no puedo olvidar. Recuerdo, hace unos meses, haber sido tratado con meritoria amabilidad por el funcionario del área de Imagen Institucional de una entidad. Un par de horas después de la afable atención ofrecida en su oficina, lo encontré saliendo de almorzar de un restaurante y grande fue mi sorpresa al observarlo escupir en la calle, no ceder el paso a personas mayores y limpiarse la boca con un mondadientes.
A continuación deseo describir elementales patrones que deben aplicarse en la calzada. Evidencia nuestra cortesía cuando al caminar brindamos el lado de la pared a señoras, señoritas, ancianos y caballeros acompañados por niños. También a individuos que por su estado físico lo requieran. Veo, casi a diario, hombres que se “atrincheras” en el sitio que no les corresponde para cubrirse del sol. ¡Que original!
Cuando viaja en transporte masivo ceda el asiento a los mayores, embarazadas y discapacitados. No debiera haber una norma legal que establece “lugares reservados” para ejercer la más elemental deferencia en estas ocasiones. Esta disposición muestra nuestro deterioro educativo. De no existir la obligatoriedad de la ley, probablemente, las visibles expresiones de desconsideración se incrementarían.
En la calle ayude a pasar la pista a ancianos y ciegos; respete las señales de tránsito y atraviese solo por el crucero peatonal; no estacione su auto en el lugar reservado para personas con discapacidad; se recomienda saludar con deferencia a cualquier semejante; no llame gritando de una vereda a otra, es una falta de delicadeza; si se encuentra con una dama que no autoriza el saludo con su mirada, usted no la incomode saludándola. Ella deberá facultar (reitero) el saludo del caballero.
Un detalle que podría considerarse innecesario. Antes de dar la mano, percatase de su limpieza y si será bien recibida. Cuando nos encontramos con personas de mayor rango, espere que nos la ofrezcan antes de tenderla nosotros. Recuerde que la mujer determina como desea ser saludada. Tampoco tienda la mano a quienes se encuentren transportando paquetes o no estén en condiciones de recibirla. Sea pertinente en esta situación. Es incorrecto ver habitantes que la extienden sin tener en cuenta la incomodidad generada por su actitud.
La actuación de la ciudadanía facilita conocer el escaso sentido de pertenencia e identidad que tenemos en estos lugares que no los consideramos como nuestros. Sino fuese así, no habría sujetos que arrojan basura, escupen, maltratan instalaciones públicas e incluso orinan o defecan. Sin contar a quienes se echan en las bancas de los parques y hacen inscripciones. Todo ello exhibe una escasa identificación con el entorno.
En el ámbito educativo (escuela, familia, etc.) se tiene que trabajar para formar una colectividad comprometida con su contexto social y cultural y, consecuentemente, preocupada por respetar a sus semejantes. Nos corresponde afianzar una comunidad en donde cada integrante sienta suyo el ambiente del que es parte y, de esta manera, aprendamos a vivir en condiciones armoniosas, pacíficas y tolerantes. Tarea nada fácil si analizamos las enormes apatías e indiferencias que constituyen el “pan nuestro de cada día”.
El Perú, amigo lector, es un país de permanentes, nuevos y grandes retos. Desde mi punto de vista, este es uno de ellos. Abocarnos a educar y sensibilizar -con el ejemplo de vida- a hijos, alumnos y prójimos. Este proceso de formación demanda una secuencia de acciones en la que todos debemos asumir roles y responsabilidades y, además, es una noble labor de largo aliento que requerimos empezar ahora. Recapacite estas sabias palabras del escritor y jesuita español Baltasar Gracián: “Ninguno hay que no pueda ser maestro de otro en algo”.
(*) Expositor de etiqueta social del Instituto de Secretariado ELA y la Corporación Educativa Columbia. Docente y consultor en protocolo, imagen personal y etiqueta. http://wperezruiz.blogspot.com/ – http://www.facebook.com/wilfredoperezruiz

4 comentarios
POR QUE GRITAN?
EN LUGARES PUBLICOS COMO CABINAS DE INTERNET, BANCOS,MICROS ETC, CUANDO SE JUNTAN VARIAS CHICAS CUENTAN SUS INTIMIDADES CON LA PAREJA, DE VOZ EN CUELLO,A TODO LO QUE LES DE LA VOZ, CON ADEMANES Y TODO.TAMBIEN CUANDO HABLAN POR TELEFONO, EN VIVANDA UNA MUJER YA MAYOR POR CELUDAR LE PREGUNTABA A SU MARIDO A GRITOS SI SE LIMPIABA EL CULO CON PAPEL CON OLOR. QUE ASQUEROSA.! :woohoo: ¿ SE ESTARAN HACIENDO PROPAGANDA? INOPORTUNANDO LA CONVERSACION DE LOS QUE ESTAN CERCA, O SI ESTAS LEYENDO ETC
CON HUMALA SERA PEOR DEFECARAN EN LAS PUIERTASDELASCASAS MEARAN EN LAS IGLESIAS, TODALA CHOLA INDIADA ASQUEROSA, ASIPASA EN VENEZUELA PURO ASALTO Y NOLOSPERSIGUENPROQUE VOTAN PRO CHAVEZ. NO DOY LA MANO A GNTUZA COCHINA DE REPENTE ACABAN DEORINAR BAÑSINLIMPIARSE LA MANOS TENGO MI ANTISEPTICO A LA MANO, , BAÑOS ASQUEROSOS EN CIFAS INSTITUCIONES GENTE COHCINA ZA PORMEDIO DE LA CALLE CRU COMBIBASURAS RUIDOSAS ESO SE POTENCIARA CON HUMALA CONCHINO
Y NI HABLAR D BASURAS DE TAXISTAS DE MIIERDA COCHINO MANEJASN PEOR QU EPRESIDARIOS
:X oye juan jose,no has observado el entorno. las chicas y las viejas, gritan, sus azañas sensuales cuando hay hombre cerca. propaganda si pero pagada. no hay trabajo muchacho,