En defensa de la vida. Campaña de sensibilización iniciada por el partido Alianza Para el Progreso (APP) busca evitar que muertes por accidentes de tránsito queden impunes. Familiares de víctimas por accidentes de tránsito exigen justicia y piden a las autoridades medidas más drásticas.
El candidato a la Alcaldía de Lima, Luis Iberico, proyecta una solución viable para el problema del transporte urbano mediante una campaña que busque soluciones para el desastre de tránsito ocasionado por el incompetente Luis Castañeda Lossio.
Dos familias quedaron desoladas y sumergidas en el dolor. Una vez más las calles de Lima se tiñeron de sangre por la imprudencia e irresponsabilidad de un sujeto que se jugó la vida de dos personas por ganar un pasajero más en la avenida Salaverry, en el distrito de Jesús María.
Hoy, a un mes y medio del fatídico accidente, los familiares de las víctimas salieron a las calles para exigir que la muerte de Mirna Robles y de Lucio Canches no quede impune. A través de una campaña de sensibilización, lanzada por el partido político Alianza Para el Progreso, y liderada por el candidato a la Alcaldía de Lima, Luis Iberico Núñez; pidieron justicia, medidas más drásticas y unión de todos los peruanos para impulsar una corriente que cambie esta situación.
“Como organización política creemos que el problema del transporte público y de la inseguridad ciudadana deben ser el principal tema de agenda de quien asuma las riendas de la capital. La Era Combi tiene que acabar, pero con el reemplazo de estas unidades por ómnibus grandes, seguros y que pertenezcan a empresas de servicios de transporte no afiliados, como existe ahora, y que no recogen a los niños en sus paraderos, ni respetan a las mujeres ni a los ancianos”, señaló Luis Iberico.
Asimismo, deploró que en Perú, a pesar de que existen pocos carros en comparación con otros países, el índice de muertes por accidentes tránsito es el más alto de América Latina, situación que se origina por el caos vehicular, que en gran medida se debe al mal transporte público que tenemos.
Por su parte, Rosa Canches Guevara, hija de una de las víctimas imploró justicia e invocó a las autoridades que atiendan su pedido para que se sancione a quienes se constituyen en una amenaza latente para nuestras familias. “Cuántas muertes más tenemos que llorar para que las autoridades tomen conciencia de esto”, señaló.
A su turno, Javier Robles Cortijo, padre de Elva Rivero de Robles, pidió que las leyes sean más drásticas. “En nuestro país estamos acostumbrados a asumir actos de esta naturaleza como si nada hubiera pasado. Es necesario que nos pongamos fuertes para poner freno a este flagelo que no hacen más que destruir la vida de nuestras familias”, precisó.

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Las Causas Reales de los Accidentes
LOS ACCIDENTES DE TRANSITO SE GENERAN EN LOS ESCRITORIOS
-Breve análisis de porque el 60% de los accidentes en este rubro son por causas organizacionales-
(Articulo Publicado en Prevention World España el 09/02/2010
http://www.prevention-world.com/articulos_de_prevencion/articulo.asp?ID=790
El transporte terrestre como toda actividad humana, por las características propias de su desarrollo y por lo especial de su realidad, implica riesgos que deben ser administrados con sistemas y programas especialmente elaborados, que controlen las pérdidas desde su origen.
Muchos empresarios (y directivos) del transporte tienen paradigmas negativos muy arraigados y realizan prácticas incompatibles para el mejoramiento de sus procesos, al no poseer una adecuada cultura preventiva, no adoptan sistemas de gestión preventiva, aplican la generalizada filosofía del cumplimiento del “mínimo legal” y no establecen estándares de operación que faciliten la prevención de pérdidas, su comportamiento esta orientado a la reacción (al “después de”), no conservan un registro fiel de los incidentes y accidentes en sus operaciones que evidencie cuanto ganan y cuanto pierden y no investigan los eventos no deseados que los causan, no los tratan y por ello se repiten periódicamente. No hacen una buena selección de conductores (y de personal), dan tamaña responsabilidad a los jefes de mantenimiento o de operaciones en la equivocada idea que es de su competencia. No seleccionan a los conductores que son más idóneos para conducir de noche o en altura barométrica, o en selva, etc. No les proporcionan las mejores condiciones para el descanso y fatigan a sus conductores haciéndolos trabajar más de 15 horas diarias, convencidos de que “están acostumbrados”.
Parece una reiteración de lo obvio, pero es innegable que muchas empresas y organizaciones de transporte terrestre no están guiados por una adecuada cultura preventiva en el desarrollo de sus operaciones. Por ello, la movilización terrestre de personas o de carga en algunos países aún no ha alcanzado su conveniente desarrollo. Al carecer de cultura preventiva, la realidad es percibida sesgadamente y por lo general, se señala al conductor como el único responsable, a vías y condiciones ambientales adversas y a probables fallas y condiciones mecánicas en su funcionamiento. Esta percepción inadecuada de la realidad motiva luego la emisión de normas principalmente dirigidas a la sanción, al control documentario y a la inspección.
Siendo así, no se perciben las causas básicas, no se perciben las fallas en los procesos de operación, no se perciben los errores administrativos y organizacionales. La falta de cultura preventiva de los empresarios, de los directivos, de los funcionarios de las entidades legislativas y fiscalizadoras, crea una la visión sesgada de la realidad que dificulta comprenderlo y tratarlo como corresponde. Los resultados de esta indeseable condición, son los continuos e imparables accidentes, con su consecuencia de muerte, mutilación, incapacidad, dolor y cuantiosas pérdidas.
Este estado de cosas incluye también a medios de comunicación, cuyos periodistas poco competentes y carentes de una visión sistémica, desorientan y transmiten su visión prejuiciosa a la opinión pública, creando paradigmas negativos e inadecuados para la comprensión y terapéutica correcta de la problemática.
En cuanto a la aptitud para conducir, la problemática es aun más grave; se sabe de algunos conductores con hábitos negativos como la Ludopatía. Que muchos conductores trasandinos toman un brebaje mezcla de aguardiente, Coca Cola y Aspirina, llamado: ”turbo” y que otros mastican hojas de coca “para el frío, el cansancio y el sueño”. Muchos se automedican, muchos son Hipertensos, No pocos son Diabéticos, muchos están y conducen con el Colesterol y/o los Triglicéridos elevados. Algunos son daltónicos, muchos tienen deficiencias visuales y de percepción u otras condiciones o dolencias psicofísicas incompatibles con la conducción, pero como lo señala “el mínimo legal”, son evaluados luego de varios años, tan solo cuando van a revalidar o recategorizar su licencia.
Sin control y seguimiento permanente, la Discromatopsia, Ametropía, Colesterolhemia, Hiperlipidemia, Hipertensión, Diabetes Mellitus, etc., desconocidas por el profesional administrativo, legal o de ingeniería ponen en riesgo cualquier operación de transporte (Generalmente los conductores disimulan estas dolencias y sus efectos), pero como dice el dicho “el que no sabe es como el que no ve”, en las empresas ni lo perciben, ni se ocupan, ni lo tratan, porque no gestionan estos u otros riesgos y no se ha emitido norma especifica que obligue a los empresarios a tener sistemas”AD OC”, con programas de seguimiento muy frecuente de estas condiciones de riesgo.
Está probado que en transporte, el 95% de accidentes es causado por el factor humano, de este porcentaje, 35% corresponde al conductor y peatón, pero 65% de ellas son por causas organizacionales. Por ello, no es exagerado afirmar que los accidentes en el transporte, por su naturaleza y lo complejo de su realidad, se originan en los escritorios. Un análisis minucioso de la causalidad de los accidentes evidencia la larga cadena de responsabilidad y errores que conducen a la generación de estos eventos no deseados. Es por ello, justo y necesario que se adopte un enfoque diferente.
Un cambio así, con riesgos convenientemente tratados, elimina el error humano tanto individual como organizacional, evitando el dolor, apuntando al mejoramiento del servicio, al mejoramiento de las empresas y a un mejor estatus laboral para quienes la componen.
Lic. Luis S. Asunción Valverde
Psicólogo- Prevencionista
Experto en Prevención de Riesgos y Salud Ocupacional
Fono: 987161300
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