Magistrada de Pucallpa asumiría el encargo. Si fiscalía denuncia y solicita la detención de Walter Acha congresista podría ir a la cárcel.
La magistrada Emperatriz Verdi de la fiscalía provincial penal de Coronel Portillo inició las investigaciones del caso que pesa contra el congresista oficialista, Walter Acha, por presunta violación sexual a su exjefa de prensa, Idelia Calderón, ocurrido luego que ambos implicados sostuvieran una reunión de trabajo el 26 de febrero en Pucallpa.
La fiscal Verdi asumiría la investigación porque los hechos se habrían dado presuntamente en Pucallpa, capital de Coronel Portillo, sin embargo, según informa La República, la letrada viajaría a Lima para interrogar al congresista y su exjefa de prensa previa autorización del fiscal de la Nación.
Por tal motivo la magistrada pidió una copia del reportaje emitido el domingo por el programa “Cuarto Poder” donde se difundió la denuncia de la presunta violación sexual además de que un médico legista examine a la denunciante.
En caso que la fiscal no pueda concretar su viaje a Lima por un tema presupuestal la segunda alternativa es que denunciante y denunciado sean interrogados, mediante exhorto, por otro magistrado en Lima.
Vale recordar que en esta etapa investigativa donde se verificarán la información en base a la denuncia, la Fiscalía puede actuar sin autorización del Parlamento.

14 comentarios
congreso mejor que magaly
que mierda importa si la violo o no, finalmente estamos de OLETONES, mientras LOS CHILENOS SIGUEN EN TACNA, LOS BRITANICOS MATAN A LOS DELFINES Y CONTAMINAN NUESTRO MAR, SIGUEN DANDO PERMISOS DE PESCA, Y NOS DEJAN CHUCHILLA O BASA CONTAMINADA,GRAN LABOR EDUCATIVA DEL CONGRESO Y DEL MINISTERIO DE EDUCACION, LOS NIÑOS TAMBIEN LEEN LAS NOTICIAS. MAGALY PERDIO.
ComandanteZERO
el gobierno de Lima pondría a su disposición parte de su escuadra y que se embarcaría en Moliendo o Arica con destino al extremo sur del Perú, para de allí avanzar sobre el litoral boliviano en busca de los chilenos. Nunca hubo intención del gobierno peruano hacer ese traslado. Las fuerzas bolivianas tuvieron que permanecer en Tacna, en un destierro indefinido, que terminó un año más tarde, como corolario de la derrota del Alto de la Alianza. Sólo una parte de ellas fue movida al departamento de Tarapacá, pero para luchar, al lado d3 las peruanas destacadas anteriormente allí: por la integridad territorial del país vecino
COMANDANTE ZERO
Sin el auxilio del Perú, que pone al servicio de nuestros intereses elementos de que carecemos en absoluto, no habríamos tenido, ni tendríamos en el futuro, en mi concepto, la posibilidad de recobrar nuestro litoral. Así lo comprendió sin duda el gobierno cuando no cesó en su insistencia sobre el señor Reyes Ortiz para que haga práctica la alianza, sean cuales fueren las condiciones que le sirvieran de base".
Una vez planteada la guerra al Perú el Presidente de Chile, señor Aníbal Pinto, describió las intenciones de su gobierno en estos términos: "La primera campaña será marítima. Una vez que hayamos vencido en el océano el campo de batalla será el mismo territorio de esa republica".
El comandante de la escuadra, Almirante Juan Williams Rebolledo, recibió órdenes de atacar sorpresivamente a la escuadra peruana que se estaba alistando en el Callao, al mismo tiempo que se hacía publica la declaratoria de guerra. El marino representó tal mandato. Temía a los poderosos cañones de la fortaleza de ese puerto. Prefirió bloquear Iquique impidiendo los embarques de salitre a manera de provocación a las naves enemigas, a fin de que saliesen de su guarida y pudiese enfrentarlas en alta mar. Como esto no diese resultado y se criticase en Santiago su inactividad, decidió actuar de acuerdo con las directivas emanadas del Palacio de La Moneda.
La casualidad hizo que al mismo tiempo que la escuadra chilena salía de las proximidades de Iquique rumbo al Callao, la escuadra peruana zarpaba de ese puerto transportando al Presidente de la República, General Mariano Ignacio Prado, jefes de alta graduación, tropas, pertrechos bélicos y víveres con destino a Arica. Los dos convoyes se cruzaron sin avistarse. De ocurrir lo contrario, habría podido producirse un enfrentamiento naval decisivo. El Presidente Prado llegó a Arica el 20 de mayo (1879). El General Hilarión Daza se trasladó desde Tacna y subió a bordo del vapor "Oroya" para saludarle. Los dos mandatarios, que se veían por primera vez, se estrecharon en un abrazo y cambiaron brindis con copas de champagne. Prado hizo votos porque "la confraternidad perú-boliviana fuese tan sincera como eterna". Daza expresó el deseo de que las fuerzas aliadas "alcanzasen el triunfo y castigasen al invasor".
Al enterarse el General Prado de que el Almirante Williams Rebolledo se había alejado de Iquique dejando frente a ese punto solamente dos buques, menores, ordenó que los dos blindados peruanos: "Independencia" y "Huáscar" fuesen a hundirlos.
COMANDANTE ZERO
l combate se produjo el 21 de mayo. El "Huáscar" enfrentó a la corbeta "Esmeralda". El "Independencia" persiguió a la "Covadonga" que escapaba hacia el sur. En vista de que la mala puntería de sus noveles artilleros no lograba su objetivo en dos horas de bombardeo, el comandante del "Huáscar", Contralmirante Miguel Grau, hizo embestir a su navío contra la corbeta chilena. En el primer encontronazo, el capitán de la "Esmeralda", Arturo Prat, saltó a la cubierta del buque peruano espada en mano, seguido por dos de sus subalternos. Su gallardo gesto terminó en los pocos segundos cuando un disparo de fusil de un marino peruano le perforó el cráneo. El "Huáscar" atropelló dos veces más con su espolón a la "Esmeralda" logrando echarla a pique. Entretanto, el blindado "Independencia" seguía persiguiendo a la vieja "Covadonga" (tomada a los españoles en la guerra de 1865-1866). Opúsculo VI de esta serie). Una imprudente maniobra del "Independencia" al querer aproximarse a su presa que iba bordeando la costa, le fue fatal. Chocó contra un arrecife oculto, rompió su quilla y quedó varado. Llegó el "Huáscar" en su socorro. Recogió a la tripulación que incendió su buque para que nada de él sirviese al enemigo.
Los presidentes Prado y Daza se encontraban juntos en Arica cuando llegó una lancha con la noticia del triunfo del "Huáscar" sobre la "Esmeralda" en el combate de Iquique. Hubo regocijo general. Se retransmitió la noticia a Lima y La Paz. Esa noche, en circunstancias en que los dos mandatarios discutían la manera de iniciar la campaña terrestre, arribó otro bote del sur. Dio cuenta de la tragedia del "Independencia". El alborozo se trocó en aflicción.
Al comenzar la contienda, Chile contaba con dos blindados modernos: el "Blanco Encalada" y el "Cochrane", fabricados en Inglaterra en 1874, con un blindaje de 9 pulgadas. El Perú tenía dos blindados anticuados: el "Independencia" y el "Huáscar", también de fabricación inglesa, pero de 10 años antes, en 1864, con una armadura de hierro de sólo cuatro pulgadas y media. En otro tipo de naves Chile poseía cuatro corbetas, el Perú dos. Chile era dueño de dos cañoneras. El Perú de dos monitores. En barcos de transporte Chile disponía de uno, el Perú de tres.
La definición de la guerra marítima dependía de la actuación de los blindados. Las otras embarcaciones no podían jugar sino un rol de auxiliares. Por eso, la pérdida del "Independencia" representó una catástrofe para el Perú y la alianza. Quedaban en delicada situación de inferioridad naval frente a Chile. Al Perú únicamente e quedaba el "Huáscar" como un navío mayor capaz de nacer algún daño a las unidades de la escuadra rival. Y el "Huáscar" asumió esa responsabilidad con un coraje extraordinario. Recorrió las costas dominadas por Chile, infligiendo cuanto daño le era posible, esquivando la vigilancia de sus enemigos. Su campaña cautivó la admiración del mundo entero.
:angry:
n el Perú y Bolivia se hizo depender la suerte de la guerra del valor y pericia del Contralmirante Grau y sus hombres. En uno y otro país se rodeó su persona de una aureola de héroe de leyenda. Se lo consideró invencible. Todas las esperanzas de victoria se cifraron en él.
El "Huáscar" hundió a la goleta "Clorinda" y a dos lanchas delante de Mejillones. En aguas de Antofagasta persiguió a los barcos "Rímac" e "Itata" y cambió disparos con la "Covadonga". Bombardeó Antofagasta. Escapó de la persecución del "Blanco Encalada" y la "Magallanes". Estuvo a punto de echar a pique al "Matías". En compañía de la "Unión" amagó los puertos chilenos de Chañaral, Carrizal, Pan de Azúcar, Huasco y Caldera, destruyendo las pequeñas embarcaciones que encontró en ellos. Su mayor hazaña fue capturar al "Rímac" y llevarlo a Arica con toda su tripulación y los 250 oficiales y soldados con sus caballos del escuadrón de caballería "Cazadores de Yungay".
Un consejo de guerra reunido en Mejillones decidió poner fin a sus correrías mediante una acción combinada de las principales unidades de la escuadra chilena. Al saberse que había pasado otra vez hacia la costa del sur con la "Unión" se le preparó una emboscada para su regreso. El "Blanco Encalada", la "Covadonga" y el Matías" ocuparon posiciones en alta mar a la altura de Antofagasta. El "Cochrane", la "O’Higgins" y el "Loa" se pusieron al acecho un poco más arriba, delante de Punta Angamos (península de Mejillones).
El 9 de octubre (1879), el "Huáscar" y la "Unión", en su recorrido de retorno a Arica, encontraron su paso interceptado por el "Blanco Encalada" y la "Covadonga". Trataron de zafarse por un costado, pero surgieron en su ruta el "Cochrane", la "O’Higgins" y el "Loa". Como la atención de las naves chilenas se concentrase sobre el "Huáscar", la "Unión" logró escapar. Aquél quedó solo, rodeado de sus enemigos.
Al comenzar el combate uno de los cañonazos del "Cochrane", desde 200 metros de distancia, hizo impacto en el puente de mando del "Huáscar" haciendo volar en pedazos al Almirante Miguel Grau. Tomó el mando el Capitán Elías Aguirre, que también cayó muerto. Le sucedió lo mismo a su substituto, el Teniente Melitón Rodríguez. Versión del Teniente Pedro Garezón: "Muerto el Almirante Grau, después el Capitán Aguirre y finalmente el Teniente Rodríguez, que se sucedieron en el mando, el "Huáscar" quedó sin gobierno por tercera vez. Las bombas enemigas penetrando por la bobadilla rompieron los a*****os y cáncamos de caña, lo mismo que los guardianes de combate y varones de la cadena del timón. Esas bombas produjeron tres incendios en la cámara del comandante y de los oficiales destruyéndolas completamente. Otra bomba penetró en la sección de la máquina, provocando otro incendio. Los oficiales que quedamos en pie resolvimos sumergir el buque para evitar que cayese en manos del enemigo. Se ordenó al maquinista jefe que abriese las válvulas, lo que se ejecutó al acto. Eran las 10 de la mañana cuando se suspendieron los fuegos del enemigo. El "Huáscar" principiaba a hundirse en circunstancias en que llegaron a un costado embarcaciones chilenas cuya tripulación nos fue imposible rechazar por haber sido inutilizadas nuestras armas. Los chilenos, revólver en mano, obligaron a los maquinistas a cerrar las válvulas cuando se tenía ya cuatro pies de agua en la sentina. Otros marinos chilenos procedieron a apagar activamente los incendios"
👿 POR UNA PATRIA LIBRE CON JUSTICIA SOCIAL
El "Huáscar" fue llevado a Valparaíso para ser reparado e incorporado a la escuadra chilena. El entusiasmo que despertó a su paso por Chañaral, Caldera, Huasco, Coquimbo y, finalmente, a su llegada a Valparaíso, fue inmenso. Se hizo necesario organizar trenes especiales para los miles y miles de habitantes de Santiago que querían conocer el famoso blindado que burló durante meses a la marina chilena y ahora era su trofeo.
De Grau sólo se encontró un pedazo de uno de sus pies y algunos de sus dientes incrustados en la pared de madera de lo que fue su puesto de mando.
La impresión que la pérdida del "Huáscar" causó en el Perú y Bolivia fue la de una tragedia de la mayor magnitud. Chile era dueño del mar y podía desembarcar su ejército en los puntos de la costa peruana que mejor le convinieran. En palabras de don Mariano Baptista Caserta: "Un soplo de muerte heló los corazones".
El General Daza se encontraba ya en su asiento del tren en el que iba a volver a Tacna, cuando se le aproximó el coronel peruano Maclean con un mensaje del Contralmirante Montero que le daba cuenta de lo sucedido en esa ciudad. Daza buscó asilo en la residencia del Cónsul de los Estados Unidos por temor a que los revolucionarios quisiesen atentar contra su vida, a fin de consolidar su acción revolucionaria. Por medio del contralmirante pidió que el gobierno del Perú lo ayudase a recuperar su mandato constitucional. No lo consiguió. Esperó que los "Colorados" se levantaran a su favor arrastrando a las otras unidades de línea, pero luego comprendió que les era imposible por estar desarmados y con sus líderes dados de baja. Acabó resignándose a su derrota. Llamó a ********* e hija de La Paz y con ellas tomó un barco con destino a Francia.
Al comunicar oficialmente al Contralmirante Lizardo Montero el cambio político encabezado por él, el Coronel Eliodoro Camacho le expresó lo siguiente: "El ejército boliviano ha desconocido la autoridad del General Daza y se pone a mis órdenes y yo a las de Vuestra Señoría, para cumplir nuestro deber en defensa de la alianza. El ejército boliviano saluda a Vuestra Señoría y en su persona al heroico y valeroso ejército de su hermana aliada. Sírvase Vuestra Señoría transmitir este suceso a su Excelencia el doctor Piérola, ofreciéndole el homenaje de nuestro respeto".