Continúan acusaciones, ataques por la pretendida compra de los aviones F-16. Esto se suscitó por la declaración del 17 del presente mes del presidente José María Balcárcel, quien anunció que se abstenía de firmar el contrato al considerar que la legitimidad de su mandato era limitada por ser presidente de un gobierno provisional, y además comentó que no era partidario de adquirir las aeronaves y que había otras necesidades que podían cubrirse con la suma destinada a los aviones.
Todos entendemos que con los F-16 no solo se trata de aviones sino de adherirse como peones de guerra de EE.UU. en el próximo gran conflicto mundial. Aunque parezca mentira, algunos corruptos y traidores a la patria que manosean el nombre del Perú piensan que esa alineación con EE.UU. es lo más ventajoso para nuestro país, y que de ninguna manera nos conviene ser neutrales.
Sintiéndose desautorizados, renunciaron a sus cargos el ministro de Defensa, Carlos Díaz, y el de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, quienes en una presentación ante los medios de prensa explicaron los motivos de sus renuncias y los aspectos administrativos, legales y formales que se habían dejado de lado por la postergación de la firma del contrato.
Aspectos por aclarar
Los dos ministros renunciantes expusieron que en el aspecto formal, el presidente estaba en la obligación de firmar lo que ya tenía aprobación de las instancias pertinentes; pero nada dijeron de lo que verdaderamente interesa.
Hoy Hildebrandt en sus trece1 explica que el Decreto Supremo 001-2026-DE de 5 de marzo de este año establece el carácter de secreto militar para lo concerniente a la adquisición de los aviones F-16 (aunque el documento no menciona “F-16”). El presidente Balcázar suscribió este DS, que de alguna manera daba facultades a la comisión encargada de la compra para que se pudiera suscribir con la Lockheed Martin los documentos necesarios para facilitar el desembolso presupuestal, sin necesidad de que firme el Sr. Balcázar. De esa manera, la comisión podía excluir —y así lo hizo— a los aviones Rafale y Gripen. Dice el semanario: “Es decir, sin competencia abierta, a dedo. La justificación no fue solo técnica. Fue también geopolítica y estratégica2. El informe señalaba como única opción viable a los cazas de la fabricante estadounidense Lockheed Martin”.
Esta operación corrupta y peligrosa para la seguridad nacional ilustra cómo EE.UU., por ser una superpotencia en decadencia, tiene que valerse de amenazas y maniobras corruptas para que le compren su material de guerra, estratégicamente contraproducente, en la medida en que limita la libertad de acción del país comprador. Así, por la parcialización proyanqui de los corruptos, los aviones Rafale y Gripen quedaron fuera sin haber tenido un trato competitivo justo. Según los chulillos de los estadounidenses, no comprar los F-16 daría al Perú imagen de poca confiabilidad, pero ningunear y maltratar a Rafale y Gripen no tiene ese efecto porque no son nada comparados con el patrón yanqui, de bolsillo generoso.
El problema no es si se debe firmar o no el contrato, o si se debe comprometer al Perú en una compra desventajosa; eso no es lo que importa sino, en primer lugar, si lo compra de los aviones F-16 (y no otros aviones) es necesaria o no, los pros y los contra que existen.
EE.UU. tiene muy mala fama como proveedor de material de guerra porque en los contratos incluye cláusulas de usuario final que restan autonomía y soberanía a los incautos países que le compran aviones, radares, equipos de comunicación, helicópteros, sistemas de lanzamiento de misiles (como el HIMARS, en el caso de Ucrania). Por eso, importa mucho que los responsables de este asunto, tanto militares como civiles, informen con claridad sobre las implicancias que tendría la adquisición de los mencionados aviones. Interesaría sobremanera conocer las respuestas a las siguientes preguntas.
1) ¿EE.UU. garantiza que nunca se van a interrumpir las actualizaciones de software del F-16, en ninguna circunstancia?
2) ¿EE.UU. va a permitir al Perú realizar mejoras en el software del F-16?
3) ¿Vienen los F-16 con las versiones más modernas de misiles aire-aire y aire-tierra, por ejemplo AIM-120D3 AMRAAM y AIM-9X Block II/III Sidewinder, o van a venderse con versiones antiguas de dichas armas? ¿El Perú tendría opción de comprar en su momento los misiles que se están probando actualmente de manera experimental?
4) ¿Puede el Perú, haciendo las adaptaciones necesarias, utilizar en los F-16 armamento que no sea de EE.UU., por ejemplo misiles franceses, chinos o rusos?
5) ¿EE.UU. garantiza que no va a tener ningún tipo de contro lo interferencia en el uso que dé el Perú a los F-16?
6) ¿Han comprometido al Perú para que entre en “alianza estratégica” con EE.UU. para comprometerlo en una guerra que desate el país más violador del derecho internacional, sanguinario y buscapleitos3 del mundo?

Respuestas a las preguntas
La pregunta 2) se responde con no, y tiene que ver con un recurso efectivo de EE.UU. para perjudicar al comprador de los F-16, que consiste en negarle o retardar la actualización del software con que funcionan el avión y sus sistemas de navegación, electrónicos y de armas. Por ejemplo, permite solo a Israel y al Reino Unido modificar a su conveniencia el software de los F-35; el resto de países son chusma para EE.UU. y por eso no autorizaría que los países adquirientes mejoren el software. La respuesta a la pregunta 3) tiene sentido cuando pensamos en la mala sorpresa que Egipto y Pakistán tuvieron al comprar aviones F-16: solo pueden ponerles los misiles más básicos y antiguos porque el software del avión no acepta versiones modernas de los proyectiles (que sí estaban disponibles para Israel, por ejemplo). En cuanto a la pregunta 4), ocurre que si el país comprador (dueño, en teoría) necesita poner misiles de otro fabricante, más efectivos y de menor precio, no podría hacerlo. La pregunta 5) alude al problema que se presentaría si el Perú sufre la agresión de un país bien visto por EE.UU. (podrían ser Chile, Ecuador o Colombia); lo que pasaría es que con seguridad EE.UU. ejercería enorme presión para que el Perú acepte los resultados adversos y deshabilitaría los sistemas del F-16 peruano.
Secreto militar
Para ocultar malas jugadas contra el Perú, han cubierto las tratativas con el manto de “secreto militar”, concepto que no se debe aceptar incondicionalmente. ¿Qué aspectos de la compra pueden considerarse secretos? Muy pocos, y ninguno para investigaciones del Congreso. En realidad, en todo el mundo, secreto militar son los planes operativos, determinadas operaciones que deben mantenerse en estricta reserva, los movimientos de tropas a determinados lugares, la construcción de determinadas instalaciones, los desarrollos o modificaciones de armamento, entre otros que, objetivamente, deben mantenerse en secreto.
Pero en una compra de aviones, no pueden ser secreto militar las condiciones o condicionamientos que afecten nuestra soberanía, especialmente por parte de un país tan peligroso y de tan mala fama internacional como EE.UU. Si no, recordemos que cuando estalló la guerra de las Malvinas, los militares argentinos, en la época muy alineados con EE.UU., invocaron el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y solicitaron el apoyo de EE.UU., que no solo se los negó sino que, además, se puso totalmente del lado de Inglaterra4.
Lecciones
Ese desplante histórico que sufrieron los militares argentinos debe llevar a la reflexión de los corruptos, serviles y rateros según los cuales el Perú no debe ser neutral sino alinearse con el “liderazgo geopolítico” de EE.UU. (o sea que, como es poderoso, debemos subordinarnos al país genocida), empezando por comprarles los F-16. Además, estos indeseables —políticos, militares, periodistas, analistas— dicen que si el Perú no se somete al neocolonialismo de EE.UU., este país agresor y agresivo va a tomar represalias como subirnos aranceles, suspender programas de todo tipo, negar visas, expulsar peruanos… ¡el pez por la boca muere, los mismos rateros propagandizan la clase de país al que desean subordinar el Perú!
¿Venta o alquiler?
Si pagando dinero alguien busca el uso de un bien, esto puede ocurrir, entre otras modalidades, por venta o por alquiler. En el primer caso, el vendedor transfiere al comprador la propiedad y uso del bien; en el segundo, hay plazos definidos y el propietario conserva propiedad y derechos de lo alquilado. En el caso de los F-16, si lo venden con condicionamientos y restricciones de mantenimiento y uso, la transacción no sería propiamente de compra y venta —en la cual el vendedor retiene derechos sobre el bien vendido— sino un alquiler muy condicionado y oneroso con el cascarón o apariencia de venta.
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1 Américo Zambrano, Shanna Taco: “Balcázar eyectado” en Hildebrandt en sus trece, 24-04-2026, pp.2-4.
2 Entiéndase, alineación del Perú como peón de guerra del patrón.
3 Desde la declaración de su independencia en 1776 a la fecha, EE.UU. ha estado guerreando o invadiendo 230 años, solo ha tenido 20 años de paz.
4 Además del caso de Argentina, cuando cumplió sus metas en destrucción, derramamiento de sangre y venta de material de guerra, EE.UU. abandonó a sus “aliados” de Vietnam y Afganistán; ahora se están deshaciendo de la OTAN. ¿Creen los sirvientitos peruanos que ellos merecerán mejor trato que los mencionados?
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