Al producirse la agresión de EE.UU. e Israel, la respuesta de Irán fue contraatacar con drones y misiles, cuyos blancos fueron diversos puntos de Israel y, además, 14 bases militares que EE. UU. tiene en países como Arabia Saudita, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania, etc.
Para Irán siempre ha estado claro que esas bases eran puntos de apoyo, abastecimiento y plataformas de ataque del enemigo que debían neutralizarse; así fue, la mayoría de esas bases militares fueron completamente destruidas.
Para el cuento del peligro externo, EE.UU. —respaldado por Europa— ha variado su discurso o propaganda según la ocasión. Por ejemplo, la amenaza para toda la región en determinado momento fue Libia (a la cual destruyó Occidente), después Siria (sumida ahora en indefensión total), después Sudán (partido en dos), después Iraq (colonizado), ahora Irán.
Para EE.UU. cada base militar en el extranjero es un símbolo de poder y dominio político sobre el país que cede la base. Además, es un elemento muy útil cuando surge una guerra en la zona (¡nunca faltan guerras!).
Estos días, producido el ataque de EE.UU. e Israel, el país agredido, Irán, entendió que las bases militares de EE.UU. en la región serían utilizadas contra su país, por lo que, como parte de su respuesta, las ha bombardeado.
El Perú tiene que extraer lecciones de esta guerra en curso: no debemos permitir en nuestro territorio bases militares de ningún país, empezando por el más peligroso, que es EE.UU., cuya más reciente fechoría contra el Perú ha sido presionar para renovar y ampliar la base naval del Callao con la participación de asesores, personal técnico y de ingeniería1, lo cual supeditará2 la custodia de secretos al ojo omnisciente del enemigo, que conocerá al centímetro cada detalle de la base de nuestra marina, además de utilizarla como base, aunque sea ocasional, de los barcos de la armada de EE.UU.
Este es el desagradable panorama que el Perú enfrenta con el trabajo de la base naval del Callao, sumada a las otras bases que los corruptos han cedido al hostil EE.UU., lo cual, de diversas maneras, afecta la defensa de la soberanía del Perú. Así, con las bases ocurre que los estadounidenses:
1) aprovechando la debilidad, precariedad y corrupción de los gobiernos del Perú, han convencido a los responsables políticos y militares peruanos de que ellos (los yanquis) pueden hacer un trabajo superior al que podría realizar la MGP;
2) obligan al Perú a pagar 1500 M$, un precio de saqueo;
3) comprometen la seguridad y soberanía del Perú, ya que, como podemos ver en la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, las bases militares en terceros países son blanco seguro en caso de guerra; y si ataca también a China y Rusia, podría pasarnos lo mismo que a los países musulmanes que han cedido su territorio para bases militares de EE.UU.;
4) se reservan el derecho de ayudar o no al alineado, como se vio en la guerra de las Malvinas, cuando se negaron a ayudar a Argentina y más bien apoyaron al invasor extracontinental.
Neutralidad
En estos tiempos llenos de tantos peligros, el Perú debe seguir una política de neutralidad, considerando que ni los antivalores de EE.UU.3 ni el determinismo geográfico nos obligan a caminar como carneros a donde diga dicho país. El estallido de una posible Tercera Guerra Mundial no debe encontrarnos alineados militarmente con nadie y menos con un estado que en las décadas transcurridas desde la Segunda Guerra Mundial, con diversos cuentos y pretextos, está agrediendo un país tras otro con un saldo de más de 20 millones de muertos. ¿Con esta clase de matón internacional debemos poner en juego nuestro destino de nación? Nada bueno nos espera siendo lacayos o cipayos de un patrón tan agresivo.
Además, la instalación de bases militares estadounidenses se impone con impunidad para su personal, de modo que si perpetran violaciones contra mujeres, como ocurre en Japón o Colombia, los jueces locales no pueden tocar ni con el pétalo de la rosa a esa lacra social.
En la presente campaña electoral, debemos pedir a los candidatos que se pronuncien claramente sobre este asunto de las bases militares y alineación militar con un agresor consuetudinario que siempre tiene doble lenguaje para intentar ocultar sus intenciones y violar el derecho internacional y los principios de la ONU. Por ejemplo, para atacar a Iraq afirmaba falsamente que este país tenía armas de destrucción masiva (nucleares o químicas); para agredir a Venezuela e Irán el pretexto ha sido que EE.UU. defiende la democracia al luchar contra dictadores, cuando en realidad busca tener el control del petróleo y el gas de esos países4. Cuando dice que el puerto de Chancay es una amenaza contra la seguridad de EE.UU. y que no es un puerto civil sino una base militar disfrazada5, lo que quiere es que el Perú anule el contrato con China y deje de percibir las ganancias correspondientes, que contribuyen a nuestra economía6.
La situación está muy clara y no hay lugar a miopías: “no entender” sólo es un signo de traición o sometimiento por alguna prebenda. EE.UU. es una potencia en decadencia que se agita en desesperación al ver que no tiene poder absoluto en el mundo con el crecimiento de China y Rusia (además de la conformación de bloques), sabe que se hunde, se va al abismo como bestia soberbia herida de muerte, pero se resiste a ello con decisiones enloquecidas en su afán de frenar su caída, pero errores de cálculo como el que ha cometido con Irán, sin duda, le costarán mucho y tarde o temprano deberá entender que ellos no gobiernan el mundo pese a sus maquinaciones y crímenes.
Debemos tener muy claro que EE.UU. no sostiene relaciones de cooperación con los demás países sino de aprovechamiento para ellos y desventaja para el que trata con ellos. Esto, excepto Israel, que es el único país con el cual la situación se da en sentido contrario, pues los contribuyentes estadounidenses son obligados como esclavos a mantener a ese país aunque perpetre genocidios y usurpaciones de territorio; miles de millones de dólares se destinan anualmente a Israel pero no hay dinero para el sufrido estadounidense pobre, o el drogadicto, o el enfermo.
En este contexto, debemos tener presente que una Tercera Guerra Mundial es muy probable, así como es seguro que EE.UU. serán los perdedores, lo cual acrecienta el peligro de tener bases militares que pueden ser atacadas por sus enemigos. Los vecinos de Irán están recibiendo golpes, pero lo superarán muy rápido por ser países muy ricos, a diferencia del nuestro, con limitados recursos y con buena parte de nuestra población en la pobreza. La neutralidad y el respeto del derecho internacional deben orientar el rumbo del Perú.
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1 Y espías también, de la CIA y de la marina de EE.UU.
2 Su participación en las obras les permitirá entrar a la base como Pedro en su casa, incluso después de concluido el trabajo.
3 Por mencionar algo, tenemos la ideología de género, el cuestionamiento del concepto de familia, la propagación del pensamiento y conducta LGTB, el irrespeto del derecho internacional, el empeoramiento del tráfico y consumo de drogas estupefacientes, etc.
4 En el caso de Irán, en la agenda de EE.UU. está la partición de Irán en tres estados, aprovechando que es un país multinacional y multiétnico, algo que Trump públicamente ha sugerido.
5 En el puerto de Chancay, diversos organismos del Estado peruano ejercen funciones de supervisión, que detectarían si el puerto se está convirtiendo en base naval o si le están dando uso militar. Leer Ositran y el puerto de Chancay
6 Si, obligado y presionado por EE.UU., el Perú deja sin efecto o anula el contrato con China, habría un juicio y tendría que pagarle una millonaria indemnización, que saldría del bolsillo de los peruanos.
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2 comentarios
El imperialismo yanki, no debe tener bases en nuestro país, no seremos colonia de los s gringos, ya mucho nos roban con los contratos anti patrióticos, que la constitución del traidor Fujimori dejó por herencia
No hay que decir que no ven lo que está delante de sus ojos!
De emos de ir NO a bases militares de cualquier país
Que usen al saqueador país chileno que con los ingleses destruyeron el Perú en la Guerra del Pacífico 1879 a ver si queda en ruinas ja
El Perú debe quedar libre de toda esta injerencia extranjera!