Hace unos días el Pleno del Congreso aprobó la ley que universaliza la producción de arroz fortificado, esto es, obliga a todos los comerciantes de arroz para consumo humano, a vender solamente este cereal si ha pasado por un proceso de fortificación, donde se le añade minerales y vitaminas.
Aunque el consumo de vitaminas y minerales es bueno, sobre todo para poblaciones con riesgo de desnutrición, es antidemocrático obligar a todos los peruanos a consumir este arroz, sin alternativa para comprar arroz sin fortificar.
Además, fortificar todo el arroz nacional apuntaría a un negociado de la venta de máquinas de fortificación del arroz para este proceso industrial, o negociado de las plantas que realizan este proceso, para que obtengan más ganancias.
Una ley que establecía las características de fortificación de arroz ya existía, la número 31348, promulgada durante el Congreso anterior, que terminó funciones en 2021, la misma que fue derogada al momento de aprobar la nueva ley este mes. La norma establecía que dicho tipo de arroz debería entregarse a los programas sociales, con dosis de vitaminas y minerales establecidas por el ministerio de Salud.
La Ley 31238 establecía una tabla de contenidos mínimos en el proceso de fortificación que incluían vitaminas A, B1, B3, B6, B9, B12, D3, hierro y zinc.
Por qué es malo obligar a todos a consumir este arroz
En primer lugar, en el caso de hierro por ejemplo, existen personas que debido a ciertas causas de salud, tienen exceso de hierro en la sangre, por lo cual deben abstenerse de ingerir alimentos que aumenten la cantidad de este mineral, sobre todo si se trata del arroz, que es el alimento más consumido en el Perú y está presente en la mayor parte de platos.
Además de casos de salud como el anterior, es normal que parte de la población adquiera suplementos vitamínicos. No sólo eso, sino que una serie de alimentos, como los lácteos, añaden vitaminas y minerales, por lo cual, sumar uno de alto consumo como el arroz, distorsiona la nutrición y podría hacer caer a las personas en un exceso de suplementos alimenticios, lo cual diversos estudios científicos han demostrado que es dañino para la salud, tratándos de vitaminas A, B1, B3, B6, B9, B12, D3, hierro y zinc.
La universalización de añadidos de minerales de forma general es mala, como estudios ya han demostrado en el caso del yodo añadido a la sal, produce disfunción de la tiroides, o el caso del flúor en el agua potable en los Estados Unidos, vinculado al autismo.
Además, sabemos que el control de la Digesa a los alimentos es deficiente, por lo que nada garantiza que el arroz fortificado contenga menor o excesiva cantidad de las vitaminas y minerales establecidos.
Gastronomía
En segundo lugar, el Perú, que se jacta de tener la mejor gastronomía del mundo, sólo dispondrá de este tipo de arroz, el cual evidentemente tendrá otro sabor, lo cual atenta contra la calidad de preparados como arroz con pato, arroz con pollo, arroz chaufa, arroz a la jardinera aeropuerto, arroz a la primavera, juanes, etc., por lo cual deberían protestar los gremios de gastronomía.
Esta esperpéntica y nociva ley, que debería ser observada por el Ejecutivo, fue promovida por la fujimorista Martha Moyano, Marleny Portero de Acción Popular y Esmeralda Limachi de Juntos (JP-VP).
Los únicos arroces no comprendidos en esta ley son los integrales, arbóreo y parbolizado, así como el arroz que se usa como insumo para la fabricación de otros alimentos.
Finalmente, si tanto les interesa la salud y la buena nutrición de los peruanos, no deben enfocarse en suplementos, pues en un cuerpo desnutrido los suplementos pueden hacer poco. El Estado debe promover la producción de alimentos para consumo nacional y reducir el uso de pesticidas. No hay incentivos efectivos ni una política de Estado para aumentar la cantidad y calidad en la producción alimentos para el mercado interno, lo hemos visto en caso de excesos de producción, como el mango, no hay reacción inmediata para adquirir los excesos y destinarlo a los programas sociales, pero no lo hacen porque los productos agrarios no dan coima a los funcionarios del Midis y dejan que los agricultores se vean obligados a enterrar sus frutos en un país donde hay anemia y desnutrición.
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