El presidente Donald Trump impuso un arancel del 25% aplicable a las importaciones de acero y aluminio de todo el mundo a losEstados Unidos, sin excepciones ni exenciones.
Las principales fuentes de abastecimiento de los Estados Unidos de estos metales están en Canadá, Brasil y México.
“Esto es un gran logro: hacer que Estados Unidos vuelva a ser rico”, aseguró Trump refiriéndose a esta medida.
Además de los países mencionados, los EE. UU. importa una menor cantidad de acero de China, con mucho el mayor productor del mundo.
El declive de la industria estadounidese redujo la cantidad de dichos metales que utiliza, pero aún consume decenas de millones de toneladas de acero y aluminio al año. Se emplea desde automóviles y electrodomésticos hasta construcción, plataformas petrolíferas y oleoductos, puentes y carreteras. El aluminio se requiere para latas de alimentos y bebidas, automóviles y aviones comerciales, entre otros.
Debido a la imposición de los arenceles se prevé incremento del costo de producción de los mencionados bienes debido al aumento del costo del acero importado y nacional. Los fabricantes de aluminio podrían aumentar el precio de sus productos debido a la menor competencia de las importaciones de bajo precio.
Cuando la administración Trump impuso aranceles de 25% al acero y 10% al aluminio en 2018, redujo brevemente las importaciones y aumentó la producción nacional. Pero muchos clientes de acero y aluminio importados aún consideraron necesario importar esos bienes de productores con precios más bajos en otros lugares. Esas acciones también encendieron una guerra comercial que afectó a los productos estadounidenses con aranceles de represalia que aumentaron los precios de otros artículos para los consumidores.
El impulso a la producción nacional de acero duró poco. Tanto la producción nacional como las importaciones cayeron en 2020 por pandemia y la producción nacional todavía no alcanza a las cifras de 2017.
