Por Hernán de la Cruz Enciso
El sello Ediciones Altera publicó en España, el 18 de enero, mi novela Por las tetas de Miriam, una observación crítica a la absurda guerra que hace unos años nos enfrentó a los peruanos (http://edicionesaltera.com/portfolio/por-las-tetas-de-miriam/)
Yo sé que muchos de ustedes no me conocen pero han leído algunos de mis artículos, notas cargadas de dinamita verbal. No escribo esos artículos porque soy un resentido social. Lo que sucede es que nací en un tiempo en que como escritor había que tomar partido: o por la cómoda vida de un escriba de las transnacionales, o por la defensa de los sin zapato y los sin empleo (y yo opté por la segunda opción).
No recuerdo en qué momento empecé a escribir. Posiblemente de niño en mi natal Larcay, observando los toros bravos que bajaban de las cordilleras en los días de fiesta, o montado en esos caballos que en las extensas llanuras bailaban la danza de las espuelas. Una vez, cuando fui a buscar burros, grabé sobre el polvo del camino un poema dedicado a cierta vecinita que todas las tardes pasaba por la loma arreando sus becerros. Un muchacho de mi edad que venía por el camino, al ver lo que yo había escrito, simplemente lo borró con su orina y dejó las palabras diciendo la mitad de lo que proclamaban al principio. ESE FUE MI PRIMER CRÍTICO.
Cuando llegué a la secundaria, ya escribía versos en los bordes de los cuadernos y a veces en las cabuyas del camino. Una vez grabé en una cabuya el siguiente verso: “Las llamas de tu mirada queman mi alma herida”. Una semana después pasé por el mismo lugar y vi que alguien había añadido algo debajo de mis versos. Decía: “Burro, aprende a escribir”. ESE FUE MI SEGUNDO CRÍTICO.
Cuando acabé la secundaria, había terminado también una novela que se extravió en el colegio, y poemas diversos, cuentos, leyendas y algunos pensamientos, y después hice el himno al colegio, que nunca se cantó porque seguramente carecía de valor o porque la posición de mis críticos domésticos pudo más.
Llegué a Lima el año en que Fujimori empezaba a quebrar el espinazo de la soberanía. En el bolsillo llevaba un paquete de poemas y unos cuantos relatos, uno de ellos sobre un loro borracho. Los poemas estaban escritos con la métrica tradicional, con sinalefas y el preciosismo dieciochesco de Rubén Darío (poemas a la lluvia, al viento, a las cataratas, a la cebolla, al sapo y a ciertas señoritas de cuyos nombres ya no me acuerdo). Los amigos poetas de Lima, al leerlos, decían que yo me había escapado del siglo anterior, porque el verso libre ya había quebrado todas las reglas que sujetaban la palabra y la imaginación del hombre. Y sobre mis cuentos, recuerdo la risa del escritor Nilo Espinoza Haro, director del periódico, que cada vez que me veía exclamaba ¡loro borracho! y soltaba su muy conocida carcajada de pavo viudo.
En el diario Ultima Hora se publicaron varios cuentos. No saben lo que uno siente al leer su primer cuento en un medio nacional. Pero por sugerencia de mis amigos, decidí no publicar más. Primero tenía que perfeccionar mi estilo. Continuaba escribiendo más relatos cortos para familiarizarme con el español, una lengua de diablos que solo hablaban los vecinos principales de mi pueblo. Años después comencé a publicar libros pequeños, todos con Arteidea (Apaga las velas, Allin kawsay y el poder en el Perú, Ojos de rocío y otros cuentos, La mujer de los mil nombres y Crónicas del socavón). Entonces alguien me dijo, entre broma y broma, que mis textos eran resúmenes de libros (o minilibros). FUE MI TERCER CRÍTICO.
Este año mi novela Por las tetas de Miriam fue publicada por Ediciones Altera en España, en cuyo fondo figuran desde autores clásicos hasta prestigiosos contemporáneos, tanto europeos como hispanoamericanos. Uno de ellos es Álvaro Mutis, Premio Cervantes y considerado uno de los escritores hispanoamericanos contemporáneos más importantes. Otros autores que publican con esta editorial son Fernando Sánchez Dragó, Fernando Savater, José Javier Esparza, José María Zavala, Robert Graves, Ludwig Pfand, Giorgio Agamben, Pierre Gaxotte, etc.
No puedo decir de mi novela que es buena por temor a que digan que todo panadero alaba su pan. Muy gentilmente, Alfredo Berríos Reiterer dijo que “las famosas tetas de Miriam están bueníssssimas (como tetas y como novela)”. Habrá que leerla cuando los libros lleguen al Perú. Si el fruto todavía no está maduro, les prometo mejorar en cada libro. Por ahora les informo que estoy terminando una nueva novela (El pueblo de las despedidas) que habla de los pueblos de Aymaraes (Apurímac) y de la batalla de Mutca.
El libro llegará pronto al Perú. Pero si usted quiere comprarlo, ya lo puede hacerlo en físico o virtualmente en:
–http://www.casadellibro.com/ebook-por-las-tetas-de-miriam-ebook/9788416645152/2793198
–http://www.elcorteingles.es/ebooks/tagus-9788416645152-por-las-tetas-de-miriam-ebook/
–http://www.amazon.es/tetas-Miriam-Hernan-Cruz-Enciso/dp/8416645140/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1453377388&sr=8-1&keywords=por+las+tetas+de+miriam
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