Victimario, víctima y espectador conforman el triángulo del bullying o acoso. Los padres deben estar pendientes si sus hijos sufren cambios en su conducta o en sus emociones repentinamente
Los espectadores u observadores del bullying o acoso escolar, no ayudan a la víctima porque algunos gozan del maltrato, viendo a la violencia como un espectáculo; y otros presentan temor a sufrir represalias sí intervienen. Los testigos de este círculo de violencia, pueden convertirse en agresores o víctimas, porque ven la situación como natural, así lo advirtió el médico psiquiatra Horacio Vargas, director adjunto del Instituto Nacional de Salud Mental.
El especialista señaló que en todo caso de acoso escolar hay tres actores: agresor, víctima y testigo, formando así el “triángulo del Bullying”. Tanto el agresor como su víctima vienen en su mayoría de familias disfuncionales, o que han vivido algún conflicto familiar o episodio de maltrato u hostilidad de sus padres o cuidadores, por lo que son vulnerables a tomar posiciones similares a las del agresor o del agredido. El observador, es el que presencia la agresión.
Explicó que los victimarios suelen ser impulsivos, muestran una actitud hostil y desafiante con sus profesores, no respetan reglas y generalmente presentan bajo rendimiento escolar.
Las víctimas son débiles e inseguras, con bajos niveles de autoestima y dificultad para comunicarse y relacionarse. Suelen tener dificultades para ser escuchados por sus compañeros de trabajo.
Exhortó a los padres a no limitar a los hijos menores a involucrarse con la familia, dar mayor acceso para comunicarse, reconocer los logros alcanzados, vivir en un ambiente armónico fomentando valores y demostraciones de afecto; de esta manera ayudarán a generar estabilidad y confianza .
ATENTOS ANTE LAS SEÑALES DE BULLYING
Asimismo, resaltó estar pendiente de los hijos para ver si presentan cambios emocionales y físicos. “Deben estar atentos si no quieren ir a la escuela, presentan rasguños o moretones, regresan del colegio con la ropa sucia y cuadernos maltratados. Si se detecta alguna señal de bullyng, converse con su hijo y busque ayuda profesional en un establecimiento de salud”, resaltó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a las Naciones Unidas, indica que cada año se suicidan alrededor de 600 personas entre los 14 y 28 años de edad, cifra en la que por lo menos la mitad, tiene alguna relación con bullying.
