Por Rocío Ferrel
En 2012 se halló un fragmento de papiro que habla sobre presuntos pasajes referidos a los hechos de Jesús y los apóstoles. Hace poco se ha confirmado que dicha pieza es auténtica, ante lo cual se difunden diversos comentarios que pretenden considerar como veraz lo escrito en ese fragmento.
Una cosa es que la ciencia haya comprobado que se trata de un papiro del siglo IV y otra que sea cierto el contenido.
Este papiro corresponde a la secta gnóstica. La gnosis no es la más antigua herejía. Ya existían herejes desde el siglo I, incluso el apóstol San Juan, en el siglo I, tuvo que combatir a los docetas, que negaban la Encarnación, lo que se revela en su evangelio.
La gnosis propone, entre otros, que lo mejor que nos puede pasar es que la creación y el hombre sean destruidos. Según ellos, la materia era mala y producto de un dios caído, por eso todo lo material, incluido el cuerpo humano, es corrupto y malo y es la cárcel del espíritu, que debe volver a Dios una vez destruido el cuerpo.
Estas creencias, por ejemplo, los llevaron a escribir el llamado “Evangelio de Judas”, cuya difusión levantó una serie de especulaciones que desinformaban al público*.
Los gnósticos, desde sus primeros tiempos, apartaron a cristianos de la verdadera fe atrayéndolos con un falso misticismo y con el esoterismo. Todavía en pleno siglo XXI, hay variantes de gnósticos, que incluso conducen a sus adeptos al satanismo, como aquella cuyo propulsor hasta se puso el nombre de un demonio conocido desde tiempo de los antiguos judíos (Samael, en el Talmud): Samael Awn Weor.
El texto analizado no aporta nada nuevo a la doctrina cristiana ni la afecta en absoluto, pues se trata de un escrito de una conocida secta hereje, cuyos engaños fueron desenmascarados hace siglos. En resumen, en la doctrina cristiana el celibato de Jesús tiene sólidos fundamentos y coherencia con su vida y predicación.
Sobre este papiro, por ejemplo tenemos el artículo (abajo) de Juan Arias, que trata de demostrar que María Magdalena fue esposa de Jesús. Es tendencioso, porque dice que para los judíos era apreciado tener descendencia, pero no quiere decir que Jesús nació entre los judíos esenios, quienes a tener descendencia propia preferían recoger niños para adoptarlos. Arias hasta trata de reforzar su hipótesis citando a Saramago, literato que detestaba la religión, como si sus dichos fuesen ley. Esta es una más de las especulaciones que suelen aparecer cuando se encuentran este tipo de textos; no hay tal misterio, como dice Arias.
El siguiente es el artículo citado, de Juan Arias:
El misterio del papiro y la mujer de Jesús sigue sin ser revelado
“Para los que llevamos años analizando textos evangélicos, no es nuevo que Jesucristo estuviese casado y seguramente fuese padre”
Juan Arias
Un fragmento de papiro del siglo IV, escrito en copto, la lengua del antiguo Egipto, que ya causó un gran revuelo cuando fue descubierto en 2012, acaba de ser considerado auténtico por la prestigiosa Escuela de Teología de la Universidad de Harvard, por la de Columbia y por el MIT.
La noticia de la supuesta autenticidad de ese documento —que no de su contenido— ha despertado una enorme atención entre los académicos tras ser expuesto en público en una cumbre sobre lengua copta que se celebra en Roma porque en él, y por primera vez, Jesús de Nazaret habla de su “mujer”, lo que supondría que estaba casado. Pero en ese caso, ¿quién era ella?
El papiro gnóstico debe su nombre (“Evangelio de la esposa de Jesús”, aunque no destapa su identidad) a la investigadora americana Karen King, que está convencida de que se trata de María Magdalena; pero solo ahora se confirmaría como original, y coincide con el debate abierto por el papa Francisco tras afirmar que la Iglesia necesita una “nueva teología de la mujer”.
Para los que llevamos años analizando los textos evangélicos de la Iglesia, sean los canónicos o los apócrifos, sobre todo los gnósticos, no es ninguna novedad que Jesús estaba casado y seguramente tuvo hijos, algo tan normal en la sociedad judía de su tiempo que lo contrario hubiese sido anormal.
Nada más precioso para un judío que la descendencia. Hasta el punto de que, en la Biblia, Dios permite a los patriarcas cuyas esposas eran estériles acostarse con una esclava que les diera un hijo.
Los cristianos siempre se preguntaron por qué los Evangelios nunca hablan de la familia de Jesús. Y la respuesta de los investigadores e historiadores fue siempre la misma: porque para los judíos tener familia era algo totalmente normal, tan normal que ni se mencionaba. Todos los apóstoles, por ejemplo, estaban casados y en los textos sagrados nunca se habla de sus mujeres e hijos. Sólo una vez se nombra de refilón a la suegra de Pedro, a la que Jesús curó de una enfermedad. Más, nada.
Otro de los motivos es que la Iglesia, ya desde los inicios del primer cristianismo, rechazó como “no canónicos” los importantes evangelios gnósticos, un movimiento filosófico y teológico que influyó en las primeras comunidades cristianas y que se contraponía a la teología de la cruz y de la redención de Pablo de Tarso. En ellos, se dice que Jesús estaba casado.
Al final se impuso, ya en el siglo II, la teología de Pablo. La Iglesia quemó los evangelios gnósticos, excepto un puñado que fueron escondidos por unos monjes y encontrados por unos pastores en 1945, en Egipto, escondidos en unas ánforas de barro selladas y que sólo ahora empiezan a ser estudiados a fondo.
En esos textos considerados heréticos se dice que la “mujer de Jesús” era María Magdalena, a quien la Iglesia confundió durante siglos con una prostituta hasta que tuvo que rectificar cambiando el texto evangélico de la liturgia de la santa.
En esa literatura gnóstica, como en el papiro, Magdalena, que podría no ser una mujer judía, aparece como la “esposa” y la “discípula” de Jesús. Se trata de una mujer culta e iluminada a la que Jesús “confiaba secretos” que ocultaba a los otros apóstoles, algo que despertaba los celos de Pedro, que llega a quejarse de ello en público al Maestro. Existe, incluso, el Evangelio de María Magdalena.
Esos textos cuentan que Jesús “besaba en la boca” a Magdalena, algo que en dicha filosofía tenía un doble significado: amor sexual y transmisión de sabiduría, ya que, según los gnósticos, la verdad se transmitía a través de la boca.
El papiro no nos dice quién era esa mujer de Jesús. Quienes revelan ese enigma con un simple análisis hermenéutico son los cuatro Evangelios canónicos que nos cuentan que, durante la crucifixión, María Magdalena estaba en primera fila, mientras todos los discípulos varones estaban escondidos y con miedo.
La Magdalena aparece también ungiendo el cadáver de Jesús. Y el domingo de pascua, es ella la que va de nuevo al lugar de la crucifixión y a ella se aparece el resucitado, al que abraza con tal fuerza que tiene que decirle: “Basta ya”.
El Padre y Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, se preguntaba incrédulo por qué Jesús, al resucitar, se apareció a la Magdalena y no a Pedro y a sus apóstoles. Eso, porque además en aquel tiempo la mujer judía no era creíble ni podía actuar como testigo en un proceso judicial. Por eso, Pedro “no la cree”, cuando va a decirle que Jesús había resucitado y él mismo se dirige al sepulcro para comprobar, y lo encuentra vacío.
Los cuatro evangelistas colocan a María Magdalena a los pies de la cruz. Los tres sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) la nombran junto con “otras mujeres”, pero el Evangelio de Juan, que fue el último y más reciente, unos 90 años después de la muerte de Jesús, y que conocía bien los otros tres, cita solo a Magdalena. Más aún, ofrece detalles que únicamente ella pudo haberle contado en vida, como su salida el domingo hacia el Gólgota “al alba”, cuando “aún estaba muy oscuro” y que ante el sepulcro vacío “se echó a llorar”.
Y cuando se encuentran Jesús resucitado y ella, ambos se tratan con una familiaridad que en la cultura judía de entonces sólo se permitía a dos esposos y ni siquiera en público.
Cuando el escritor José Saramago, Nobel de Literatura, leyó mi libro La Magdalena, el último tabú del Cristianismo (Aguilar, 2006) en el que se defiende esta tesis, comentó a Pilar, su esposa: “Si se apareció a ella, antes que a Pedro y a su misma madre, claro que era su mujer”, y añadió: “Pilar, si cuando yo muera pudiera resucitar ¿a quién me iba a aparecer primero si no a ti?”
El papiro copto encontrado en el que Jesús habla de “mi mujer”, si en verdad es auténtico como parece, no haría más que corroborar lo que los teólogos biblistas defienden desde hace más de 50 años: Jesús estaba casado con la gnóstica María Magdalena, a quién se le aparece antes que a los mismos apóstoles que tuvieron que resignarse a conocer por ella la importante noticia de la resurrección.
El País, 12-04-2014
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/12/actualidad/1397258047_321465.html
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* Sobre el presunto “Evangelio de Judas”
El manuscrito sobre Judas, escrito en 25 páginas de papiro, que data del siglo III o IV, fue redactado en copto dialectal y revelado por la revista National Geographic. Es una copia de una versión más antigua, redactada en griego.
Contra lo contenido en los evangelios sinópticos, es decir, los de Mateo, Juan, Marcos y Lucas, este texto presenta un Judas que traiciona a pedido de Jesús, para redimir a la humanidad. El pasaje dice, presentando a Jesús hablando a Judas: «Tú los sobrepasarás a todos. Sacrificarás al hombre que me ha vestido», en alusión a que lo ayudaría a despojarse del cuerpo humano y «liberar» su alma.
El manuscrito había sido descubierto en la década de 1970, en un desierto egipcio, cerca de El Minya. Rápidamente circuló entre los artículos de antigüedades, para encontrarse después en Europa y luego en Estados Unidos, donde permanece en el cofre de un banco en Long Island, Nueva York. Allí permaneció 16 años antes de ser comprado nuevamente, en el año 2000, por la anticuaria suiza Frieda Nussberger-Tchacos, quien, preocupada por el deterioro, lo confió a la fundación suiza Maecenas, en febrero del 2001, para que lo preserven y lo traduzcan.
El papiro fue restaurado y traducido por un equipo de coptólogos, dirigido por el profesor Rudolf Kasser, un jubilado de la Universidad de Ginebra, quien dijo que nunca había visto un documento en tan mal estado. Había páginas faltantes, la parte alta de las páginas, donde figuraban los números, estaba rota y había casi un millar de fragmentos. Pare recomponer el «rompecabezas más complejo jamás creado por la historia», el profesor Kasser acudió al conservador de papiros Florence Darbre, y al experto en copto dialectal Gregor Wurst, de la Universidad de Augsburg, Alemania.
El documento, denominado «Códice de Tchacos» sería reenviado e Egipto y conservado en el museo copto de El Cairo.
National Geographic le dedicó un largo artículo y abrió una exposición en su sede de Washington, con páginas del manuscrito, y participó en la preparación de un documental.
El profesor Kasser cree que el texto es tan importante como los de los hallazgos de Nag Hammadi, de 1947. «Se hubiera debido consagrar de 10 a 15 años de investigación, pero los estudiosos estaban tan impacientes de revelarlo, que hemos tenido que publicarlo rápidamente», señaló a la prensa suiza. «Reconstruimos el texto en un 75%, lo cual es poco», lamentó.
Además del Evangelio de Judas, el códice, de 66 hojas, contiene la Epístola de Pedro a Felipe, El Apocalipsis de Santiago y un texto sin título que habla de un personaje llamado Allogene. Está redactado en lengua bohairica, y la grafía permite datarlo a finales del siglo III. El carbono 14 lo sitúa entre los años 220 y 340, según explicó el especialista.
El texto presenta a un Judas que no desea mal a Jesús, sino que Jesús le encarga liberarlo de su cuerpo, a lo que obedece sin reticencias. «Es el discípulo más instruido de todos, el que mejor comprende a Jesús», indica el estudioso.
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4 comentarios
siempre saltan los que usan estos textos intentando destruir la fe catolica, pero salen perdiendo al final.
tambien habia leido que Jesus tenia una mujer y esas sonseras, pero todo aca esta claro
¿Cuál fe católica?
Hay que rescatar el mensaje verdadero de Jesús, que ha sido gravemente contaminado por la iglesia católica y otras.
Hay que mantener la fe fuera de las iglesias corruptas de violadores de niños. Ya no se puede confiar ni en los sacerdotes ni en nadie.
Cristo era hombre y como tal tenía hormonas y una orientación sexual. Por lo tanto aunque haya sido hijo de dios era carne. Por lo cual habría sido lo más natural que tuviera pareja, para sentir y vivr como hombre. La iglesia católica al negar la naturaleza humana de sus sacerdotes, contribuye a que una parte de ellos oculten su vida sexual de pareja y otros desarrollen una sexualidad pervertida como la pedofilia. Si dios creo al hombre y la mujer con genitales era para que estos a través se reprodujeran. Por lo tanto si el sexo es pecado, también lo debiera ser tener piernas y caminar o tener cerebro y pensar !
la fe catolica es la verdadera
los violadores de niños han sido sancionados, y de cada denuncia hay cientos detras que son falsas, fueron hechas sin pruebas solo para pedir indemnizacion, de los miles de curas, los violadores fueron menos del 0.1%
en cambio entre evangelizos y pastores de estas sectas todos los dias violan niños y los pastores se tiran a las mujeres de los tarados que estan alli y se tapan entre ellos, nadie denuncia, pero en cada pueblo se sabe.