Los escoceses optaron por no independizarse del Reino Unido con una diferencia del 10% a favor del “sí”, según los cómputos oficiales.
Alexander Salmond, el líder independentista y ministro principal de Escocia, cargo que ocupa desde 2007, aceptó los resultados, «Escocia ha decidido no convertirse en un país independiente. Acepto este veredicto», declaró.
Los resultados fueron dados a conocer temprano esta mañana tras el término del escrutinio en 32 consejos administrativos, que arrojó para el “sÍ” 1’617,989 votos (44.7%) y para el “no” 2’001,926 votos (55.3%), es decir, 10% más para el “no”. La participación fue más de lo esperado y un récord: 97%.
Después de difundirse las cifras oficiales, el primer ministro británico, David Cameron, prometió para Escocia más derechos, cuyos proyectos de ley estarán terminados en enero de 2015.
Como era de esperarse, diversos líderes de la campaña por la independencia mostraron su decepción, pues estuvieron muy cerca según las estadísticas más recientes, en las cuales una incluso arrojó más votos por el “sí”, lo cual hizo cundir la desesperación en Inglaterra, desde donde llegaron Cameron y otros personajes a contrarrestar la opinión con gran despliegue de prensa.
Por distritos electorales, el “sí” obtuvo victoria en cuatro de los 24, Glasgow, Dundee, North Lanarkshire y West Dunbartonshire. En Glasgow el 53.49 está a favor de la independencia, 51% en North Lanarkshire y en
West Dunbartonshirel 54%.
El referendo fue impulsado por el descontento ante las políticas de salud, educación y otros impuestas desde Inglaterra. Los escoceses desean una mejor distribución de los recursos. Su región posee yacimientos de petróleo y como dueños de ellos requieren disfrutar más de los beneficios económicos.
