Tras una feliz relación amical aparentemente perfecta, el presidente Donald Trump y el empresario amigo Elon Musk ahora se enfrentan de forma estridente en medio de fuertes críticas recíprocas por sus posiciones sobre el poder y la economía.
Musk aportó unos 300 millones de dólares a la campaña presidencil de Trump y a otros republicanos en las elecciones de noviembre 2024, además de abrir el acceso del candidato en la cuenta X, que antes había sido cerrado cuando se llamaba todavía Twitter, en la campaña de 2020, hecho que repercutió en la pérdida de las elecciones de entonces.
Una vez instalado en el poder en 2025, Trump colocó a Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (Doge), donde destapó una serie de despilfarros del dinero estatal o presuntos delitos de corrupción.
Pero a menos de cinco meses, después de una anunciada y tranquila salida de Musk de dicho cargo, se ha desatado un enfrentamiento mutuo entre ambos personajes.
La incursión de Musk en el gobierno trajo a su empresa Tesla pérdidas considerables. Ya fuera de su cargo, Musk cuestionó duramente el proyecto de ley de impuestos y gastos de Trump, calificándolo de “repugnante abominación”, pulla que sería seguida por otras peores.
Así, después Musk pidió el impeachment de Trump y señaló que el presidente figuraba en los archivos de Epstein. El mandatario comentó que lo de Epstein son noticias viejas, y está probado que él no tiene nada que ver con el escándalo. También dijo que sin su apoyo Trump nunca habría ganado las elecciones.
Trump a su vez dijo que Musk se había vuelto “loco” y amenazó con resolver sus contratos gubernamentales multimillonarios. También dijo que ya no quería el auto Tesla que había adquirido meses atrás.
La crisis surgió días después de la despedida de Trump en el Despacho Oval, donde Trump entregó a Musk una caja conteniendo una llave dorada con la insignia de la Casa Blanca, que, según dijo, solo entregaba a personas “muy especiales”.
Sobre las medidas antiinmigratorias de Trump, Musk había manifestado su preocupación, por su necesidad de contar con gente calificada, sin importar el país de procedencia, lo cual no fue tomado en cuenta por el mandatario una y otra vez.
De otro lado, Steve Bannon, quien fue estratega jefe de Trump en la Casa Blanca y enemigo de Musk, dejó entrever que la relación comenzó a resquebrajarse en marzo, cuando el Trump no aceptó mostrar a Musk los planes de ataque del Pentágono en una hipotética guerra con China, según indicó a The Atlantic.
Otro desencuentro habría sucedido cuando el fin de semana, Trump retiró la nominación de Jared Isaacman, socio de Musk, para ser el próximo administrador de la NASA.
Donald Trump: Elon Musk «ha perdido la cabeza» y me deshago de mi Tesla.
El silencio de JD Vance sobre Musk podría ser la táctica más propia de Juego de Tronos de la historia.
Apenas en noviembre, Trump… Su hijo Eric, desmintiendo los informes sobre una ruptura en la relación de su padre con Musk, dijo que su padre «quiere» y «adora» al dueño de SpaceX, y lo considera un «supergenio».
Al final, quizás esta fue la única manera posible: dos hombres criados a la sombra de padres dominantes y difíciles con algo que demostrar; ambos embriagados por su propia autoridad, chocando en medio del drama y el caos que ellos mismos crearon. La ruptura entre Trump y Musk puede parecer una disputa entre famosos, pero es mucho más trascendental. Por ahora, ambos siguen enfrascados en un juego de egos, y el resto simplemente nos dejamos llevar por el viaje.
