Por Juan Sheput
Tengo la impresión que detrás de cada "obra" hay corrupción. De otra manera no se puede explicar la explosión de reparaciones, obras inútiles, veredas destruídas, postes huachafos y colocación de semáforos que invade a varios distritos de la capital.
A la miserable calidad de vida que hay en Lima, "obra" de Luis Castañeda Lossio, debemos ahora agregar la contribución nefasta de alcaldes distritales, motivados única y exclusivamente por el gasto, que no hacen sino hacerle la vida imposible a los vecinos.
Y no sólo es Surco, también Barranco con Mezarina, Chorrillos con Miyashiro, Jesús María con Ocrospoma, y varios distritos más. Los vecinos tenemos que soportar a alcaldes que no tienen el nivel para dirigir los destinos de una ciudad.
Por eso no me extraña que alcaldes como Kouri o Masías estén unidos en el mismo lema que clama por más "obras".
Hubo una época, no muy lejana, en que los alcaldes distritales "sembraban" de piletas de agua cuanto parque digno y tradicional encontraban. Agotados los parques, ahora "siembran" semáforos, sin haberse dado a conocer (y dudo que lo hagan pues dudo que existan) los estudios de impacto urbano o tráfico de vehículos. Estamos en Lima, la ciudad de los reyes…de la leguleyada.
