Rudo y cavernario llamado de atención recibieron del ministro Jorge Del Castillo autoridades piuranas cuando participaban en la instalación de la mesa de diálogo sobre la actividad minera en esa zona del país este 29 de octubre. Al escuchar ciertos ruidos, el ministro espetó enfadado y en todo muy duro y arrogante: “ni aplausos, ni gritos, ni silbidos”, tras lo cual nadie atinó a reclamar ante el maltrato del ministro y pedirle que se dirija de buenas maneras a los presentes.
Al escuchar ciertos ruidos, el ministro espetó enfadado y en todo muy duro y arrogante: “ni aplausos ni gritos ni silbidos”, ante lo cual nadie atinó a reclamar ante el maltrato del ministro y pedirle que se dirija de buenas maneras a los presentes.
Teniendo en cuenta cómo se originaron, resulta insólito que ahora pretendan dar lecciones de “civismo” ante hechos que no constituyen ninguna trasgresión inaceptable, y mucho menos un acto violento, pues la reunión en Piura era alrededor de una mesa y aquellas expresiones sonoras no amenazaban salirse del control.
