Cuando uno ve una playa muy bella, alguien ya la denunció hace muchos años y no ha puesto un centavo de inversión para hacer en ella un balneario y pasará decenios más sin valor. Así están todos los cerros que rodean lima [sic], donde la inversión podría hacer milagros. Así están todas la canteras y calizas de cemento denunciadas pero no trabajadas.
¿Y qué espera entonces para poner límite al tiempo de concesión? Una concesión debe tener un plazo para iniciar la actividad económica —que podría ser un año— además, debe tener un término razonable, por ejemplo cuatro años, es inconcebible que se otorgue concesiones eternas, no podemos caer en la candidez que una empresa va a tener un comportamiento respetuoso del medio ambiente eternamente. Eterno solo es Dios, y si García insiste en creer en la eterna bondad de las empresas entonces está incurriendo en idolatría, de la cual acusa, como veremos más abajo, a quienes proponen un empleo racional de los recursos naturales.
Además existen verdaderas comunidades campesinas, pero también comunidades artificiales, que tienen 200 mil hectáreas en el papel pero solo utilizan agrícolamente 10 mil hectáreas y las otras son propiedad ociosa, de ‘mano muerta’, mientras sus habitantes viven en la extrema pobreza y esperando que el Estado les lleve toda la ayuda en vez de poner en valor sus cerros y tierras, alquilándolas, transándolas porque si son improductivas para ellos, sí serían productivas con un alto nivel de inversión o de conocimientos que traiga un nuevo comprador.
Si el estado ha abandonado a esos pobladores dejándolos en la miseria y la ignorancia, no puede aprovecharse de ello para realizar imposiciones, sino sugerencias. Otra parte del artículo:del mandatario dice:
Pero la demagogia y el engaño dicen que esas tierras no pueden tocarse porque son objetos sagrados y que esa organización comunal es la organización original del Perú, sin saber que fue una creación del virrey Toledo para arrinconar a los indígenas en las tierras no productivas.
¿Tierras objetos sagrados? Los opositores a ciertas actividades mineras no hablan de una tonta sacralización, se basan en estudios de impacto ambiental para emitir sus opiniones, por lo tanto, no debe denigrar a quienes cuestionan al estado empleando esos argumentos deleznables, debe buscar razones superiores.
Sin embargo, esto no impide a los indígenas darle uso, ellos realizan sus rituales de pago (así llaman a la ceremonia de ofrenda a la tierra) y luego trabajan la tierra. García no debería ofender a los indígenas por sus creencias en la sacralidad de la tierra (la Constitución garantiza libertad de creencia), pues se trata de comunidades que han sufrido siglos de abandono, cuando no abuso y genocidio, desde épocas de la conquista hasta el fujimorismo y aprismo, que durante sus gobiernos lo único que les otorgaron fue matanzas, violaciones y esterilizaciones forzadas. Por lo menos, dentro de su óptica, los indígenas han empleado racionalmente la tierra sin ánimo de codicia, de lo cual debe cuidarse Alan García.
El estado abandona el control de las explotaciones, sólo aparece para reprimir a obreros y campesinos
Además, en otras oportunidades García ha señalado repetidamente que las ONGs atacan a los empresarios mineros formales, pero que son cómplices de los informales.
Lamentablemente, Alan García habla precipitadamente, precipita su lengua antes que el cerebro haya completado un análisis racional, porque el decir que las ONGs son cómplices de los informales es un absurdo. Las ONGs no tienen ninguna autoridad para cerrar una actividad extractiva minera informal. El único que tiene esa atribución es el estado, y si existen mineros informales, eso significa que García no está gobernando, los informales están gobernando al mandatario al hacer lo que quieran impunemente.
La incapacidad para cerrar minas informales del Ministerio de Energía y Minas (MEM) es sospechosa, pues es el colmo que en plena provincia de Lima existan minas informales. Aun cuando existan quejas que hagan llevar al ministerio de las narices a la explotación, este incapaz ministerio se limita a emitir una resolución de cierre, que ni siquiera es obedecida por los informales quienes no bien se retira la inspección retoman sus actividades. ¿Pagos bajo la mesa? ¿Por qué no regresan a verificar si se obedecieron el cierre?
Lo mejor que podría hacer García es poner orden en el MEM, pues está lleno de incapaces en el mejor de los casos, a ese ministerio no le importa que los informales causen daño al ambiente ni a los pobladores, la sola existencia de las minas informales es una seria acusacíón contra el MEM, en especial si no son recientes, sino que tienen mucho tiempo burlando todas las leyes y autoridades. Pero García encubre la incapacidad o corrupción en el MEM y prefiere atacar a las ONGs.
No obstante este flagrante abandono del gobierno de sus funciones de control, basta que un empresario se queje y corren a llevar represión y golpear a la parte más débil (trabajadores y campesinos), ocasionando inclusive muertes.
