El acta donde consta la decisión de la la Junta Nacional de Justicia (JNJ) de reponer en el cargo de fiscal suprema y fiscal de la Nación a la destituida Patricia Benavides Vargas, el 9 de junio de este año, carece de la formalidad que manda la ley.
En dicho documento se observa la ausencia de la firma de la secretaria general de la institución, Giovanna Díaz Revilla.
Dicha funcionaria presentó su renuncia al cargo el 16 de junio, y dejó constancia de su exclusión en un documento al que accedió el portal Lima Times.
El día de su renuncia, Giovanna Díaz Revilla señaló de forma taxativa que no fue convocada a la sesión plenaria extraordinaria de la JNJ, como debería ser según las normas legales, y por esa razón no participó en dicho acto ni suscribió el acta respectiva.
“La suscrita no fue convocada a la Sesión Plenaria Extraordinaria de la Junta Nacional de Justicia del 9 de junio de 2025, razón por la que no ha participado de la misma y por la que no ha suscrito, por no corresponder, el acta de sesión N.° 061-1”, se lee en el texto.
El artículo 15.° del reglamento institucional, aprobado con Resolución 020-2020-P-JNJ, la función de la secretaria general debe asistir a las sesiones del Pleno para dar fe del contenido de las actas, suscribirlas y supervisar su archivo y custodia.
Voracidad por tomar la Fiscalía
Estas maniobras oscuras de la JNJ evidencian una vez más que detrás de la turbia restitución de Patricia Benavides existe un afán de golpear al Ministerio Público para torcer las investigaciones.
Como es de suponer, no sólo los magistrados de la JNJ están detrás de estas maquinaciones, sino políticos corruptos que buscan traficar con las funciones de la Fiscalía para favorecer a delincuentes en las investigacines.
