Por segunda vez en su gobierno, Alan García utiliza la catedral de Lima para sorprender a quienes no conocen sobre la doctrina de la Iglesia Católica y presentarse como un devoto católico, pues recibió la comunión del Arzobispo de Lima.
Ya habíamos explicado, con ocasión del Domingo de Resurrección de este año, que según el Código de Derecho Canónico (Libro IV, artículo 2) no pueden recibir la sagrada comunión los que persisten obstinadamente en un pecado grave, con mayor razón si el pecador es un pecador público.
Tengamos en cuenta que los sacerdotes responden con una rotunda negativa a administrar la comunión a católicos que llevan una vida pública ejemplar, pero que cometen un pecado personal, como divorciarse y contraer otro matrimonio civil, inclusive en casos justificables como la violencia familiar reiterada.
Para comulgar no sólo es necesario confesarse, sino reparar el daño, arrepentirse y tener propósito de enmienda. Sin embargo, Alan García es un pecador público cuyos pecados han afectado y afectan a todo el Perú, no se ha arrepentido, sino que los ha agravado. Quien comulga en pecado grave comete sacrilegio. No basta disculparse. Repasemos:
Mentira y traición a los intereses nacionales
- Revisar letra por letra el TLC con EE. UU. No revisó letra por letra, sino que han revisado apresuradamente una adenda, no el TLC. Persiste el pecado.
- Eliminación de la renta básica de telefonía Seguimos pagando, persiste el pecado.
- Libre desafiliación de las AFP (que en realidad ha sido una mentirosa desafiliación con restricciones). Persiste el pecado.
- Revisión de los contratos mineros. No ha revisado nada, sino que se ha arrodillado como mendigo para pedir importes voluntarios que no sabemos si están abonados en cuenta corriente y ni siquiera el gobierno puede decidir lo que hacer con esos aportes. Persiste el pecado.
- Eliminación de los “services”. No sólo que no ha cumplido, sino que por su negligencia hay muertos, como en el caso de Casapalca, el pecado ya es muy grave o mortal, no enmienda porque no promulga la norma de eliminación de los services ni da facultades al Ministerio de Trabajo para cerrar las empresas que reiteradamente violen los derechos de los trabajadores.
…considerando que esos espectáculos en que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir tales espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres sino del demonio
…prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo (ipso facto), que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se los designe o cualquiera que sea su comunidad o estado, permitan la celebración de esos espectáculos en que se corren toros y otras fieras en sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo.
Otros pecados públicos graves
La Conferencia Episcopal debería tomar cartas en el asunto, porque el Arzobispo está denigrando la misa, validando, promoviendo y predicando el sacrilegio al administrar reiteradamente la eucaristía a Alan García, como cábala negra, en la fecha de Domingo de Resurrección (pisoteando la majestad de la Iglesia), y en Fiestas Patrias (pisoteando el significado de esta celebración).
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1 comentario
Cipriani
cipriani es un condenado.
Comete sacrilegio siendo arzobispo, va a ir al infierno.