Mueca de la candidata tras la alusión de Roberto Sánchez
En el debate de los dos candidatos presidenciales realizado este domingo, la candidata de Fuerza Popular Keiko Fujimori calificó vulgarmente de “poco hombre” a Roberto Sánchez, candidato presidencial de Juntos por el Perú (JP) cuando él mencionó que siempre respetó a su padre, madre, hermano y familia y que Fujimori no puede decir lo mismo.
Esta señora, “señora K”, como se le conoce en el hampa judicial, olvidó que su insolente pretensión es gobernar a todos los peruanos desde el cargo de máxima autoridad.
A diferencia de un ciudadano común, un presidente de la república está sujeto a escrutinio en todos sus aspectos. Por ejemplo, el estado de salud de cualquiera es un asunto reservado del cual solo si lo desea habla. En cambio, la ciudadanía tiene legítimo interés en conocer el estado de salud de un gobernante.
En el plano moral también, aunque sea en su relación familiar. Por ejemplo, el expresidente Alejandro Toledo fue más que vapuleado en todos los medios, sobre todo por los fujimoristas. También vemos cómo ciertos políticos son objeto de mucha crítica por maltrato psicológico o físico a sus parejas.
Estos hechos, pese a suceder en el ámbito familiar, son importantes para la ciudadanía porque un sujeto que maltrata a su pareja será capaz de vilezas en la función pública. Un sujeto acostumbrado al adulterio podría no tener escrúpulos para engañar a su país, a su comunidad o a su empresa o institución.
El caso familiar de Keiko Fujimori
Todos recordarán lo que hizo Keiko Fujimori con su madre: avaló las torturas que su padre le propinó y el subsiguiente maltrato psicológico a que la sometió, silencio que le valió ser colmada de atenciones y dinero ilícito de su padre, como se denunció en su momento.
Ella era adulta cuando torturaron y vejaron a su madre. A Susana Higuchi el dictador la recluyó en Palacio soldando las rejas para que no pueda escapar y mostrar las huellas de la tortura. Posteriormente la sometió a tortura psicológica que incluyó instrumentos eléctricos y fármacos con el fin de quebrar su equilibrio mental. La agente de inteligencia Leonor La Rosa, quien también fue torturada por el depravado régimen fujimorista, relató que cuando fue llevada a tortura al SIN vio en un ambiente desnuda a Higuchi en cuclillas. Por ello Susana Higuchi condenó amargamente la conducta de esta mala hija, como se puede leer en este artículo:
¡Cuidado! No se arrepiente
Esta conducta es muy relevante para la opinión públical el que así se comporta con su familia puede perpetrar atrocidades contra el país. Además, Fujimori no se arrepiente de su perversión, sino que en el debate dijo que está “con la frente en alto” y aludió a sus hijas invocando situaciones más contemporáneas indicando que atendió a sus padres en sus últimos años. Pero no mencionó que se opuso al indulto a su padre para no perjudicar su carrera política ni a la puñalada política que propinó a su hermano Kenji Fujimori.
