La presidente Dina Boluarte comulgando durante el tedeum
La presidente Dina Boluarte, participó en la misa solemne y tedeum, como parte de las actividades previstas con ocasión del 204 aniversario de la proclamación de la Independencia Nacional.
El tedeum es una ceremonia de acción de gracias, cuyo nombre proviene de las primeras letras del himno en latín Te Deum laudamos, que significa A ti Dios te alabamos.
Asistieron los minstros de Estado, congresistas, la presidente del Poder Judicial, representantes de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional del Perú y otros funcionarios.
El cardenal Carlos Castillo, quien ofició la ceremonia, exhortó a los líderes del país a ejercer sus funciones con una vocación genuina de servicio, ética y compromiso con el pueblo peruano, e instó a recuperar la vocación de servicio.
El cardenal criticó a quienes gobiernan “como simples funcionarios, llenos de criterios superficiales y frívolos” y subrayó que la verdadera dirigencia no se impone con autoritarismo, sino que se ejerce desde una vocación de servicio profundamente humana.
Cuestionó el legado de dictaduras y caudillismos que han marcado la historia republicana del Perú, y rescató el ideal de una democracia nacida desde el pueblo, recordando que nuestra república se constituyó en medio de grandes dificultades, y que desde sus inicios se vio amenazada por prácticas autoritarias. Pero fue el pueblo sencillo, proveniente de orígenes diversos, el que impulsó la unidad nacional y corrigió, en muchos casos, el rumbo dictatorial de sus dirigentes. Enfatizó que incluso el mismo Simón Bolívar, quien fue nombrado dictador, tuvo que dejar ese poder en 1827, gracias a la presión de líderes como Francisco Xavier de Luna Pizarro.
En la actualidad el pueblo también interpela, exige y grita por sus derechos. “Cuando lo hace, no todos los sabemos comprender adecuadamente y pensamos demasiado rápido que lo que hay es una sedición. En la mayoría de casos son justos reclamos como la necesidad de amparo ante la extorsión y asesinato vil. Gracias a Dios que nuestro pueblo no calla porque es un pueblo digno y consciente que república es para todos”, afirmó.
Castillo, arzobispo de Lima, criticó la indiferencia de ciertos sectores del poder que han olvidado sus orígenes. “Una amplia capa de la dirigencia nacional vive de espaldas a la mayoría y solo ve su propio interés”, advirtió.
El cardenal aludió al papa León XIV, exobispo de Chiclayo, profundamente querido por la comunidad lambayecana. “Así como la gente de Chiclayo lo acogió con tanto cariño, es ese mismo cariño el que deberían despertar todos los líderes que sirven con entrega y cercanía a su pueblo”, indicó.

Los músicos tocando el “Hanaq pachap kusikuynin”
Como es costumbre, el Coro Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional acompañaron la misa, durante la cual sonaron los acordes del himno quechua “Hanaq pachap kusikuynin” (“Alegría de los cielos”), que es la primera composición polifónica de América, compuesta en el Cusco antes de 1622 por Juan Pérez de Bocanegra (?1598 – fl. 1631) y publicada en 1631.
