Llama la atención el silencio de la parte peruana, pues a la vez deberían protestar por la insistencia de Chile en continuar violando el Tratado de Ottawa, aprobado en 1997, que prohíbe el empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonas y establece su destrucción.
Como demostración de su poco respeto por sus vecinos Perú, Bolivia y Argentina, Chile anunció que no terminará el desminado para el 2012, sino que espera terminar el 2016, pero no hemos visto ninguna protesta del lado peruano.
La colocación homicida de minas por parte de Chile ha dejado 120 víctimas, algunas fatales, como el peruano Julio César Maquera Cutida, que murió al pisar uno de estos artefactos en noviembre del año pasado, pero también han sido mutilados chilenos, muchos de ellos han sido abandonados a su suerte por su gobierno.
