Al día de hoy se cuentan cerca de 23 mil muertos a causa del ciclón que azotó Myanmar este 2 de mayo, pero especialistas internacionales estiman que la cifra sería de unos 100 mil.
Habiendo tiempo para disponer la evacuación de las zonas vulnerables, el número de víctimas podría haber sido escaso y hasta nulo, pero en la mente de los dictadores primó su ambición y el deseo de no retrasar el próximo referéndum.
Aún hoy, mientras los sobrevivientes padecen en medio de la caridad internacional y la búsqueda y entierro de cadáveres, el gobierno no ha retrocedido en su intención de seguir adelante con el referéndum.
Días después de la tragedia, tras la presión de los países donantes, los dictadores recién abren las puertas con facilidad a la cooperación internacional, que fue restringida los primeros días.
El adelanto en la predicción de desastres no significa nada cuando se enquistan en el poder políticos para quienes la vida de sus ciudadanos no es prioridad, sino sus apetitos personales.
