El embajador estadounidense en el Perú Bernie Navarro, está trasgrediendo constantemente las buenas prácticas diplomáticas inmiscuyéndose reiteradamente en los asuntos internos del Perú sin que la Cancillería emita una nota de protesta por estos graves hechos.
Hace unos días Navarro decidió que había que decirle al Perú lo que tiene que hacer al opinar sobre la controversia entre Ositrán y la operación del puerto de Chancay a lo que siguió el silencio de la Cancillería, que sí envía notas de protesta ante otros actos de injerencia en los asuntos internos del Perú cometidos por otros países.
Ahora Navarro, aprovechando la complacencia de la Cancillería, se sintió animado a defender al impresentable presidente José Jerí inmiscuyéndose nuevamente en nuestros asuntos.
Este inefable embajador, ante el inminente debate en el Congreso para analizar la destitución de Jerí debido a sus escándalos, declaró que “cambiar de presidentes seguido, en los ojos no solo de EE. UU. sino del mundo, no es normal” y que para traer inversión de su país “la estabilidad es muy importante”, según publica Gestión.
El embajaor dijo que “para la estabilidad” de nuestro país, el jefe de Estado debería seguir “en funciones”.
“Para la estabilidad del país, creo que debería bajarse el tono, asegurar unas elecciones dignas y que el presidente siga en funciones. Cambiar de presidentes seguido, en los ojos no solo de EE.UU. sino del mundo, no es normal”, manifestó y agregó que “para traer inversión estadounidense, la estabilidad es muy importante” y no descartó que el presidente de su país, Donald Trump, se pronuncie sobre la política peruana.
“Habla por él mismo. Si él determina que quiere hablar de los candidatos, es un tema que le reservo al presidente”, señaló con desparpajo ante una posible injerencia de Trump en las elecciones peruanas de este año.
Sobre la controversia entre Ositrán y el puerto de Chancay, calificó de “vergonzoso” el fallo judicial que dio la razón al puerto de Chancay diciendo que EE.U U. “nunca pediría” al Perú “que pierda soberanía” en el puerto del Callao, donde actualmente se ejecuta una operación conjunta de infraestructura.
“EE.UU. también comercia con China. Eso no lo ocultamos, pero nunca le daríamos nuestros activos críticos para que los manejen. Ni las redes eléctricas, los puertos o ferrocarriles, no podemos ceder soberanía a un país extranjero”, indicó.
“EE.UU. nunca le pediría a su socio, el Perú, que pierda soberanía en el negocio que estamos haciendo ahora en el Callao. Lo que ha pasado con Chancay es vergonzoso”, indicó, pese a que el Perú no ha perdido soberanía en Chancay, pues diversas instituciones del Estado están allí ejerciendo soberanía, desde la Sunat, la Policía y otros.
Sobre lo afirmado por la diplomacia china, que comentó que EE. UU. realizaba una “fabricación y difamación flagrantes” en torno a lo sucedido en el puerto de Chancay.
“Si han dicho eso, es una falacia. La decisión judicial es clara y es un precedente muy peligroso para el Perú”, dijo.
“Estabilidad”
Si se trata de estabilidad, los EE. UU. están dando al mundo las peores lecciones de inestabilidad con los caprichosa imposición de aranceles a múltiples países, lo cual sí desalienta terriblemente la inversión, además de hacer cargar sobre los hombros de los ciudadanos estadounidenses de fuertes costos en los productos de consumo.
