por Herbert Mujica Rojas
Revela la lógica, de modo inexcusable y sin lugar a debate, que si se hacen concesiones de bienes públicos, es para que el país obtenga todo aquello que no puede brindar per se, es decir, porque carece de capital, tecnología de punta e impulso que, dicen, trae la empresa privada. Pues bien, luego del terremoto del miércoles 15, a los pocos minutos de su ocurrencia, los malhechores de Telefónica ¡simple y llanamente cortaron el servicio fijo y celular! Sin embargo la comunicación vía internet, que usa la misma línea y por la que se paga también caro, continuó como si nada hubiera ocurrido. ¿Qué excusa razonable pueden dar estos tipos de Telefónica?
¿Dónde están las inversiones de Telefónica? ¿cómo enmascaran o fingen desarrollos enormes si cuando son llamados a la coyuntura difícil, no responden, regalan excusas, bajo el manto protector de una ministra y una viceministra que parecen estar en la planilla de pagos de esa empresa? Como en los días aciagos de la dictadura militar en Argentina, primero disparaban y luego preguntaban por el nombre. Aquí asaltan a mansalva los de Telefónica y luego obsequian discursos, monsergas, mentiras, toda clase de groserías contra la dignidad de los peruanos.
Otro ejemplo.
Antes que Kenya Fujimori concesionara las empresas eléctricas, el cableado era subterráneo. Pero el contrato posibilitó el cableado aéreo que es más barato y que implica menos costo para los “inversionistas”. ¿No fueron los cables premunidos de energía mortal en caso de colisión, los que pendían, luego del sismo, de postes inseguros en todas las grandes avenidas y calles de las zonas afectadas? Estos se movían al viento y aunque por suerte no hay víctimas de los dichos artefactos ¿por causa de qué se tiene que vivir en este salvajismo urbano y a la mala? ¿porque unos forajidos lograron invertir menos, ganar más y explotar a su regalado gusto?
Se hizo mucha propaganda en torno a la venta del avión presidencial. Y sin embargo, ha sido Lan, la aerolínea chilena que tiene el cuasi monopolio del mercado de pasajes peruano, la que trasladó vituallas para los damnificados. ¿No habría sido mejor acondicionar esa aeronave para que la FAP lo utilice en vuelos civiles como en este caso?
Por último, la invocación presidencial para que cómicos o artistas vayan a premunir de “entretenimiento” a los compatricios del sur, no puede ser sino interpretada como una cuota de estupidez superlativa producida por el cansancio. Si se trata de entretenimiento ¡que trasladen a los 120 parlamentarios a Pisco y los hagan vivir allí unos seis meses, a ver si aprenden lo que es canela! ¡Qué disparate! No es hora de entretenimientos, sino de solidaridad, firme, militante, veraz y, sobre todo, ¡honesta!
