Susy Martinez
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* Ver artículo: CNDH, un dinosaurio ciego
Apreciada Susy:En efecto, no somos maniqueos para decir que todo lo que hacen las ONGs, el gobierno o las iglesias, o quien sea, es sólo bueno o sólo malo. Hay que reconocer que hay buenas ONGs, pero las hay que bajo la mascarada de unas cuantas buenas acciones lo único que buscan es vivir en la opulencia y hasta ir en contra de los intereses nacionales.
El colmo de su descaro es pedir transparencia cuando ellos no quieren dar detalle al público (ahora en internet, al alcance de todos) de sus ingresos, gastos ni informar si cumplieron o no con sus fines, ya sean ONGs, fundaciones o asociaciones que realizan trabajo social, de educación o investigación. La razón es clara: hay camarillas de amigos y familiares que se perpetúan para gozar de los millones que captan y que utilizan su influencia en la prensa para hacer creer que son la intelectualidad altruista del Perú, cuando no son más que mercenarios.
Como su trabajo es sobre el terrorismo, no permiten que se dé prioridad a otras violaciones graves que ocurren, sino que se quedan en hechos que cesaron hace años, a lo cual se dejan arrastrar el estado y las iglesias. Además, las ONGs tienen otras razones poderosas: llevan juicios de terroristas a la Corte de Costa Rica, donde piden millones de indemnización para familiares de terroristas, porque como ellos llevan los juicios, los abogados siempre cobran por su trabajo. Así, mientras pretenden que el estado pague millones de dólares a deudos de terroristas, por ejemplo, a deudos de las esterilizaciones forzosas, a los deudos de policías o militares muertos se les da cantidades irrisorias o no se les da nada.
