Pese a ser el aeropuerto Heathrow el más grande de Europa, sólo tenía una fuente de energía, de modo que el incendio en la estación este viernes obligó a cerrar, lo cual evidencia una pésima planificación y prevención.
El siniestro obligó a la cancelación de 1,350 vuelos, lo que ha planteado interrogantes sobre quiénes se responsabilizarán por el costo de atención a los viajeros que sufrieron la interrupción.
La estación desde la que se transporta toda la energía que consume el aeropuerto de Heathrow se encuentra en la localidad británica de Hayes, al oeste de Londres.
El director general de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), Willie Walsh, reconoce que hubo un “claro fallo” en la planificación del aeropuerto el depender de una sola fuente de energía.
En el aeropuerto se realiza obras de mejora de las terminales por 2,800 millones de euros y se planifica una inversión para construir una tercera pista, pero no habían pensado en instalar una fuente alternativa de energía.
Heathrow encabeza la lista de aeropuertos más concurridos de Europa y logró nuevo récord de pasajeros en 2024, con un total de 83,4 millones de pasajeros.
Hasta el momento no hay conclusiones sobre la responsabilidad de los encargados del mantenimiento de la estación incendiada para determinar su negligencia.
