En el cáncer, el tiempo no es un detalle, es un factor decisivo, cada semana de retraso puede marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y uno más complejo. En el Perú, muchas mujeres no acceden a la atención médica oncológica en el momento adecuado porque deben superar barreras administrativas, económicas, geográficas e informativas antes de lograr un diagnóstico.
El impacto de esa demora es tangible, cuando la enfermedad se confirma en fases avanzadas las alternativas terapéuticas se reducen y el desgaste físico, emocional y monetario es mayor. Esta situación refleja no solo la agresividad de algunos tipos de cáncer, sino también fallas en el acceso oportuno a una evaluación especializada.
“El diagnóstico tardío suele estar relacionado con obstáculos acumulados dentro del sistema y con la falta de orientación preventiva clara. Muchas pacientes inician la búsqueda de atención, pero enfrentan demoras que no deberían existir en una enfermedad donde el tiempo es determinante”, señaló el Dr. Mauricio León Rivera, director de la Liga Contra el Cáncer y cirujano oncólogo de la Clínica Ricardo Palma.
Asimismo, advirtió que las demoras en la asignación de citas, referencias que no se concretan, escasez de especialistas en distintas regiones y concentración de servicios oncológicos centralizados en Lima prolongan innecesariamente el proceso diagnóstico. A ello se suman factores económicos como transporte, pérdida de ingresos y gastos adicionales que afectan la continuidad de la atención.
También persiste una brecha importante en información preventiva, ya que muchas mujeres no saben con precisión cuándo corresponde realizarse exámenes de detección ni qué controles deben repetirse según la edad o los factores de riesgo. “La educación en salud debe ser constante y comenzar desde etapas tempranas, porque reconocer un síntoma a tiempo cambia el curso de la enfermedad”, agregó el especialista.
Desde el punto de vista médico, existen signos que requieren evaluación inmediata: «bultos” en las mamas, sangrado vaginal fuera de lo habitual o después de la menopausia, pérdida de peso sin causa aparente, fatiga persistente, cambios en lunares, sangre en heces u orina, tos prolongada que no remite o dolor continuo sin explicación. Ignorar estas señales puede retrasar el manejo de la enfermedad.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, el llamado es a mirar el problema con mayor amplitud. “Reducir barreras y garantizar flujos de atención no es solo una mejora administrativa, es una medida que se traduce en la detección temprana de miles de mujeres peruanas”, concluyó el Dr. León.
