El paciente con demencia más joven del Reino Unido, que tenía el cerebro de un septuagenario a pesar de tener tan solo 24 años, falleció hace menos de un mes, el 27 de diciembre en un hospicio.
Andre Yarham fue diagnosticado a los 22 años después de que su familia notara que se movía y hablaba con lentitud. Natural de Dereham, Norfolk, padecía una forma rara de la enfermedad llamada demencia frontotemporal, causada por una mutación proteica que solo afecta a una de cada 20 personas con diagnóstico de demencia.
Sam Fairbain, la madre de Andre, notó los primeros síntomas en 2022. Se volvió olvidadizo y, a veces, tenía la mirada perdida o ignoraba por completo a quienes le hablaban.
El diagnóstico de demencia precoz se produjo un año después, tras una resonancia magnética que mostró que el cerebro de Andre se parecía al de una persona de 70 años, tan solo un mes antes de cumplir 23 años.
Sam se convirtió en cuidadora a tiempo completo de su hijo, ayudándolo a bañarlo, elegirle la ropa y prepararle la comida y la bebida.
El paciente fue uno del 0,1% de la población del Reino Unido a la que se le diagnostica algún tipo de demencia antes de cumplir los 65 años.
En los últimos seis meses, el joven perdió el habla y solo podía emitir sonidos. Se movía cada vez menos, le costaba alimentarse solo, coger una taza y se volvía muy inestable.
Debido a ello fue trasladado a una residencia de ancianos, a la que ingresó a principios de septiembre, donde en un mes estaba en silla de ruedas.
En diciembre del año pasado, Andre fue hospitalizado por una infección. Fue el comienzo de su rápido deterioro, dijo su madre, citada por The Sun, y mencionó poco a poco perdió la consciencia de la presencia de su familia.
Andre estuvo en el hospicio poco más de una semana antes de fallecer el 27 de diciembre. Su familia donó el cerebro de Andre a la ciencia y espera que pueda contribuir a futuras investigaciones.
