Jorge Manco Zaconetti
El futuro de América del Sur y del Perú en particular está en el Asia, que se ha convertido en el principal mercado de nuestro país, a pesar de las amenazas de Donald Trump. En especial dependemos de la República Popular China pues para 2025 el gigante asiático concentra el 36 % de nuestras exportaciones y el 31% de nuestras importaciones (compras). Por ello un ministro de economía y finanzas (MEF) en la década pasada prendía una velita a la Virgen María para que el crecimiento chino siga demandando los productos que se exportan desde el Perú.
¿Qué se le exporta a la República Popular China? A pesar que el dragón chino es un importante productor de cobre, sería el cuarto productor mundial después de Chile, la República Popular del Congo y el Perú.
En verdad, sería el tercero si se sumara la producción para la exportación de las minas de Mra. Las Bambas (Apurímac) y Mra. Chinalco (Junín) que íntegramente se transportan al gigante chino.
Así con la información del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) en el 2025 desde nuestro país empresas transnacionales exportaron al mundo cobre por un valor de US $ 28,130 millones de los cuales correspondieron a la República Popular China el valor de US $ 21,245 millones de dólares, lo que significa en buen romance que el 75 % del valor exportado corresponden al gigante asiático.

Por tanto, las empresas cupríferas sea Mra. Antamina (Ancash), Antapaccay (Cusco), Hudbay (Cusco), Southern Perú Copper Corp. más las empresas chinas mencionadas exportan el cobre básicamente comoconcentrado de cobre al gigante chino, que le saca el máximo provecho en sus refinerías. Estas exportaciones son tratadas en el país asiático donde son refinados obteniendo una serie de subproductos como litio, cadmio, teluro, selenio, molibdeno, tungsteno, ácido sulfúrico, minerales raros entre otros.
¡Los chinos no son tontos! El segundo producto de exportación que hacen las empresas residentes en nuestro país es el oro, a pesar de que la República Popular China es el principal productor del metal amarillo a nivel mundial, y en nuestro país empresas chinas ya explotan el oro de manera legal, e informal. Así, en 2025 el valor exportado ha sido de US $ 2,100 millones de dólares con tendencia al crecimiento.
El tercer producto de exportación hacia la China es la harina de pescado que se utiliza para alimentar el ganado, sobre todo el porcino que es básico en la culinaria china. Prácticamente el 79 % de las exportaciones de este producto equivalente a US$ 1,476 millones se realizan en el mercado del gigante asiático.
Si a ello, se sumara la extracción ilegal de la flota china que depreda el Mar de Grau, por la debilidad del Estado peruano en la vigilancia de nuestras fronteras, en especial de las 200 millas náuticas, los valores serían mucho mayores. Sobre todo con barcos factorías que procesan industrialmente la pesca ilegal sin la necesidad de descargar en puerto, aprovechando la noche cientos de barcos de bandera china saquean y depredan los productos pesqueros que le corresponden no solamente al Perú, sino también al Ecuador, y Chile.

Pesquero depredador chino
Por último, el cuarto producto exportado hacia la China sería el concentrado de hierro, básicamente realizado por la empresa Shougang Hierro Perú filial del gigante estatal chino Shougang Group que produce más de 42 millones de toneladas de acero.
Así, el valor del hierro exportado sumó los US $ 1,439 millones de dólares por un volumen de 12.1 millones de toneladas de hierro que casi íntegramente se concentran en el gigante asiático. Dejando sin abastecimiento de hierro a las acerías que operan en nuestro país, en especial Aceros Arequipa (Pisco) y la Siderúrgica de Chimbote.
¿QUÉ COMPRAMOS A CHINA?
Mientras las exportaciones desde nuestro país están constituidas por materias primas con un pobre valor agregado, la República Popular China nos vende tecnología e informática, en especial celulares que resultan más baratos que los equivalentes de Estados Unidos. No nos olvidemos que con dicho país tenemos firmado un tratado de libre comercio firmado desde 2010, y el total del valor de nuestras exportaciones no representan ni el 1% del total de compras que hace el gigante chino al Resto del Mundo.
Un producto que se importa desde el gigante asiático son los productos de acero en sus diversas formas. El año 2025, el valor de las importaciones llegaron a ser de US$ 1,889 millones de dólares; cada vez más existe la certidumbre que los productos chinos importados se venden a precios “dumping”, es decir a precios por debajo del costo de producción, así al margen de la calidad los productos chinos desplazan a los productos de acero nacional.
Esta competencia desleal en el mercado latinoamericano del acero ha sido denunciada en México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Perú entre los principales países. De allí, la necesidad de un sinceramiento en la formación de los precios del acero, para que no se repita en nuestro país la experiencia chilena, que tuvo que cerrar la vieja acería de Huachipato con más de 75 años de experiencia, dejando en la calle a cientos de trabajadores.
Un tercer producto en importancia desde la China Popular son los vehículos que el año pasado llegaron a tener un valor de importación de US $ 1,375 millones de dólares, desplazando a los automóviles de los Estados Unidos, los autos europeos y por efecto precio se han convertido en una dura competencia de los autos japoneses y coreanos.
Cada vez más las marcas de automóviles Changan, Chery, Geely, BYD adquieren mayor presencia en el mercado automotriz del Perú.
Si a nivel mundial la China lidera la producción automotriz en base a la energía eléctrica que será el parque automotor del futuro, la demanda de cobre será cada vez más intensiva. De allí, la importancia del Perú y Chile para la industria automotriz mundial.
En verdad, el Perú se ha convertido para la República Popular China en la “cabecera de playa” hablando en términos estratégicos para las inversiones en América del Sur que al 2025 superan un stock de capital de US $32 mil millones, constituyéndose en el segundo receptor de inversiones después del gigante del Brasil.
Si a ello se agrega la presencia de capitales chinos estatales en la distribución eléctrica en la región de Lima, así también en la generación eléctrica. Más la presencia en la minería de hierro, cobre y oro con un interés creciente. Es más, el futuro de la energía a gas natural dependerá en un futuro próximo de la explotación comercial del lote 58 ubicado en el Gran Camisea, bajo responsabilidad de la empresa estatal CNPC, cuyas decisiones en última instancia dependen del Comité Central del Partido Comunista Chino.

Si a todo ello, se suma la importancia geopolítica del Mega Puerto de Chancay operado por la estatal china Cosco Shipping Port con una participación del 60 %, que cuando esté en funcionamiento al 100 %, será el puerto más importante en esta parte del mundo, y se desplazará la carga correspondiente a los puertos chilenos como San Antonio, Valparaíso, Iquique; y al puerto de Guayaquil del Ecuador por citar algunos.
De allí la preocupación de los Estados Unidos de Norteamérica en especial del presidente Trump que con la agresión militar a Venezuela ha demostrado que las tesis sobre el Imperialismo de Lenin (1916) siguen vigentes. Por tanto, el Perú con sus inmensas riquezas naturales explotadas básicamente por transnacionales mineras y energéticas debe apostar por una política Independiente y Soberana, al servicio de las grandes mayorías. Por ello, un nuevo gobierno debe exigir una mayor tributación en los sectores extractivos que están obteniendo ganancias extraordinarias gracias a los altos precios de los minerales. Así, como la industrialización de nuestras materias primas para no reproducir las tesis del Intercambio Desigual en el comercio internacional.
Diario Uno, 28.02.2026
