Además, entre las exportaciones peruanas más expuestas figuran barras de hierro y acero, productos de limpieza, plásticos, fibras textiles, lubricantes y condimentos.
El Instituto de Investigación y Desarrollo de Comercio Exterior (Idexcam) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL) advirtió que la prolongación del paro general y los bloqueos de carreteras en Bolivia vienen generando una seria afectación sobre el comercio exterior peruano, particularmente en el flujo terrestre de mercancías entre ambos países.
De acuerdo con información de la Sunat, el intercambio comercial acumulado entre el Perú y Bolivia, en el periodo de enero a marzo del presente año ascendió a US$ 407 millones. Sin embargo, tomando como referencia mayo de 2025 el intercambio comercial ascendió a US$ 138 millones, lo que sería el flujo mensual potencial afectado por retrasos, sobrecostos logísticos, reprogramaciones de entregas y eventuales incumplimientos contractuales.
Por el lado de las exportaciones peruanas, la afectación se concentra principalmente en barras de hierro y acero, productos de limpieza, plásticos, fibras textiles, lubricantes, condimentos y otros bienes manufacturados.
Solo las exportaciones de las barras de hierro o acero alcanzaron el primer trimestre de este año los US$ 11 millones, lo que representa 8,48 % del total exportado por el Perú a dicho mercado.
“Esta situación impacta no solo a los exportadores nacionales, sino también a distribuidores, industrias y comercios bolivianos que dependen del abastecimiento peruano”, refirió Carlos Posada, director ejecutivo del Idexcam.
PRODUCTOS IMPORTADOS DESDE BOLIVIA
En el caso de las importaciones peruanas desde Bolivia, el mayor riesgo se encuentra en la cadena de soya y derivados, que incluye tortas y residuos sólidos de aceite de soya, aceite refinado, harina de soya y aceite en bruto.
Estos productos sumaron aproximadamente US$ 146 millones en el primer trimestre del presente año, lo que representa más del 53 % de las compras peruanas desde Bolivia. La interrupción de estos flujos puede generar impactos en cadenas productivas vinculadas a alimentos balanceados, avicultura, porcicultura, aceites e industria alimentaria.
Asimismo, las importaciones de minerales, concentrados y desperdicios metálicos también muestran una exposición relevante, con efectos potenciales sobre operaciones industriales y comerciales específicas. A ello se suman los mayores costos por permanencia de unidades de transporte, custodia, reprogramación de rutas, incremento de fletes, deterioro de carga sensible y presión sobre inventarios.
El Idexcam sostuvo que la situación evidencia la vulnerabilidad del comercio bilateral frente a interrupciones en los corredores terrestres. En ese sentido, resulta necesario fortalecer los mecanismos de coordinación fronteriza, gestión de contingencias logísticas, rutas alternativas y facilitación del comercio, a fin de reducir el impacto de crisis sociales o políticas sobre las operaciones de comercio exterior.
“El principal riesgo para el comercio exterior peruano no está únicamente en la eventual pérdida de ventas o compras, sino en el encarecimiento y la imprevisibilidad de las operaciones. Una paralización de cuatro semanas ya compromete prácticamente todo el flujo mensual de mercancías entre Perú y Bolivia, afectando tanto a exportadores como a importadores y a cadenas productivas sensibles”, señaló la CCL.
Ante este contexto, la institución sostuvo que es prioritario monitorear la evolución de la situación en Bolivia y sus efectos sobre la frontera sur del país, especialmente en el corredor Puno–Desaguadero, así como promover medidas que permitan proteger la continuidad del comercio exterior, la seguridad de los transportistas y el abastecimiento oportuno de insumos estratégicos para la economía peruana.
