| Dani Rodrik |
Por Humberto Campodónico
La tesis del Consenso de Washington sobre la “necesidad absoluta” de privatizar todas las empresas estatales porque son ineficientes per se ha pasado a mejor vida, tanto en el mundo académico como en la práctica de casi todos los países del mundo y, también, de América Latina.
En el plano académico, esa tesis del Consenso de Washington “ya fue”. Ha merecido críticas a granel de los Premios Nobel Joseph Stiglitz y Paul Krugman, así como de Dani Rodrik de Harvard. El propio Banco Mundial y el BID han reconocido en varios textos que una de las principales lecciones de los últimos 20 años es que “tienen que ser menos soberbios y no creer que se sabían todas las lecciones”.
La demostración más palpable está en Rusia y China. En Rusia la privatización “a toda mecha” recomendada por el FMI a principios de los 90 llevó a la debacle económica de la cual recién está saliendo. En China, la política es pragmática y dice “hay que cruzar el río tocando las piedras con nuestros propios pies” (y no con los del FMI): hasta hoy cerca del 50% del PBI chino proviene de eficientes empresas estatales.
Claro, pues. El problema principal de la “gobernanza corporativa” de las empresas públicas no es la propiedad, sino la calidad de la gestión. Tan simple como eso.
Si miramos a Petrobrás, a Codelco y la Empresa Nacional de Petróleo de Chile, o a ECOPETROL de Colombia, veremos a empresas eficientes —en hidrocarburos y minería— con personal honesto, capacitado (los mejores profesionales en su rama), eficiente y, además, dotado con instrumentos de transparencia, los que incluyen la veeduría privada de las compras y las inversiones.
Estas empresas cumplen con objetivos fijados por sus gobiernos en sus respectivos sectores, aportando tributos, divisas y, sobre todo, el cumplimiento de objetivos que esos Estados-Nación consideran estratégicos. Y, ojo, ninguno de estos tres países puede ser tachado de “antisistema”.
En el Perú tenemos un gobierno y una élite nostálgica de las privatizaciones, que “no pudieron alcanzar en su totalidad” debido a la protesta popular. Su respuesta fue “dejarlas ahí”, sin nuevos recursos financieros ni opciones de desarrollo. Solo una prueba al canto: ENAPU tiene un pasivo pensionario de S/. 60 millones anuales que no tienen las privadas, lo que le dificulta competir. ¿Por qué no lo asume el Estado? Porque el objetivo es desprestigiarla para después privatizarla. Así de simple.
El problema más grave de la seudotesis de la “excepción peruana” es que no concibe al Estado-Nación como un producto de la sinergia entre Estado y mercado sino como un simple subproducto de la inversión privada, mejor aún si es extranjera. Esta tesis trasnochada acaba de estrellarse contra la pared en los países industrializados, pues se ha demostrado que la “libertad irrestricta” del capital es incompatible con el crecimiento sustentable —menos aún, con una sociedad democrática—, por eso es que ahora el énfasis está en la regulación.
Pero no en el Perú, donde no hay políticas de largo plazo (menos en energía, si no miremos cómo se llevan el gas de Camisea). Lo que hay son políticas de negocios empresariales que no tienen por qué coincidir —y en la mayor parte de los casos no lo hacen— con los intereses nacionales. ¿No es cierto?
www.cristaldemira.com

2 comentarios
QUE BUEN ARTICULO, si privatizan agua va a ser como el SOAT para motos cuesta 160 dolares un asalto a los pobres o Robofonica que solo por obligacion dio servicios mas baratos o electricidad en la cual es carisima siendo una necesidad HAN CREADO MONOPOLIO angurrientos privados. cavernarios miseros. , en aeropuerto la tasa de salida de limapartners es casi 100 soles un robo aunque venezuela tambien
chilenos cobardes
chilenos cobardes por naturaleza.
En el combate de Iquique mientras Grau, rescataba las maricuetas lloronas que se hundian en la esmeralda, por otro lado los maricas chilenos remataban a los sobrevivientes peruanos del encallado buque Independencia.
Los chilenos maricuetas no respetaron a los rendidos y simplemente los remataban con su conocido repase.
Mientras cualquier ejercito que se digne de gloria obtiene trofeos de guerra, por otro lado los envidiosos y muertos de hambre enanos del sur incendiaron y saquearon ciudades e instituciones como la universidad decana de america y la biblioteca nacional; cual asaltantes pedian cupos para no bombardear ciudades.
Esto no es invento.
Los cobardes pararon un poco la mano cuando la escuadra francesa al mando del diplomatico frances Petit Thoars les advirtió que si seguian con la barbarie, la escuadra francesa tomaría acción.