Jorge Manco Zaconetti
Se le atribuye al sabio Antonio Raimondi una frase donde señala que “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, ello como producto de sus estudios geográficos en la sierra y costa del Perú, antes de la guerra del “Guano y Salitre” con Chile. En verdad, los peruanos estamos frente a una inmensa riqueza de oro, cobre, gas, hierro, pesca, agroindustria cuya explotación favorece a una minoría de empresas transnacionales y de capitales peruanos, mientras más del 35 % de la población se reproduce en la pobreza, y más del 75 % de la misma población económicamente activa (PEA) (18 millones aproximadamente) es informal, con lo cual tienen un trabajo precario, baja productividad y salarios de sobrevivencia.
Ello es propio de las sociedades con instituciones políticas y económicas extractivistas, donde los sectores privilegiados extraen riqueza a costa de la mayoría, por medio de variados mecanismos de mercado. Esta es la tesis de los profesores norteamericanos ganadores del Nobel de Economía en el 2024, Acemoglu y Robinson en su libro clásico ¿Por qué Fracasan Los Países?
Estos variados mecanismos van desde las altas tarifas de los servicios de electricidad, elevadas tasas de interés leoninas, precios de los combustibles, precios de los alimentos, corrupción galopante, ausencia de innovaciones tecnológicas, un Estado al servicio de los Grupos de Poder, y sobre todo una baja participación de los ingresos tributarios en relación al valor de la producción de bienes y servicios en el año (PBI). ¡Los que ganan más tributan menos!
La recaudación tributaria del gobierno central y gobiernos regionales no supera el 18 % en relación con el PBI, una tasa de las más bajas de América Latina, con lo cual el Estado no tiene los recursos suficientes para financiar los servicios de educación y salud de calidad para las grandes mayorías, y sobre todo para enfrentar la inseguridad ciudadana que se ha convertido en el problema principal de los residentes en el Perú, sea por medio de los asaltos, robo, sicariato etc.
Por ello, no deja de ser una paradoja que el desacreditado gobierno de la Sra. Dina Boluarte con el 3 % de aprobación ciudadana haya denominado el 2025 como el “Año de la Recuperación y Crecimiento Económico”, cuando la pobreza se extiende, en especial en los sectores menos favorecidos, así la anemia en el 2023 afectó al 43,1% de la población infantil menor a los tres años, y el 2024 debe ser mayor en razón de la inseguridad alimentaria, y menor producción agrícola. Esta es una edad clave en la formación biológica e intelectual de la persona que afectará el grado de comprensión de lectura y razonamiento matemático de los futuros ciudadanos del Perú. Por ello ocupamos los últimos lugares en las pruebas PISA a nivel internacional.

Si bien los indicadores macroeconómicos son favorables en el 2024 donde las Reservas Internacionales Netas llegan a los US $ 83,063 millones para noviembre del 2024, superando relativamente a Chile, Ecuador, Colombia, Argentina en su participación frente al PBI. De estas reservas US $ 68,942 millones es decir el 83% están constituidas por valores líquidos, expresadas en títulos de deuda soberana, derechos especiales de giro, y emisiones de organismos supranacionales y entidades públicas extranjeras, que están ligados al dólar. En resumen, estamos atados a la economía norteamericana, pues solamente el 4 % de las reservas internacionales están conformadas por la mercancía oro, que en los últimos años se ha valorizado fuertemente. Por ello, China, Rusia, India tienen la mercancía oro como parte principal de sus reservas internacionales.
Siendo el Perú un importante productor aurífero con más de siete millones de onzas anuales que se exportan y fugan de contrabando, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) solamente tiene reservas en oro por un valor de US $ 3,323 millones que representan el 4 % del total de las reservas internacionales, lo cual demuestra la sumisión a los valores y títulos de la economía norteamericana, del FMI y de las principales economías de Occidente.

Para la ortodoxia liberal los indicadores macroeconómicos son alentadores a pesar de la pobreza de la población. Así, con una inflación acumulada para el 2024 de apenas del 1,90 % curiosamente menor respecto a tasa inflacionaria del 2020 que fue del 1.97% cuando el PBI se derrumbó a menos del 11.1% producto de la “crisis sanitaria” el COVID y la drástica cuarentena de más de cuatro meses, con miles de muertos por la ausencia de servicios de salud, medidos en las camas UCI.
Todo parece indicar que en año pasado (2024) el crecimiento sería mayor al 3 %, cuando se tiene un potencial para crecer sobre el 5 % en el 2025 si no fuera por la inestabilidad política, los mayores conflictos sociales en razón que no se distribuye la riqueza con equidad y justicia, la mayor corrupción pública que según los informes de Contraloría General ha significado en el 2023 un valor de más de S/ 22 mil millones de soles de pérdidas.
RIQUEZA BOYANTE
Según el Informe del analista financiero independiente Ernesto Linares 17 familias radicadas en el Perú entre el 2023 al 2024 han aumentado su patrimonio de US $ 24,680 millones a US $ 28,670 millones de dólares (Fuente Gestión 2/1/25), lo que significa un incremento porcentual del 16%, lo cual constituye un atractivo del Perú para los inversionistas, por la elevada rentabilidad de los capitales a pesar de la inestabilidad política.
Al margen de las observaciones que pudiéramos hacer al no considerar a las empresas transnacionales como las mineras Southern Copper Corporation, Antamina, Cerro Verde, cuyas ventas en el 2024 superan los US $ 4,000 millones de dólares anuales, gracias a los altos precios del cobre. Como tampoco aparecen las transnacionales de hidrocarburos como Repsol, Hunt Oil y Pluspetrol Corporation, que se llevan la mayor parte del jamón. Ni se considera al grupo Belmont dedicado al cultivo de la belleza y perfumes.
En el caso de los capitales nacionales el primer lugar lo ocupa el Grupo Brescia, o Breca que ha visto incrementar su patrimonio de 2023 a 2024 de US $ 5,810 millones a US $ 6,750 millones, gracias a su participación en el Banco Continental, el segundo en importancia en el país, el control de la minera de estaño Minsur que ocupa el tercer lugar a nivel mundial articulada a la refinería de Funsur en Pisco, donde exportan el estaño en calidad de fino; a ello se debe agregar su participación en seguros del Pacífico y en la empresa de alimentos TASA, más los servicios de hotel como el Westin.

Un segundo lugar lo ocupa el Grupo Romero, que ha visto incrementar su patrimonio de 2023 a 2024 de US $ 4,960 millones a US $ 5,460 millones, gracias a su participación en Credicorp, el primer banco en importancia en el país; el control en la transnacional Alicorp que tiene presencia en más de veinte países de América Latina y en USA. También controla la cadena de distribución mayorista y minorista de combustibles Primax y Pecsa con casi 1,000 grifos a nivel nacional; más la compañía de seguros Rímac por citar a las empresas más representativas del grupo que son más de 150 empresas.
Un tercer lugar lo tiene el Grupo Rodríguez Banda que, de actividad del transporte en sus inicios, con la presencia de Leche Gloria, Cementos Yura, la Agroindustria (Agroaurora), Soprole con intereses en Ecuador y Colombia ha fortalecido su patrimonio entre 2023 a 2024 pasando de los US $ 3,900 millones a US $ 4,300 millones de dólares.
En un cuarto lugar en importancia aparece el Grupo Rodríguez Pastor, con su participación en el tercer banco en importancia en el país con el Interbank, con las cadenas de supermercados Plaza Vea, Real Plaza, Makro, y la distribución farmacéutica Inkafarma, Mifarma etc. Este grupo ha incrementado su patrimonio de US $ 3,250 millones en e 2023 para aumentar a los US $ 3,500 millones.
El incremento patrimonial de las empresas, que se expresa en un mayor capital social de las empresas es positivo para el país, en la medida que se capitalizan y no transfieren sus capitales al exterior sea usando los paraísos fiscales, o se invierten en Miami. En todo caso, estos capitales están lejos de compararse en importancia frente al patrimonio de las empresas chilenas o colombianas, por no mencionar a las empresas brasileñas o mexicanas.
En todo caso constituye una ley económica del capitalismo al margen de la voluntad de las personas, la ley de la acumulación del capital donde al incremento de las utilidades y del patrimonio empresarial privado le corresponde una mayor pobreza de la población en edad de trabajar, que se expresa en bajos salarios, en el subempleo por ingresos, enajenación de las utilidades laborales y la elevada informalidad laboral. Por ello, afirmamos que el incremento de la riqueza patrimonial de las empresas privadas y la creciente pobreza de la población peruana constituyen las dos caras de la misma moneda. De allí, la importancia de las políticas que apuesten por la redistribución de la riqueza antes que sea nuestro país inviable políticamente.
Diario Uno, 04.01.2025
