| Alejandro Miro Q. |
Resulta tragicómico que el papelote haya alardeado toda la semana con su editorial del domingo 15 como si hubiera salvado al Perú. Es trágico porque se trata de un triste asunto, la usurpación y latrocinio chileno de nuestro territorio, y es cómico, por el autobombo con que El Comercio ha promovido su editorial a los cuatro vientos.
Por supuesto que ha impresionado a ciertos desorientados personajes, quienes sin ningún análisis, o con gran desconocimiento, no han reparado en manifestar sus felicitaciones.
El inefable Alejandro Miro Quesada, hinchado de satisfacción, hasta se presentó en televisión para sentir el soplo de la adulación que insuflaba una solícita conductora, a quien poco faltaba para declarar héroe nacional a El Comercio.
¿Por qué recién habla?
Desde hace meses en algunos medios relativamente independientes se hablaba del latrocinio del triángulo del punto de la Concordia, pues esta situación era conocida por el gobierno y por los medios. Pero el papelote hacía oídos sordos siguiendo los mandatos de sus patrones chilenos.
Es pues ridículo que el papelote se llene de ínfulas con su editorial, cuando ha tenido que hacerlo obligado por las circunstancias.
Judas
Bien decía Dante que el pecado de Judas, la traición, tiene reservado el lugar de los más espantosos suplicios en lo más profundo del infierno.
