Un loro aprendió a imitar la voz de su dueña, la cual perfeccionó con los años al punto de suplantarla para mandonear a los tres perros y un gato de la casa.
El astuto plumífero unas veces conversa con ella y otras es impertinente diciendo palabrotas, pero comprendió que podía ser un impostor y se divierte suplantando a su dueña. No se trata de una simple repetición, sino que entiende lo que está diciendo para mangonear a los canes y al gato de la vivienda.
Sullivan asegura que Barney cree que es la mascota favorita (aunque no es el preferido) y es muy mandón. Suele ordenar a sus perros Harry, Tilly y Bluey por su nombre, diciéndoles frases como: “ven aquí”, y hasta los alaba cuando lo obedecen diciendo “buen perro”.
Uno de los juegos favoritos del loro es llamar a su gato Shadow y lo alaba cuando hace lo que le pide y se sube encima de su jaula. Nunca sintió temor de los perros ni del gato, sino que se las ingenió para mangonearlos.

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