Aparicio Pomares, el Hombre de la Bandera que derrotó al enemigo chileno en la Batalla de Jactay. El Perú profundo en la guerra contra Chile
El 8 de agosto de 1883, el ejército genocida de Chile mordió el polvo de la derrota en la Batalla de Jactay. La soldadesca del país del sur fue expulsada de Huánuco por los comuneros de Chupán, Chavinillo, Obas y Pachas, al mando del ex soldado Aparicio Pomares, el “Hombre de la Bandera”.
EL HOMBRE DE LA BANDERA
Enrique López Albújar (*)
Fue en los días que pesaba sobre Huánuco una enorme vergüenza. No sólo era ya el sentimiento de la derrota, entrevista a la distancia como un desmedido y trágico incendio, ni el pavor que causan los ecos de la catástrofe, percibidos a través de la gran muralla andina, lo que los patriotas huanuqueños devoraban en el silencio conventual de sus casas solariegas; era el dolor de ver impuesta y sustentada por las bayonetas chilenas a una autoridad peruana, en nombre de una paz que rechazaba la conciencia pública. La lógica provinciana, rectilínea, como la de todos los pueblos de alma ingenua, no podía admitir, sin escandalizarse, esta clase de consorcios, en los que el vencido, por fuerte que sea, tiene que sentir a cada instante el contacto depresivo del vencedor. ¿Qué significaban esos pantalones rojos y esas botas amarillas en Huánuco, si la paz estaba ya en marcha y en la capital había un gobierno que nombraba autoridades peruanas en nombre de ella?
El patriotismo no sabía responder a estas preguntas. Sólo sabía que en torno de esa autoridad, caída en Huánuco de repente, se agitaban hombres que días antes habían cometido, al amparo de la fuerza, todos los vandalismos que la barbarie triunfante podía imaginar. Un viento de humillación soplaba sobre las almas. Habríase preferido la invasión franca, como la primera vez; el vivir angustioso bajo el imperio de la ley marcial del chileno; la hostilidad de todas las horas, de todos los instantes; el estado de guerra, en una palabra, con todas sus brutalidades y exacciones. ¡Pero un prefecto peruano amparado por fuerzas chilenas!… Era demasiado para un pueblo, cuyo virilidad y soberbia castellana estuvieron siempre al servicio de las más nobles rebeldías. Era lo suficiente para que a la vergüenza sobreviniera la irritación, la protesta, el levantamiento.
Pero en esos momentos faltaba un corazón que sintiera por todos, un pensamiento que unificase a las almas, una voluntad que arrastrase a la acción. La derrota había sido demasiado dura y elocuente para entibiar el entusiasmo y el celo patrióticos. La razón hacía sus cálculos y de ellos resultaba siempre, como guarismos fatales, la inutilidad del esfuerzo, la esterilidad ante la irremediable. Y al lado del espíritu de rebeldía se alzaba el del desaliento, el del pesimismo, un pesimismo que se intensificaba al verse a ciertos hombres —ésos que en todas partes y en las horas de las grandes desventuras saben extraer de la desgracia un beneficio o una conveniencia—paseando y bebiendo con el vencedor.
II
Pero lo que Huánuco no podía hacer iban a hacerlo los pueblos. Una noche de agosto de 1883, cuando todas las comunidades de Obas, Pachas, Chavinillo y Chupán habían lanzado ya sobre el valle millares de indios, llamados al son de los cuernos y de los bronces, todos los cabecillas —una media centena— de aquella abigarrada multitud, reunidos al amparo de un canchón y a la luz de las fogatas, chacchaban (1) silenciosamente, mientras uno de ellos, alto, bizarro y de mirada vivaz e inteligente, de pie dentro del círculo, les dirigía la palabra.
—Quizás ninguno de ustedes se acuerde ya de mí. Soy Aparicio Pomares, de Chupán, indio como ustedes, pero con el corazón muy peruano. Los he hecho bajar para decirles que un gran peligro amenaza a todos estos pueblos, pues hace quince días que han llegado a Huánuco como doscientos soldados chilenos. ¿Y sabes ustedes quiénes son esos hombres? Les diré. Esos son los que hacen tres años han entrado al Perú a sangre y fuego. Son supaypahuachashgan (2) y es preciso exterminarlos. Esos hombres incendian los pueblos por donde pasan, rematan a los heridos, fusilan a los prisioneros, violan a las mujeres, ensartan en sus bayonetas a los niños, se meten a caballo en las iglesias, roban las custodias y las alhajas de los santos y después viven en las casas de Dios sin respeto alguno, convirtiendo las capillas en pesebreras y los altares en fogones. En varias partes me he batido con ellos… En Pisagua, en San Francisco, en Tacna, en Tarapacá, en Miraflores… Y he visto que como soldados valen menos que nosotros. Lo que pasa es que ellos son siempre más en el combate y tienen mejores armas que las nuestras. En Pisagua, que fue el primer lugar en que me batí con ellos, los vi muy cobardes. Y nosotros éramos apenas un puñado así. Tomaron al fin el puerto y lo quemaron. Pero ustedes no saben dónde queda Pisagua, ni qué cosa es un puerto. Les diré. Pisagua está muy lejos de aquí, a más de trescientas leguas, al otro lado de estas montañas, al sur… Y se llama puerto porque está al pie del mar.
—¿Cómo es el mar, taita (3)? —exclamó uno de los jefes.
—¿Cómo es el mar…? Una inmensa pampa de agua azul y verde, dos mil, tres mil veces más grande que la laguna Tuctugocha, y en la que puede caminarse días enteros sin tocar en ninguna parte, viéndose apenas tierra por un lado y por el otro no. Se viaja en buque, que es como una gran batea llena de pisos, y de cuartos y escaleras, movida por unos hornos de fierro que tragan mucho carbón. Y una vez adentro se siente uno mareado, como si se hubiese tomado mucha chacta (4).
III
El auditorio dejó de chacchar y estalló en una estrepitosa carcajada. ¡Qué cosas las que les contaba este Pomares!… Habría que verlas. Y el orador, después de dejarles comentar a sus anchas lo del mar, lo de la batea y lo del puerto, reanudó su discurso.
—Como les decía, esos hombres, a quienes nuestros hermanos del otro lado llaman chilenos, desembarcaron en Pisagua y lo incendiaron. Y lo mismo vienen haciendo en todas partes. Montan unos caballos muy grandes, dos veces nuestros caballitos, y tienen cañones que matan gente por docenas, y traen escondido en las botas unos cuchillos curvos, con los que les abren el vientre a los heridos y prisioneros.
—¿Y por qué chilenos hacen cosas con piruanos?—interrogó el cabecilla de los Obas—. ¿No son los mismos mistis (5) ?
—No, esos son otros hombres. Son mistis de otras tierras, en las que no mandan los peruanos. Su tierra se llama Chile.
—¿Y por qué pelean con los piruanos? —volvió a interrogar el de Obas.
—Porque les ha entrado codicia por nuestras riquezas, porque saben que el Perú es muy rico y ellos muy pobres. Son unos piojos hambrientos.
El auditorio volvió a estallar en carcajadas. Ahora se explicaban por qué eran tan ladrones aquellos hombres: tenían hambre. Pero el de Obas, a quien la frase nuestras riquezas no le sonaba bien, pidió una explicación.
—¿Por qué has dicho Pomares, nuestras riquezas? ¿Nuestras riquezas son, acaso, las de los mistis? ¿Y qué riquezas tenemos nosotros? Nosotros sólo tenemos carneros, vacas, terrenitos y papas y trigo para comer. ¿Valdrán todas estas cosas tanto para que eses hombres vengan de tan lejos a querérnoslas quitar?
—Les hablaré más claro —replicó Pomares—. Ellos no vienen ahora por nuestros ganados, pero sí vienen por nuestras tierras, por las tierras que están allá en el sur. Primero se agarrarán esas, después se agarrarán las de acá. ¿Qué se creen ustedes? En la guerra el que puede más le quita todo al que puede menos.
—Pero las tierras del sur son de los mistis, son tierras con las que nada tenemos que hacer nosotros —argulló nuevamente el obasino—. ¿Qué tienen que hacer las tierras de Pisagua, como dices tú, con las de Obas, Chupán, Chavinillo, Pachas y las demás?
—Mucho. Ustedes olvidan que en esas tierras está el Cusco, la ciudad sagrada de nuestros abuelos. Y decir que el misti chileno nada tiene que hacer con nosotros es como decir que si mañana, por ejemplo, unos bandoleros atacaran Obas y quemaran unas cuantas casas, los moradores de las otras, a quienes no se les hubiera hecho daño, dijeran que no tenían por qué meterse con los bandoleros ni por qué perseguirlos. ¿Así piensan ustedes desde que yo falto de aquí?
—¡No! —contestaron a un tiempo los cabecillas, Y el obasino, casi convencido, añadió:
—El que daña a uno de nuestra comunidad daña a todos.
—Así es. ¿Y el Perú no es una comunidad? —gritó Pomares—. ¿Qué cosa creen ustedes que es Perú? Perú es muy grande. Las tierras que están al otro lado de la cordillera son Perú; las que caen a este lado, también Perú. Y Perú también es Pachas, Obas, Chupán, Chavinillo, Margos, Chaulán… y Panao, y Llata, y Ambo y Huánuco. ¿Quieren más? ¿Por qué, pues, vamos a permitir que mistis chilenos, que son los peores hombres de la tierra, que son de otra parte, vengan y se lleven mañana lo nuestro? ¿Acaso les tendrán ustedes miedo? Que se levante el que le tenga miedo al chileno.
Nadie se levantó. En medio del silencio profundo que sobrevino a esta pregunta, sólo se veía en los semblantes el reflejo de la emoción que en ese instante embargaba a todos; una emoción extraña, jamás sentida, que parecía poner delante de los ojos de aquellos hombres la imagen de un ideal hasta entonces desconocido, al mismo tiempo que la voz del orgullo elevaba en sus corazones una protesta contra todo asomo de cobardía.
Pero el viejo Cusasquiche, que era el jefe de los de Chavinillo, viejo de cabeza venerable y mirada de esfinge, dejando de acariciar la escopeta que tenía sobre los muslos, dijo, con fogosidad impropia de sus años:
—Tú sabes bien, Aparicio, que entre nosotros no hay cobardes, sino prudentes. El indio es muy prudente y muy sufrido, y cuando se le acaba la paciencia embiste, muerde y despedaza. Tu pregunta no tiene razón. En cambio yo te pregunto ¿por qué vamos a hacer causa común con mistis piruanos? Mistis piruanos nos han tratado siempre mal. No hay año en que esos hombres no vengan por acá y nos saquen contribuciones y nos roben nuestros animales y también nuestros hijos, unas veces para hacerlos soldados y otras para hacerlos pongos (6). ¿Te has olvidado de esto, Pomares?
—No, Cusasquiche. Cómo voy a olvidar si conmigo ha pasado eso. Hace cuatro años que me tomaron en Huánuco y me metieron al ejército y me mandaron a pelear al sur con los chilenos. Y fui a pelear llevando a mi mujer y a mis hijos colgados del corazón. ¿Qué iba ser de ellos sin mí? Todos los días pensaba lo mismo y todos los días intentaba desertarme. Pero se nos vigilaba mucho. Y en el sur, una vez que supe por el sargento de mi batallón por qué peleábamos, y vi que otros compañeros, que no eran indios como yo, pero seguramente de mi misma condición, cantaban, bailaban y reían en el mismo cuartel, y en el combate se batían como leones, gritando ¡Viva el Perú! y retando al enemigo, tuve vergüenza de mi pena y me resolví a pelear como ellos. ¿Acaso ellos no tendrían también mujer y guaguas como yo? Y como oí que todos se llamaban peruanos, yo también me llamé peruano. Unos, peruanos de Lima; otros, peruanos de Trujillo; otros, peruanos de Arequipa; otros, peruanos de Tacna. Yo era peruano de Chupán… de Huánuco. Entonces perdoné a los mistis peruanos que me hubieran metido al ejército, en donde aprendí muchas cosas. Aprendí que Perú es una nación y Chile otra nación; que el Perú es la patria de los mistis y de los indios; que los indios vivimos ignorando muchas cosas porque vivimos pegados a nuestras tierras y despreciando el saber de los mistis siendo así que los mistis saben más que nosotros. Y aprendí que cuando la patria está en peligro, es decir, cuando los hombres de otra nación la atacan, todos sus hijos deben defenderla. Ni más ni menos que lo que hacemos por acá cuando alguna comunidad nos ataca. ¿Que los mistis peruanos nos tratan mal? ¡Verdad! Pero peor nos tratarían los mistis chilenos. Los peruanos son, al fin, hermanos nuestros; los otros son nuestros enemigos. Y entre unos y otros, elijan ustedes.
Y Pomares, exaltado por su discurso y comprendiendo que había logrado reducir y conmover a su auditorio, se apresuró a desenvolver, con mano febril, el atado que tenía a su espalda, y sacó de él, religiosamente, una gran bandera, que, después de anudarla a una asta y enarbolarla, la batió por encima de las cabezas de todos, diciendo:
—Compañeros valientes: esta bandera es Perú; esta bandera ha estado en Miraflores. Véanla bien. Es blanca y roja, y en donde ustedes vean una bandera igual allí estará el Perú. Es la bandera de los mistis que viven allá en las ciudades y también de los que vivimos en estas tierras. No importa que allá los hombres sean mistis y acá sean indios; que ellos sean a veces pumas y nosotros ovejas. Ya llegará el día en que seamos iguales. No hay que mirar esta bandera con odio sino con amor y respeto, como vemos en la procesión a la Virgen Santísima. Así ven los chilenos la suya. ¿Me han entendido? Ahora levántense todos y bésenla, como la beso yo.
Y después de haber besado Pomares la bandera con unción de creyente, todos aquellos hombres sencillos, sugestionados por el fervor patriótico de aquél, se levantaron y, movidos por la misma inspiración, comenzaron a desfilar, descubiertos, mudos, solemnes, delante de la bandera, besándola cada uno, después de hacerle una humilde genuflexión y de rozar con la desnuda cabeza la roja franja del bicolor sagrado. Sin saberlo, aquellos hombres habían hecho su comunión en el altar de la patria.
Pero Pomares, que todavía no estaba satisfecho de la ceremonia, una vez que vio a todos en sus puestos, exclamó:
—¡Viva el Perú!
—¡Viva! —respondieron las cincuenta voces.
—¡Muera Chile!
—¡Muera!
—¡A Huánuco todos!
—¡A Huánuco! ¡A Huánuco!
Había bastado la voz de un hombre para hacer vibrar el alma adormecida del indio y para que surgiera, enhiesto y vibrante, el sentimiento de la patria, no sentido hasta entonces.
Y al día siguiente de la noche solemne, al conjuro del nuevo sentimiento, difundido ya entre todos por sus capitanes, dos mil indios prepararon las hondas, afilaron las hachas y los cuchillos, aguzaron las picas, limpiaron las escopetas y revisaron los garrotes. Nadie se detuvo a reflexionar sobre la superioridad de las armas del invasor. Se sabía que un puñado de hombres extraños, odiosos, rapaces, sanguinarios y violentos, venidos de un país remoto, había invadido por segunda vez su capital, y esto les bastaba. Aquella invasión era un peligro, como muy bien había dicho Pomares, que despertaba en ellos el recuerdo de los abusos pasados. La paz de que se hablaba en Huánuco era una mentira, una celada que el genio diabólico de esos hombres tendía a su credulidad, para sorprenderles y despojarles de sus tierras, incendiarles sus chozas, devorarles sus ganados y violarles a sus mujeres. Las mismas violencias cometidas con ellos secularmente por todos los hombres venidos del otro lado de los Andes, del mar, desde el wiracocha (7) barbudo y codicioso, que les arrasó su imperio, hasta este soldado de calzón rojo y botas amarillas de hoy, que iba dejando a su paso un reguero de cadáveres y ruinas.
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Era preciso, pues, destruir ese peligro, levantarse todos contra él, ya que el misti peruano, vencido y anonadado por la derrota, se había resignado, como la bestia de carga, a llevar sobre sus lomos el peso del misti vencedor.
Después de dos días de marcha, recta y arrolladora, por quebradas y cumbres —marcha de utacas (8)—aquel torrente humano, que, más que hombres en son de guerra, parecía el éxodo de una horda, guiado por la bandera de Aparicio Pomares, coronó en la mañana del ocho de agosto las alturas del Jactay, es decir, vino a acampar en las mismas puertas de Huánuco, y, una vez allí, comenzó a retar al orgulloso vencedor.
Aquel reto envolvía una insólita audacia; la audacia de la carne contra el hierro, de la honda contra el plomo, del cuchillo contra la bayoneta, de la confusión contra la disciplina. Pero era un rasgo que vindicaba a la raza y que venía a percutir hondamente en el corazón de un pueblo, dolorido y desconcertado por la derrota.
IV
La aparición de aquellos sitiadores extraños fue una sorpresa, no sólo para los huanuqueños sino para la misma fuerza enemiga. Los primeros, hartos de tentativas infructuosas, de fracasos, de decepciones, en todo pensaban en esos momentos menos en la realidad de una reacción de los pueblos del interior; la segunda, ensoberbecida por la victoria, confiada en la ausencia de todo peligro y en el amparo moral de una autoridad peruana, que acababa de imponer en nombre de la paz, apenas si se detuvo a recoger los vagos rumores de un levantamiento.
Aquella aparición produjo, pues, como era natural, el entusiasmo en unos y el desconcierto en otros. Mientras las autoridades políticas preparaban la resistencia y el jefe chileno se decidía a combatir, el vecindario entero, hombres y mujeres, viejos y niños, desde los balcones, desde las puertas, desde los tejados, desde las torres, desde los árboles, desde las tapias, curiosos unos, alegres, otros, como en un día de fiesta, se aprestaban a presenciar el trágico encuentro.
Serían las diez de la mañana cuando éste se inició. La mitad de la fuerza chilena, con su jefe montado a la cabeza, comenzó a escalar el Jactay con resolución. Los indios, que en las primeras horas de la mañana no habían hecho otra cosa que levantar ligeros parapetos de piedra y agitarse de un lado a otro, batiendo sus banderines blancos y rojos, rastrallando sus hondas y lanzando atronadores gritos, al ver avanzar al enemigo, precipitáronse a su encuentro en oleadas compactas, guiados, como en los días de marcha, por la gran bandera de Aparicio Pomares. Éste, con agilidad y resistencia increíbles, recorría las filas, daba un vítor aquí, ordenaba otra cosa allá, salvaba de un salto formidable un obstáculo, retrocedía rápidamente y volvía a saltar, saludaba con el sombrero las descargas de la fusilería, se detenía un instante y disparaba su escopeta, y en seguida, mientras un compañero se la volvía a cargar, empuñaba la honda y la disparaba también. Y todo esto sin soltar su querida bandera, paseándola triunfal por entre la lluvia del plomo enemigo, asombrando a éste y exaltando a la ciudad, que veía en ese hombre y en esa bandera la resurrección de sus esperanzas.
Y el asalto duró más de dos horas, con alternativas de avances y retrocesos por ambas partes, hasta que habiendo sido derribado el jefe chileno de un tiro de escopeta, disparado desde un matorral, sus soldados, desconcertados, vacilantes, acabaron por retirarse definitivamente.
Esta pequeña victoria, humilde por sus proporciones y casi ignorada, pero grande por sus efectos morales, bastó para que, horas después, al amparo de la noche, los hombres de la paz y los hombres del saqueo evacuaran furtivamente la ciudad. Huánuco, cuna de héroes y de hidalgos, acababa de ser libertada por los humildes shucuyes (9) del Dos de Mayo.
V
Al día siguiente, cuando los indios, triunfantes, desfilaron por las calles, precedidos de trofeos sangrientos y de banderines blancos y rojos, una pregunta, llena de ansiedad y orgullo patriótico, corría de boca en boca: “¿Dónde está el hombre de la bandera?” “¿Por qué no ha bajado el hombre de la bandera?” Todos querían conocerle, abrazarle, aplaudirle, admirarle.
Uno de los cabecillas respondió:
—Pomares no ha podido bajar; se ha quedado herido en Rondos.
Efectivamente, el hombre de la bandera, como ya le llamaban todos, había recibido durante el combate una bala en el muslo derecho. Su gente optó por conducirlo a Rondos y de allí, a Chupán, a petición suya, en donde, días después, fallecía devorado por la gangrena.
Antes de morir tuvo todavía el indio esta última frase de amor para su bandera:
—Ya sabes, Marta; que me envuelvan en mi bandera y que me entierren así.
Y así fue enterrado el indio chupán Aparicio Pomares, el hombre de la bandera, que supo, en una hora de inspiración feliz, sacudir el alma adormecida de la raza.
De eso sólo queda allá, en un ruinoso cementerio, sobre una tumba, una pobre cruz de madera, desvencijada y cubierta de líquenes, que la costumbre o la piedad de algún deudo renueva todos los años en el día de difuntos.
Términos quechuas
(1) Chacchar: mascar coca.
(2) Supaypahuachashgan: hijo del diablo.
(3) Taita: papá, papito.
(4) Chacta: aguardiente de caña.
(5) Misti: persona de tez blanca.
(6) Pongo: esclavo.
(7) Wiracocha: conquistador español.
(8) Utaca: hormiga. Especie de hormigaleón.
(9) Shucuy: especie de calzado rústico de piel sin curtir, doblado y cosido en los bordes, muy parecido a la babucha. Al que lo usa se le dice, por antonomasia, shucuy.
(*) Enrique López Albújar, 1920. Cuentos Andinos. Lima: Imprenta “La Opinión Nacional”.
Visite:http://cavb.blogspot.com/


55 comentarios
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¡INVENTEN HISTORIAS DE PSEUDO HEROISMO, ANIMALES COLOR CACA, QUE A MITÓMANOS EN VERDAD QUE NO LES GANA NADIE!
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Interesante la novela , quien la escribio? me gusto tiene un cierto aire a western , con accion, con drama, con sentimientos patrioticos , esta muy buena, llevanla al cine seria un exito, y se paso le ponen a unos pistolreros renegados que asaltan el banco del paso con un bueno un malo y un feo
Ojala que tenga continuacion, me gusto, podria llamarse «Quechua`s Bastard» dirigida por Herbert Tarantino Mujica , donde un comando de quechuas renegados forman un comando para asesinar a rotos nazis, la trama se desarrolla en dos partes, el comando de qechuas vengativos comandados por el teniente Aldo «huanaco» Apache , la segunda parte, una joven peruana huye d eun malvado general roto nazi quien asesino a su familia, la trama trasncurre en un cine en lima donde ocurrira algo que cambiara la historia
Haaaaa!!!!?
estos chilenos como son idiotas, no comprenden que no son invitados, ni bien recibidos, menos aun aqui en un articulo estrictamente Peruano, sin embargo ahi estan los mongolitos, con la jeta temblando, como cuando los sacamos de la sierra, a punta de hondas y waracas, y los mandamos a su tira infertil.
Un roto.
Otra de lasfabulas de las que no se cansan los cholos de inventar,no entienden que la historia nunca la podran cambiar, el 10 de julio de 1983 en la batalla de Huamachuco el ejercito Chileno derroto definitivamente a los Peruanos y que cobardemente en su huida a las montañas saqueo cuantos cacerios y haciendas pudieron incluso asesinando a los que se oponian, la batalla del 10 de julio de 1883 el ejercito Peruano mordio las piedras.
«Quechua Bastard`s» es una pelicula de Herbert Tarantino Mujica, la cual cuenta la aventura de un comando de quechuas durante la guerra contra el imperio mapochino,y la historia de una joven peruana que su familia es asesinada por el malvado Hans Piñera Landa , lider de los malvados mapochinos , el comando asesinara a todos los mapochinos que pueda en una venganza mortal, la joven peruana arrendara un cine donde asistira todo el alto mando mapochino a ver una pelicula, hay se concretara la venganza de esta joven mujer contra los malvados mapochinos
señores de connuestroperu, porque no ponen que esto es un CUENTO y no fue real?, es un cuento de Enrique López Albújar publicado en 1920 dentro d ela coleccion de «Cuentos Andinos»
POTOS ROTOS LOS CUENTOS SON DE UDS, IDIOTAS CALIFICANDO DE HEROES A DELINCUENTES Y HOMOSEXUALES
JAJAJAJAJA!!!!
y asi dicen que estos cholos no se les enseña a odiar!! toda su historia es una mentira!!
Ahora esos indios tendrian un mejor futuro si hubieran aceptado a los chilenos!!… al menos sus hikos tendrian una casa decente y comida en sus mesas, y no moririan de frio ni estarian desnutridos!!
Chilenos piojosos?? jajajajaja
Hoy estos cholos son unos pojiosos que se van del rico peru a tener fortuna al pobre chile!!
jajajajaja cholaje ignorante!!!
Esto es un cuento, de un autor peruano , Enrique López Albújar , no me crees?
http://resumeneshistoria.blogspot.com/2009/04/enrique-lopez-albujar-biografia.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_L%C3%B3pez_Alb%C3%BAjar
http://www.diarioinca.com/2010/06/biografia-de-enrique-lopez-albujar.html
Toodas esas paginas hablan de este autor peruano que escribio cuentos andinos donde sale este relato
ESTO ES UN CUENTO¡¡¡¡¡¡¡
PERUANOS DESDE ESA EPOCA YA ERAN IGNORANTES
Esta narracion muestra un (1)Chile avanzado y un Peru atrasado. (2)Los indios peruanos eran usados como animales de carga por los habitantes de la costa peruana. (3) Los indios peruanos eran obligados a pagar impuestos al gobierno peruano, siendo todos los indios muy pobres. (4)El indio de la bandera tuvo que contar algunas mentirillas a los indios para convencerlos de oponerse a los chilenos, les dijo que los chilenos querian botarlos de sus tierras del altiplano, ningun chileno va a cruzar cerros para sacarle leche a unos chivos famelicos y sarnosos. (5)El indio cuenta que las batallas anteriores se perdieron porque los chilenos eran mayor en numero, bueno cuando se describe la batalla dice que son dos mil indios contra casi doscientos chilenos, y la lucha duró dos dias, entonces parece que es dificil pelear contra un puñado de chilenos, no importa si estan en minoria o mayoria, esa era otra mentirilla del indio bocon de bandera.(6)El indio bocon murió a los pocos dias y no resolvió nada, al contrario generó mas problemas a los propios indios que no tenian nada que ganar oponiendose a los chilenos. (8)Epilogo final, el indio bocon, calladito se más bonito.
WEONES CHILENOS
ESTE ES UN CUENTO HISTORICO, QUE PARECE QUE NUNCA HAN LEIDO CUENTOS ISTORICOS NI HISTORIAS NOVELADAS.
POBRES IMBECILES IGNORANTES CANIBALES CHILENOS
Ay anónimo. Llamando ignorantes a los chilenos, y escribiendo «istoricos» al mismo tiempo. Te comiste todos los acentos también.
Por cierto airado anónimo, Enrique López Albújar trabajó la narración fantástica y el indigenismo realista, pero NUNCA lo que llamas «cuento histórico» (ese género ni siquiera existe) y mucho menos «historias noveladas» (ese género tampoco existe, se llama en realidad ficción histórica).
Sean humildes señores de connuestroperu, acepten que esta vez se equivocaron feo… ¿Por qué creen que no encontraron retratos del protagonista de la narración?
NACION TRISTE
PARA CUALQUIER NACION DECENTE ESTA INVENCION SERIA UNA VERGUENZA DESHONROSA INCALIFICABLE.
ESTE PASQUIN ES UN SIEMBRA ODIOS, ESO LO SABEMOS, PERO, INVENTARSE UNA HISTORIA PARA LEVANTAR LA INEXISTENTE MORAL COMBATIVA DE PUEBLO PERUANO PARECE ALGO MUY PROPIO DE GENTE MITOMANA E INMORAL; UNOS PERDEDORES SIN HONRA.
Idiotas chilenos
lsa historias noveladas cggen la realidad y colocan los dialogos que hubieran sucedido.
Por quevan a cuestionar maricones?
EL personaje en realidad existio y tiene su monumento por aplastar a los chilenos
Puede que en verdad exisitiera aquel personaje, peor una cosa es la realidad y otra la ficcion, este es un cuento asi d eismple, tomo a un personaje supuestamente historico y creo una historia con el, eso no quiere decir que sea real, es como si yo escribiera un dialogo entre Napoleon y Champollion cuando este descubrio la esfingue, pero estaria haciendo Novela Historico, y no Historia entiendes?
no seas ignorante chileno
hay historias noveladas de casi todos los personajes de la vida real importantes del mundo
que bestias son los chilenos
weones
Tambien hay cuentos sobre Napoleon, sobre George Washington, sobre Confucio, no por eso vamos a decir que no han existido.
La ignorancia chilena es atrevida. :woohoo:
el anonimo peruano que defiende la mentira, sige con tus cuentos, totoal es el unico lugar donde ganras y seras feliz
porque para nosotros la historia es una, es real, no es inventada y llenada de flores en un cuento para que sea mas bonita
esto es un cuento, d eun autor peruano, y punto nose discute mas si quieres anonimo seguir defendiendo una mentira es cosa tuya, pero cuando alguiene scriba un dialogo de grau que sea ofensivo solo te dire que eso es historia porque segun tu logica el acer un cuento con un personaje historico y hacerlo hablar webadas es real
que pena estos peruanuchos
otra ves diciendo que chile fue derrotado ,si chile hubiera sido derrotado uds hubieran ganado la guerra,al final la gano chile,ya que sus aliados los bolis arrancaron como gallinas ,y los dejaron solitos culpen su derrota y odios a sus querido bolivianos chile la gano y punto ,eso para que les sirva de leccion que antes de unirse a un pais para atacar a chile que lo piensen muy bien VIVA CHILE
peruanos celebren las batallas ganadas, nosotros celebramos el haber ganado la GUERRA , no nos conformamos con poco como ud
no importa, todos tienen derecho a jugar con su historia y acrear fantasias, en Chile saldra un comic llamada 1899 donde se mostrara una guerra del pacifico con super tecnologia, s eve interesante
http://fortegaverso.blogspot.com/2009/04/1899-asi-va-avanzando-el-comic.html
Este cuento peruano tambn es interesante, muentras a pedro paulet viajando en el tiempo para ayudar al peru a ganar la guerra del pacifico merece una lectura
http://mundopaulet.blogspot.com/2009/02/viajeros-por-el-tiempo-en-la-guerra-del.html
en definitva podemos decir que la guerra del pacifico se esta transformando en una especie de iliada para mbos paises, cuentos como este que se publica con intencion de hacerlo pasar como verdad esla muestra de esto que digo, prat,grau,la sierra, los ingles,el huascar,etc ya son parte d eun gran mito urbano que encierra a los tres paises, al final que es verdad y que es mentira? solo hay una historia pero el mito de la guerra del pacifico da para mucho ma s
JUSTIFICAION.
LOS CHOLOS DE CUALQUIER MANERA QUEREN JUSTIFICAR LA HUMILLANTE DERROTA DE 1879, AUN INVENTANDO HISTORIETAS COMO APARICIO POMARES Y LA BANDERITA DEL 8 DE AGOSTO DE 1883, SIM EMBARGO PERU FUE DERROTADO TOTALMENTE EL 10 DE JULIO DE 1883 OSEA 1 MES HANTES DE ESTA HISTORIETA.
la guerra ya fue.. hace 130 años atras, cholos dejen descansar sus mentes y sus espiritus y vivan tranquilos
Que Historieta.
La historieta no se la creen ni los mismos cholos con la banderita del cholo Aparicio, de la mente de un brujo,como todas las victorias de la Republiqueta perruna,son tan jiles que la supuesta fecha de la historieta es 1 mes despues de la batalla de Huamachuco el 10 de julio de 1883.En que los cholos mordieron el polvo.
el hombre d ela bandera
LA HISTORIA ES VERDADERA, DESPUES DE LA BATALLA DE HUAMACHUCO, CACERES DIO LA ORDEN AL OFICIAL APARICIO POMARES, PARA QUE REUNA UNA FUERZA DE GUERREROS EN HUANUCO Y PUEDA DETENER LOS AVANCES CHILENOS, MIENTRAS CACERES SE DIRIGIA A AYACUCHO A LEVANTAR MAS GUERREROS ALLI LO ESPERABN LOS MOROCHUCOS PARA CONTINUAR LA LUCHA, VIVA APARICIO POMARES Y HUANUCO, LO QUE SUCEDE ES QUE A LOS PERROS CHILENOS LES DUELE LAS DERROTAS EN TARAPACA,SAN PABLO,SANGRAR,MARCAVALLE,PUCARA,CONCEPCION,JACTAY Y OTRAS EN LOS ANDES PERUANOS.
HISTORIETA.
LA HISTORIETA DEL INDIO APARICIO POMARES, EXISTE SOLO EN LAS MENTES AFIEBRADAS DE PERRUNOS QUE QUEREN JUSTIFICAR TAN HUMILLANTE DERROTA EL 10 DE JULIO DE 1883, SEGUN MISMOS HISTORIADORES PERRUNOS NO EXISTEN INDICIOS DE SU EXISTENCIA DE NINGUN TIPO,RESPECTO DE LA CONCEPCION, 77 SOLDADOS Y 3 MUJERES UNA A PUNTO DE PARIR,EXTERMINARON MAS DE 1000 INDIOS DE CACERES PUDIERON SER MAS,SI NO SE LES UBIERA TERMINADO LA MUNICION, VENDIERON CARAS SUS VIDAS Y CACERES AVISADO DE LA LLEGADA DE REFUERSOS CHILENOS ARRANCO COBARDEMENTE A LOS CERROS EN VEZ DE PRESENTAR BATALLA, GLORIA ETERNA A LOS HEROES DE LA CONCEPCION, VIVA CHILE PAIS VENCEDOR, JAMAS VENCIDO,JAMAS SOMETIDO.
este relato nos enseña que el hombre del campo es mas valiente que aquellos que nos gobernaba en ese periodo que viva los hombres del campo
🙂
👿 chilenos cabrones recontra cachados son unas gallinas cuando gane ollanta nadie ****** les baaa salbar conchasumares..
que dios les perdone ha esos sinverguenzas que ni
🙂
APARISIO POMARES.
VETI LA FEA. 👿 👿 👿
para la mierda q no saben averiguar
👿 ers una mierda ablando en serio si no quieres saberlo xq mierda no averigues o no te vas al mismo sitio y alli te van a dar datos. oe cochinada q te falta aty ¡huevos ¡jejjejeee no creo pero = ers un perro miserable y no es una leyenda perroooooo
👿 no entendi ni mierda
👿 ablan mucho pero no se entiende por la reconchasumare
El 10 de julio de 1883, gana chilenos en Huamachuco, poreso en Huánuco aún los chilenos con más razón se asentaba su poderío, y un grupo de personas no corruptas se organizan para dirigirse a Huánuco y combatir con los chilenos encabezado por Aparicio Pomares (la corrupción no permitió nombrarla en la historia oficial por conveniencia) en este enfrentamiento sale ganador el grupo de peruanos que sí se merecen el respeto y homenaje por matar al cabecilla de los chilenos en Huánuco y ahuyentar definitivamente a sus huestes parásitos que ambicionan cosas y riquezas ajenas y para ello se perfeccionan y se llaman mejores, ser corrupto y ladrón no es bueno ni mejor. ubícate bien vecino del sur.
hola
:side: muy interesante
************mm
aaaaaaaaaaaaaaaa
LA IGNORANCIA Y FALTA DE RESPETO ES LO QUE SIEMPRE CARACTERIZA A LOS COBARDES, LO QUE NO PUEDEN JUSTIFICAR CON PALABRAS RAZONABLES LO QUIEREN LOGRAR CON DISPARATES.
A CHILE YA LE LLEGARÁ SU CASTIGO SI NO APRECIEN EN LOS TEMBLORES RECIENTES
chilenos de mierda , hijos de puta me dan asco :X
HIJS D PTA :X
eres tan cabron anonimo que no das tu id cabron mellegas a las pelotas y boy a cachar a tu ermena y a tu vieja tambien atu prima cabron chinga tu puta madre huey
POR SU SOBERBIA LOS TERREMOTOS TIENEN EN ASCUAS A LOS CHILENOS.
CADA VEZ QUE SE MENCIONAN LAS PALABRAS CONCEPCIÓN, TARAPACÁ, SANGRAR, SAN PABLO, ETC Y JACTAY SE LES CAE LA BABA DE RABIA Y SE PONEN ROJOS, SE NOTA QUE ESCRIBEN BOTANDO HUMO DE LAS NARICES COMO TOROS FURIOSOS.
LAS VERDADES AMARGAN, PERROS CHILENOS.
PEOR QUE AHORA EN LA HAYA FUERON A DAR VERGUENZA!!!
ASÍ QUE ROTOS, TODO ES CUESTIÓN DE TIEMPO. AHORA NOS TOCA PATEARLES EL CULO, AUNQUE YA EN LA HAYA EMPEZAMOS A APLICARLES LA PATEADURA QUE HACE RATO TENÍAMOS QUE DÁRSELAS, MAPOCHOS DE MIERDA!!!
Y OLVÍDENSE, EN UNA TERCERA GUERRA DEL PACÍFICO VAMOS A HACERLOS AÑICOS COMO EN LA CONCEPCIÓN Y EN LAS OTRAS BATALLAS QUE CADA VEZ QUE SE LES MENCIONA SE LES ENCOJEN LAS BOLOÑAS, SI ACASO LAS TIENEN, PORQUE EL CHILENO ES TAN COBARDE QUE FRENTE A UN PERUANO AHORA SE ORINA DE MIEDO.
ROTO MARICÓN, CÁLLATE MEJOR QUE ESCRIBIENDO AQUÍ ERES PEOR QUE UN HUEVÓN!!!
danverguenza
:angry: cualkiera tiene respeto en internet todos tenemos sentimientos tal como peruanos y chilenos no hay que discriminar razas porque los únicos que dicen hijos de puta se considera mismos :cheer:
si son hombres
si son hombresitos pongan nombre
TONTA
OLA
TOTA
tienes rason huey una chica pendeja tienes rason no mames 👿 cuernuda
la pendeja
👿 ola huey porque no se limpias los huevos no mames cabro :woohoo: todavía dicen ay ahs
🙂
chicos todos somos humanos y merecemos el mismo trato si desigualdad todos somos héroes en el fondoy debemos de querernos con nuestros pprojimos sin ninguna distincion 😀 y reírnos cuando encontramos algún defecto :cheer:
El especimen chileno es un degenerado porque desciende de la escoria o excremento que el virreinato del Peru mandaba a Chile en castigo:
rateros
borrachos
prostitutas
locos
estafadores
maricones
asesinos
y demas bestias
de alli era dificil salir por eso Chile era la carcel natural,, al sur el polo al norte desierto al oeste mar al este cordillera.
en chile esos desterrados marginales se cruzaron con los canibales que no conocian ni el fuego ni el vestido y hasta el siglo XX los europeos los llevaban a latigazos encadenados a mostrarlos como bestias en los zoos
En el siglo XX tienen cruce de nazis de la colonia Dignidad que se reproducen en incesto, siguen degenerando
sobre todo su cerebro es de bestia no da para razonar.solo saben de robo y violencia
!CALLENSE MALDITOS HIJOS DE PUTA AQUI EL TRIUNFADOR ES PERÙ MIRENSE USTEDES UNO DE LOS PAISES MAS PEQUEÑOS DE LATINO AMERICA PVTOS ACEPTEN SU DERRATA AQUI NO INVENTAMOS HISTORIAS LAS INMORTALISAMOS Y LAS ADORAMOS NO COMO USTEDES PERROS DE ALCANTARRILLA MARICONES DE MIERDA QUE MATAN A LOS MAS DEBILES Y TODABIA ULLEN Y NO ACEPTAN SU DERROTA MAL NACIDOS NO CIRBEN NI PARA ESCLAVOS MARICONES PUDRANSE PORQUE SI NOS ENFRENTAN OTRA VEZ VAN A SALIR CORRIENDO OTRA VEZ COMO UNO MARICONES COBARDES NO LES TENGO MIEDO .
VIVA EL PERU
CHILE MIS COJONES