Jorge Manco Zaconetti
La historia más que pasado, es presente y futuro que debe servir en la forja de la nacionalidad en una era de globalización, que no debieran ser excluyentes en el siglo XXI, más ahora que existe una pugna por la hegemonía mundial entre una potencia decadente como los Estados Unidos de Norteamérica que tiene a nuestro vecino del sur Chile como especial aliado, y la República Popular China que tiene fuertes intereses económicos, comerciales y geopolíticos en el Perú.
Está demostrado por la historia que “los Estados no tienen amigos sino intereses”, de allí la importancia de no repetir los errores y horrores del pasado, en especial de guerra del guano y salitre mal llamada “Guerra del Pacífico”.
Las acciones realizadas por los gobiernos tanto como las omisiones influyen en el hoy, y en el presente se encuentran los gérmenes del mañana. Por ello, en especial los jóvenes deben conocer la historia de nuestro país, pues ella se nutre al mismo tiempo de actos heroicos, abnegados sacrificios, y de las acciones más viles, plenas de egoísmos, corrupción, cobardías y traiciones.
Se trata al fin de cuentas de “aprender” de la historia, pues los pueblos que desconocen su historia repiten los mismos errores. En tal sentido, la guerra con Chile estaba perdida de antemano no sólo por la superioridad bélica del enemigo, en la fuerza naval, artillería y organización militar, sino por nuestra propia desunión, y el “caudillismo” que como mal endémico caracteriza la política peruana, que con el surguimiento de “líderes predestinados e iluminados” propio de las sociedades con instituciones políticas y económicas extractivistas, que con la explotación del guano reprodujo una prosperidad falaz, endeudando al Estado y enriqueciendo a una minoría de consignatarios, que todavía nos gobiernan.
También ver:
Matanza, saqueo e incendio de Chorrillos
Nicolás de Piérola, el gran traidor de la patria. Batalla de San Juan y Miraflores
Así, un testigo de las batallas de San Juan y Miraflores escribiría el 27 de enero de 1881: “Quizá en ningún pueblo hayan abundado tanto los ejemplos de patriotismo y abnegación que en el pueblo peruano; pero muy pocos donde la pretensión de que se acepten y sigan las ideas de cada uno, se haya llevado a mayor grado de exageración”. (Jorge Basadre, Historia de la República, Tomo 8, p g. 290). ¡Tanto ayer como hoy, el caudillismo es un factor de atraso y subdesarrollo!
El 17 de enero de 1881, los soldados de la Primera División del Ejército chileno desfilaban desafiantes y orgullosos por las desiertas y embanderadas calles de Lima, luego de los desastres del jueves 13 y sábado 15 de enero, donde la población civil de Lima —artesanos, empleados, profesionales, estudiantes sanmarquinos, cuerpo diplomático, comerciantes y lo que restaba del Ejército profesional— defendiese heroicamente, en unas extensas y mal preparadas trincheras, la dignidad del país. Lo prueba el gran número de muertos y heridos de ambas fuerzas, con las
propias fuentes chilenas.
En tal sentido el mejor homenaje proviene del historiador chileno Vicuña Mackenna cuando escribía: “los peruanos desplegaron un valor digno de menos desdichada suerte que la que allí les cupo”. Así también el comunicador chileno Guillermo Pervex en su libro “La Muerte Acampa en Chorrillos” una obra basada en testimonios del ejército chileno, tanto en San Juan, Chorrillos y Miraflores “nuestros muertos llegaban a cerca de dos mil quinientos mil y los heridos superaban los seis mil. Realmente una carnicería, y eso que las bajas peruanas eran casi el doble que las nuestras”. (página 203).
También ver: Andrés Avelino Cáceres, 15 de enero de 1881
Holocausto peruano en Chorrillos

Destruido el ejército profesional del Sur, en las batallas de San Francisco, Alto de la Alianza y Arica, a pesar de la gloria de Tarapacá. Sin la participación del aliado boliviano, cuyos jefes desertaron a seguir combatiendo. El Perú tuvo que asumir solo el peso de la guerra, aislado, sin marina capaz de enfrentar los blindados enemigos, exánime de las fuerzas que originaron el conflicto, del guano y salitre que Inglaterra y Chile ambicionaban, y sujeto a un sistemático saqueo de sus riquezas.
Por ello, para una importante corriente historiográfica, la mal llamada Guerra del Pacífico fue una guerra del Perú y Bolivia contra Inglaterra, utilizando a Chile como instrumento. Así, el editorial del Times de Londres del 10 de mayo de 1879 mostraba el apoyo del gobierno inglés, señalando que “…La querella es mercantil, y mientras Chile pelea por la libertad de comercio, el Perú ha tomado el partido de la restricción y del monopolio”. (Jorge Basadre; Sultanismo, Corrupción y Dependencia en el Perú Republicano). Se hace referencia a la decisión del gobierno civilista y liberal de Manuel Pardo de establecer el Monopolio del Estado sobre la explotación del salitre en la provincia de Tarapacá.
LA DEFENSA DE LIMA
La Defensa de Lima, como teatro de guerra, expone importantes lecciones de guerra, que desnudan crudamente la realidad lacerante de nuestro país. La improvisación en la construcción de las extensas líneas, de 14 Km., la de San Juan y 12 Km. La de Miraflores, que fueron efendidas en la práctica por un pueblo en armas, bisoño, mal armado con rifles, Comblain, anticuados Chassepot Remington, Peabody, el Minié peruano, armamento obsoleto para la época. Con una artillería deficiente, construida mucha de ella en los talleres de Bellavista, así los cañones Grieve de ninguna manera podían contrarrestar los nefastos efectos de los modernos cañones Krupp de largo alcance, que poseían los chilenos, que demostraron su eficiencia en la guerra entre Prusia y Francia de 1871.
También ver:
Genocidas chilenos arrebatan relojes, dinero y cuanto tienen de valor a los combatientes peruanos caídos en la Batalla de San Juan
Agonía del Héroe de la Batalla de Miraflores Enrique Bolognesi Medrano
Sirva en tal sentido el parte del general don Pedro Silva, Jefe de Estado Mayor, dirigido al Supremo Dictador Don Nicolás de Piérola, el 28/1/1881, cuando escribía: “Sabido es que los cuerpos que componían los Ejércitos eran, en su mayor parte, de reciente creación. En efecto, el más antiguo no contaba dos años de existencia, habiendo algunos que apenas tenían dos meses; y aun no faltaban ligeras columnas que fueron formadas días antes de las batallas. Procedentes los más de los individuos de tropa de las regiones trasandinas (Sierra), no estaban en actitud de comprender, sino después de algún tiempo, los más triviales rudimentos de la táctica, desde que ignoraban el idioma en que debía instruírseles…”. (Fuente: Guerra con Chile, Partes Oficiales).

Calle de Chorrillos destruida tras la guerra de rapiña
En realidad, batallones completos no dispararon un tiro, en particular los que defendían el frente izquierdo de las trincheras (ubicadas en San Borja, La Molina actual), a pesar de los requerimientos desesperados de oficiales de reconocida experiencia como Cáceres, Iglesias, Pastor Dávila.
Los partes oficiales señalan la falta de mando, la ausencia de dirección táctica. Sólo las divisiones de la derecha y centro sostuvieron el peso de las batallas, ante la superioridad de 26 mil chilenos de las tres armas, dirigidos por el general Baquedano.
También ver:
La Universidad de San Marcos en la defensa de Lima
13 de enero, Batalla de la Defensa de Lima. Niño Néstor Batanero
Esta improvisación fue producto de la soberbia, megalomanía, caudillismo de don Nicolás de
Piérola, que prescindiendo de los consejos de oficiales experimentados en táctica y estrategia, supuso que la ofensiva provendría del norte, armando inútilmente el Cerro San Cristóbal entre otras distracciones.
Quien mejor expresa ese momento dramático fue el héroe de Tarapacá y de la Breña, el Coronel Andrés A. Cáceres, cuando en sus memorias escribe “… Oficiales de carrera eran sustituidos por individuos sin preparación militar ninguna, pero si muy adictos al Supremo Jefe, quien les otorgaba grados militares ’temporales o provisionales’. Muchos jefes quedaron sueltos, pasando algunos, y de elevada jerarquía a integrar el séquito del ‘generalísimo’, como meros ayudantes de campo…”.
Lamentablemente, se tuvo que pagar un alto precio, no sólo por la destrucción de Chorrillos y Miraflores, la destrucción de las fuerzas productivas, de modernos complejos agroindustriales, destrucción y saqueo masivo, y una ocupación de Lima por más de tres años. El Perú tuvo que ceder por la fuerza de las armas Tarapacá y Arica, para recuperar Tacna recién en 1929.

El Morro Solar durante la guerra
Por ello, la historia de esas batallas y de la guerra pudo haber cambiado cuando los coroneles Cáceres y Canevaro solicitaron al Supremo Dictador, en la noche del 13 de enero, la autorización para irrumpir con 4,000 soldados el campamento enemigo, donde reinaba el más grande desorden e indisciplina, pues las alcoholizadas fuerzas chilenas con la destrucción de Chorrillos y Barranco, no teniendo con quién luchar, se mataban entre sí.
También ver:
Batalla de San Juan y Chorrillos
Bestialidades cometidas por el invasor chileno en Chorrillos
No menos de 400 muertos del ejército chileno se mataron pugnando por el botín. Por lo menos así lo expresaba el Ministro de Guerra de ese país, cuando exclamaba “¡Cómo nos iría esta noche si los peruanos con un poco de audacia, vinieran a atacarnos en números de cuatro mil hombres, sólo cuatro mil! Todo esto se lo llevaba el diablo y la obra de Chile se perdería miserablemente en una hora…”.
Sin embargo, mención aparte merece la heroica defensa de Morro Solar, por las fuerzas comandadas por el coronel Miguel Iglesias, Justiniano Borgoño, Carlos de Piérola que combatieron hasta verse completamente rodeados por las tropas dirigidas por Patricio Lynch. Su captura por el enemigo sólo fue posible a un alto costo, que propias fuentes chilenas estiman en 88 jefes y 1,873 soldados.
En tal sentido, ¡El Morro Solar, debiera ser considerado y respetado como un ¡Santuario de la peruanidad y no usado con fines políticos y comerciales!
As¡, la “Relación Anónima de un Jefe Chileno” consigna que: “La lucha era ardua, era horrorosa, nuestras bajas se habían centuplicado en un momento, a causa del nutrido fuego de ametralladora y de rifle que los cholos hacían de flanco a los nuestros, desde un fuerte del Morro Solar que miraba al valle y que estaba hacia el lado de Chorrillos…..(…) Todo esfuerzo parecía imposible para hacer ceder a los peruanos: veían desde la altura que nuestro ejército estaba
adueñado hasta de sus penúltimas posiciones y trincheras, pero eso no les persuadía de la inutilidad de la resistencia, ni les aconsejaba ahorrar sacrificios estériles” ( La Guerra con Chile, Documentos Inéditos 180-181. Ed. Milla Batres).

Chorrillos 1881, Courret
También ver:
Guerra del Salitre, la batalla de Lima. 47 Depredación organizada
La masacre chilena de los trece bomberos italianos de la Bomba «Garibaldi» de Chorrillos
Una mención aparte fue la participación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, por medio del batallón universitario denominado batallón Universitario Carolino, compuesto por cuatro compañías con plazas de 600 soldados, y cuyos oficiales eran civiles con grado militar
y la participación de algunos oficiales profesionales, que se batieron bravamente en la batalla de Miraflores, con un alto costo de muertos y heridos, donde lo más selecto de la inteligencia y la juventud limeña ofrendaría su sangre en la defensa del honor y dignidad nacional.
En general, en la batalla de Miraflores tal fue el espíritu patriótico que se formaron 10 divisiones con una brigada de artillería y caballería, de los cuales se batirían heroicamente los que defendían los primeros cuatro reductos de los nueve que mandó a construir el Dictador; tales reductos de los cuales preservamos el N.º 2, trataban de imitar la experiencia de la guerra rusa/turca que se adoptaba como modelo, con un ejército de escasa preparación, con una larga extensión por defender, y sin el armamento adecuado.
En cambio, el sábado 15 de enero en lo que se conoce como la batalla de Miraflores donde participa el llamado Ejército de la Reserva, que era prácticamente el pueblo en armas, el parte del general Pedro Silva Jefe del Estado Mayor dirigido al Dictador reconoce la participación valiente y decidida de los trabajadores, comerciantes, estudiantes universitarios etc. Como se ha señalado anteriormente. Así, escribe: “Faltaría también a mis deberes sino consignase en este oficio una palabra de aplauso justamente merecido para los Batallones Nos. 2,4,6 y 8 del Ejército de Reserva que con la serenidad de esforzados veteranos sostuvieron los reductos encomendados a su custodia sin que los desalentase el terrible espectáculo de ver caer uno tras otro a sus abnegados compañeros de armas.

San Juan de Miraflores, 1881
También ver:
Guerra del Pacífico, la batalla de Lima. 46 Ocupación de Lima
Morro Solar: contra falseamientos de la historia
Compuestos esos cuerpos de ciudadanos pertenecientes a la parte más selecta de nuestra Sociedad, y no acostumbrados por lo mismo a las penalidades y azares de la guerra, la gratitud Nacional se halla aún más obligada para con ellos” (Fuente Guerra con Chile Partes Oficiales. Editorial Los Pinos 1992, página 55).
En resumen, aprendamos las lecciones del pasado para tener unas fuerzas armadas modernas, en la marina, aviación y ejército, con carácter disuasivo ante posibles conflictos, preservando la seguridad nacional y el desarrollo económico, ahora que nuestro país con el Megapuerto de Chancay y la Modernización del Callao se debe convertir en el centro portuario de esta parte de América del Sur.
Diario Uno, 11.01.2025
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