El ministro del Interior Juan José Santiváñez ya no sabe cómo aferrarse al cargo ante su fracaso y esta semana lanzó argumentó necedades contra las cifras que muestran un incremento de homicidios de 2024 presentadas por el Sinadef, institución que depende del ministerio de Salud.
Las peroratas de Santiváñez apuntan a una trama del gobierno para maquillar las cifras de violencia y muerte por acción de la delincuencia. Ya vimos cómo un trabajador de la Morgue fue objeto de sanciones por revelar que el aumento de la cantidad de cadáveres por homicidio rebasa la capacidad de las instalaciones y el personal. Esta actitud del Ejecutivo no sólo apuna a velar la verdad sino a proteger a Santiváñez, a quien la presidente Dina Boluarte incomprensiblemente se niega a dar de baja, pese a su incapacidad.
Ahora es el turno de las cifras del Sinadef. Como gran argumento Santiváñez indica que las cifras de homicidios del Sinadef no coinciden con las estadísticas de denuncias ingresadas en el Sidpol de la PNP. Dice eso burlándose de los ciudadanos, pues todos saben que mucha gente no denuncia los delitos al no confiar en la Policía o por considerar que es una pérdida de tiempo, de modo que la cantidad de denuncias en realidad posiblemente debería ser multiplicada para tener una cifra real de delitos perpetrados.
Al inicio del estado de emergencia declarado en varios distritos de Lima, Santiváñez afirmó que dimitiría de su puesto si las medidas no producían resultados, por ello se afana en desacreditar las cifras que demuestran que la cantidad de homicidios creció en 2024 con él al frente del ministerio del Interior.
El crecimiento no es poca cosa, es considerable, pues el Sistema de Información de Defunciones (Sinadef) precisa que los homicidios durante 2024 aumentaron en un 34%, en comparación al año anterior.
El Sinadef no sólo tiene mayor credibilidad que las estadísticas policiales por estar las cifras de denuncias por debajo de la realidad sino por el hecho contundente de que la certificación de una muerte por homicidio es clara, un cadáver de una persona que pereció por causas naturales o enfermedad con el cuerpo de un muerto por asesinato es inconfundible. Para certificar un asesinato no importa que haya o no denuncia.
Estemos entonces atentos pues el Ejecutivo podría crear trabas burocráticas para impedir que se clasifique a una muerte como homicidio al supeditar dicha certificación a una denuncia policial, que a su vez podría ser manipulable. Ya vemos cómo hay trabas para las denuncias en las comisarías y sería peor si adrede se ordena aumentar dichas trabas.
El Sinadef indica que en 2023 se registró 1,500 peruanos fallecidos por homicidios, mientras que en 2024 esta cifra aumentó a 2,011 fallecidos por dicha causa.
Pero ni siquiera las denuncias disminuyeron, sino que aumentaron
El analista de datos Juan Carbajal, citado por La República, señala que en 2024 se ha registrado un 30% más de denuncias por homicidios en los distritos declarados en estado de emergencia en Lima y Callao con respecto a 2023.
La información fue obtenida de la Sidpol, por lo que desbarata los argumentos de Santiváñez, quien se atrevió a decir que habría manipulación, pero ni siquiera revisó las cifras de denuncias, pues guardan relación con las presentadas por el Sinadef.
El ministro de Salud, César Vásquez, dijo el jueves que se debe investigar si hay irregularidades en los datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), luego de Santiváñez, afirmara que hay manipulación en las cifras de homicidios.
Y es que según cifras del Sinadef, entidad adscrita al Ministerio de Salud (Minsa), en el 2023 se registraron 1 500 muertes por homicidios, mientras que en el 2024 la cifra de elevó a 2 011 decesos. No obstante, el ministro Santiváñez puso en duda la veracidad de estos datos, tras señalar que hay más de diez casos de asesinatos que no existen en el registro policial.
“Están en discusión. ¿Quién te dice que las cifras del Sinadef son verídicas?”, dijo Santiváñez.
Al respecto, el titular del Minsa afirmó que desde su sector se han adoptado las medidas necesarias para mejorar el control del sistema de reporte de defunciones, a fin de evitar falsificaciones en los certificados.
“Si hay o hubiera algún caso particular donde ha habido este tipo de manipulaciones o errores, se tiene que investigar y definir” dijo Vásquez y añadió que el ministerio ha mejorado sus sistemas de control, ha comprado equipos en todos los en todos los establecimientos del país y ha obligado a los médicos para que hagan ahora sus firmas electrónicas en estos certificados, para disminuir al mínimo la posibilidad de error.
