Lic. Miguel A Castillo Rodriguez*
Las recientes declaraciones del presidente de Colombia Gustavo Petro, puso en relieve otro posible conflicto con este país. Este ya no reconoce la frontera delimitada con el Perú mediante el Tratado Salomón–Lozano (1922) y ratificada mediante el Protocolo de Rio de Janeiro (1934), argumentando que las nuevas islas que se han creado por el cambio de cauce del río no serían de jurisdicción peruana.
En una de sus publicación en X muestra un mapa de la “Gran Colombia” señalando territorios que Colombia había perdido a lo largo de los años, con un mensaje “la oligarquía dejó perder buena parte de nuestro territorio” y “solo este gobierno logró detener la pérdida del mar”, en otro “es verdad que ocupan territorio que debe ser de Colombia” en alusión al Perú, en otro mensaje menciona “vamos a defender nuestra soberanía” y por último en uno de sus discurso expresa “Petro no es hombre de guerra, aunque sabe de guerra”.
Al parecer el problema de fondo sería el cambio paulatino del cauce del río Amazonas, que en los próximos años dejaría sin acceso fluvial a la ciudad colombiana de Leticia, donde se ubica el principal puerto fluvial que tiene Colombia en este río. Las consecuencias económicas serían graves para esta región colombiana; Petro también lo señala “miles de familias se quedarían sin sustento”, pues en adelante tendrían que pasar por territorio peruano para realizar sus actividades económicas y sobre todo perderían su principal vía de comunicación.
Petro ha convertido en política de estado la recuperación de territorio supuestamente ocupado por Perú, pero en realidad quiere asegurar el acceso soberano al Amazonas y que la ciudad de Leticia no pierda su acceso fluvial.
La defensa de límites territoriales son temas muy sensibles, definiéndose históricamente la mayoría de veces por un conflicto bélico. Petro ya expuso el problema y su posible sucesor también ha declarado que “no dejará que les quiten ni un solo centímetro de su territorio”, entonces qué pasaría si Petro o sus sucesores toman la decisión de usar la guerra como medio de reivindicar el territorio que considera perdido.
Recordemos que “en política, nada sucede por accidente. Si pasa, puedes apostar a que fue planeado así”, pues la frase donde alude su conocimiento de la guerra no es más que una amenaza sutil, que nos indica los diferentes escenarios al que está preparado el estado colombiano.
LOS PAÍSES NO TIENEN AMIGOS SINO INTERESES
Si revisamos la historia del Perú, casi todas las guerras que hemos afrontado han sido por diferencias limítrofes, hemos combatido con todos nuestros vecinos excepto con Brasil, aunque sí hubo escaramuzas. Todos los países han reclamado siempre más territorio, que nosotros hemos considerado peruano. Recordemos que hasta fines del siglo pasado recién se pudo definir completamente la frontera con Ecuador, pero después de una confrontación bélica la cual ganamos más por moral y experiencia que por equipo militar.
En ese mismo conflicto, un país al que siempre hemos apoyado vendió armas justamente a nuestro agresor. Argentina país de José de San Martin, Sáenz Peña, Las Malvinas y Maradona, siendo garante del Tratado de Río de Janeiro vendió armas a Ecuador durante el desarrollo del conflicto. Pocos saben que la genial idea del presidente Belaunde Terry de apoyar a Argentina en su guerra contra Gran Bretaña, por las Islas Malvinas, nos costó un enfriamiento de las relaciones diplomáticas con ese país y sus respectivas consecuencias económicas. Sirvió de algo nuestro constante apoyo a Argentina.
En las aulas nos enseñan que el Perú ha perdido grandes extensiones de territorio a lo largo de su historia, pero saben que esa misma narrativa la tienen los demás países vecinos como Ecuador, Bolivia y Colombia. Solo chile no tiene una sensación de perdida contra nosotros, su sentimiento de pérdida lo tienen contra Argentina por la Patagonia.
Es vano decir que cada país si pudiera se apropiaba de más territorio, seamos sinceros. Los estados buscan siempre maximizar su poder, recursos y seguridad. La ambición territorial ha sido una característica común en el desarrollo de las civilizaciones hasta la actualidad, aunque ahora se oculte tras discursos diplomáticos.
La frase “Los países no tienen amigos ni enemigos permanentes, sólo intereses permanentes”, cabe muy bien en esta coyuntura, revisemos nuestra historia y verán que no hemos tenido países amigos. Cada país se olvida de la amistad cuando sus intereses son afectados.
SI VIS PACEM, PARA BELLUM
La traducción del título dice: “si quieres la paz, prepárate para la guerra”, el que acuñó esta frase según las fuentes no fue general ni soldado, sino un intelectual romano que comprendió lo esencial de la seguridad. Si un país tiene un ejército preparado, con adiestramiento y con equipos militares óptimos, tiene menos probabilidad de ser atacado.
Si revisamos nuestra historia militar y la comparamos con los países limítrofes, somos el país con mayor participación en conflictos bélicos. Hemos sumado victorias, pero más derrotas y estas siempre han ocurrido en contextos desfavorables. En la guerra del pacifico, Chile estuvo bien preparado no fue casual que declarara la guerra a dos países a la vez, mientras que Perú adolecía de todo: ejército mal preparado, gobierno inestable y sociedad dividida, el resultado fue la peor derrota militar y un golpe al orgullo nacional que hasta ahora perdura.
En la actualidad nuestras fuerzas armadas están disminuidas, no solo por la baja inversión en defensa sino por las actuaciones de los políticos de turno y la opinión negativa de sectores de la población con ideología de izquierda, que se oponen a su modernización incluso tienen el anhelo que estas desaparezcan. Recientemente el congresista Carlos Anderson mencionó para que comprar aviones “contra quien vamos a pelear contra los marcianos” oponiéndose a la renovación de los aviones de guerra que requiere la fuerza aérea para mantener su operatividad.
Durante las dictaduras militares del 70, Perú realizó grandes inversiones en defensa, logrando tener una fuerza armada competitiva (ejército, marina y aviación), incluso mucho del armamento que empleamos hoy en día, son de aquella época.
Ahora en el mundo se desarrollan múltiples conflictos bélicos, vemos que las Fuerzas Armadas son un sostén a las decisiones políticas. La diplomacia se desarrolla mejor cuando se tiene como base la fuerza.
HOY IGUAL QUE AYER
Si Perú tuviera sus capacidades militares óptimas acorde con la época no habría surgido ninguna amenaza externa en la actualidad o en todo caso habría sido poco probable que un país limítrofe busque algún tipo de conflicto.
Colombia destina poco más del 3% de su PBI en defensa mientras que Perú el 1.1 % del PBI, de igual forma sus efectivos activos triplican el número de nuestras armadas al igual que su equipo militar. En una eventual confrontación es más seguro que aumentaría nuestro panteón de héroes.
Otro factor tan importante como las armas, es la sociedad. No solo es un semillero de tropas, sino un soporte logístico y moral a sus instituciones, son parte integral de la Defensa Nacional. Sin embargo, hoy igual que en el pasado nos encontramos divididos.
Con las primeras declaraciones de Petro en contra de la soberanía nacional, lo racional hubiera sido un rechazo en común de todos los peruanos ante una amenaza sin importar diferencias políticas, pero por un lado varios de sus simpatizantes en nuestro país minimizaron el hecho, otros publicaban muestras de su admiración al presidente colombiano y una parte de nuestros políticos de turno han guardado silencio.
Con una sociedad dividida no se podría afrontar una amenaza a nuestra seguridad nacional. Somos un país heterogéneo, de colores distintos y culturas diferentes, pero somos peruanos. No somos conscientes de que tenemos un problema. Nuestro país está en dificultades, está pasando por una crisis de seguridad interna y externa, económica, social y de identidad.
Para salir de ella necesita de un esfuerzo colectivo para vencer inmensos obstáculos que se yerguen en el camino y ofrecer las condiciones necesarias para superar una crisis tan grave.
*Miguelcas098@gmail.com
Gestor público especializado en gobiernos locales
Ver también
Verdades sobre Trapecio de Leticia
Protocolo de Río de Janeiro, límites entre el Perú y Colombia, 1934
Tratado de Límites y Navegación Fluvial entre Perú y Colombia

1 comentario
El tuco petro violentista trrorista sabe que esta mas armado, un pais ataca cuando ve debil a otro.DEBE DRAGAR PUERTO invertir en eso. Y Peru tuvo mas guerra porque heredo virreynato de peru y todo querian robarle terrritiorio, ecuador que nacio chico, chile por ambicion, brasil por supremacia de expansion, colombia decia que era amazonica,, hasta bolivia. Pero en sudamerica el que mas perdio fue Paraguay por agredir a varios a la vez, y Bolivia ante brasil y ante chile ya que eran tierras inaccesibles. Brasil le gano a TODOS siendo imperio y por buena politica de fronteras hasta hoy.