No se entiende por qué la Cancillería del Perú tiene que estar conversando tanto con sus pares chilenos y los ministros del Interior de ambos países, cuando el gobierno peruano ha sido bien claro en decir que se hará respetar las fronteras y transitarán por territorio peruano los extranjeros que cumplan los requisitos que las leyes peruanas mandan.
Como siempre, Chile busca maniobrar para salirse con las suyas tanteando si por allí encuentra un funcinario peruano prochileno amable con los intereses del país enemigo del sur.
Sorprende que el Perú haya accedido a instalar el “Comité Binacional de Cooperación Migratoria”, que tiene como objetivo abordar la crisis migratoria en la frontera de ambos países.
Ese problema no es del Perú, sino de Chile, si los extranjeros están causando bloqueos, desorden o suciedad en territorio chileno, no es el gobierno peruano el que debe solucionar aquello, sino Chile.
El viernes 28 de noviembre, el ministro de Relaciones Exteriores del Perú, Hugo de Zela Martínez, advirtió que el Gobierno no permitirá la migración irregular, debido a que “las capacidades están colmadas” y agregó que se aplicarán las leyes nacionales de manera “estricta”, entonces, ¿para qué tanta conversación?.
“Se ha hablado bastante de problemas de derecho humanitario, sobre eso quiero hacer una afirmación muy clara, en el sentido, que el Perú es un país respetuoso del derecho humanitario y aplicando esas normas, evaluaremos caso o caso cualquier situación que se presente”, mencionó desde Palacio de Gobierno.
He allí la posible trampa, el pretexto de los derechos humanos de gente que no sabemos si son venezolanos asesinos, rateros o prostitutas (como muchos que han llegado a causar caos y muerte en el Perú). Pero ahora esa gente busca colocarse bajo la sombrilal del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ya buscó la disposición del Perú a colaborar.
La ACNUR es una agencia a la cual no le interesan los peruanos, son gente que piensa en su sueldo para cumplir con una agenda de atizar migraciones. En nuestro país se dedican a proteger a venezolanos sin importar violar los derechos humanos de los niños, por ejemplo, fueron a colegios de zonas pobres a buscar a escolares venezolanos para ofrecerles suculentos almuerzos, pero dejaban deseando a los niños peruanos, porque no les importan, como no les ha importado los niños huérfanos ni las viudas que han perecido por asesinatos de venezolanos.
¿Qué busca Chile?
Chile busca lo fácil para ellos, que el Perú abra su frontera a extranjeros ilegales para establecer un “corredor humanitario” para que regresen a Venezuela. Pero nadie garantiza que esos sujetos se queden en el Perú a delinquir y no vayan a su país. Ya deberíamos tener suficiente con la proterva actitud chilena en una situación similar en 2023, cuando se haría detectado a policías (carabineros) chilenos instigando a los venezolanos a que invadan el Perú, para librarse de los graves problemas que causan los venezolanos.
Si tanto le interesa a Chile un corredor humanitario, ¿por qué no los sube a un avión y los envía a Caracas? O ¿por qué no los embarca en buses con carabineros que vayan con ellos hasta asegurarse que lleguen a Caracas?
Esperemos que el Perú no ceda a las pretensiones chilenas en perjuicio de los derechos a la seguridad de los ciudadanos peruanos.
Pero ya vemos a algunos «periodistas» que salen a defender los intereses de Chile con el pretexto de la compasión a los venezolanos, el mismo discurso que profirieron durante el gobierno de Pedro Pablo Kucsznsky, aplaudidos por los fujimoristas, apristas, caviares y una serie de politiqueros que ahora nada dicen de los peruanos víctimas de los venezolanos.
