“El canto del perdón”
A Jesucristo
Dios, bendice mi vida, como tú alumbras a las aves en los bosques de esmeralda
Ten misericordia, perdóname como tú perdonaste la ofensa de los fariseos
Redime al varón impío y regálame un cuerpo nuevo, noble y santo, como las estrellas
Guía mis pasos y cobija mis sueños en la gloria de tu canto
Ayuda a mi familia y libéralos de la ira del destino
Cuida de la mujer que amo y vela por el amor que danza en sus ojos
Prospera a mis hijos y llénalos de sabiduría, en la aurora de tu ángel
Protege a mis amigos de las tentaciones, en los caminos del bien
Restaura a los hombres que sufren las vicisitudes de la carne
Llévame por senderos piadosos, al brillar las alas de tu luz
Jesucristo, prepárame para marchar con las Huestes de la verdad, al final de los tiempos y los tiempos
AMÉN
Raúl Solís
“El canto del jardín”
A Santa Teresa de Calcuta
I
Durante la primavera, mis flores frescas guarecen los cuerpos australes de los enamorados que se echan sobre mi rostro atado en capullos de luz.
En la intensidad de la tarde, un pájaro-piscis renace como rayo de sol azul.
En primavera, los árboles jóvenes inician los ritos a la vida.
El amor es un lirio perenne de ojos silentes.
II
En verano, un talismán de fuego perfuma la savia encarnada de las venas mis rosas. El estío se disipa como una revelación de los astros. Mi hierba apacible canta su alegría. Los vientos del norte traen a mis pies el canto de una bella muchacha.
III
¡Brota el otoñar sobre mis hierbas húmedas! Un roble anuncia la visita de los extranjeros. Cantan los cielos. Vuelan los insectos. Mis hojas renacen bajo la blancura del Amor. Es otoño, los amantes han envejecido, El amor es una esfera de latón en el laberinto de mi boca. A lo lejos, en el bosque, se oye una voz. Es la voz de un pastor. Es el canto maravilloso del crepúsculo que viaja sobre la noche.
IV
La aurora ha vuelto. Lo saben las lluvias. El frío roza el silencio de mi pecho. Vuelo a ser como un niño. Vuelvo a cobijar en mis tierras a las abejas celestes. El amor anda bien. Estoy ante la presencia de la Luz. Humilde y sabio por las experiencias aprendidas, me refugio en la tersura de las aves.
EPÍLOGO
Aquí arriba, para nosotros, todo es alabanza y oración a Dios.
Raúl Solís (Lima, 1976) Poeta místico, fundador de dos grupos de poesía El Club de la Serpiente y Parnaso Perpetuo… Actualmente prepara un poemario.

6 comentarios
Raúl es un poeta digno de recordar. En particular, estos poemas son bellos, por sus imágenes y por la piedad que amanan hacia la humanidad.
Felicitaciones primo
Gracias primo y gracias Percy Ramirez✌
En: El Canto del Jardín, debe decir: «Vuelvo a ser como un niño…»
San Judas Tadeo & San Antonio De Padua: hagan realidad éstos bellos poemas…