Por: Wilfredo Pérez Ruiz (*)
Gracias a mi querida amiga Rosario Quintanilla Vergara, exvicepresidente del Consejo Directivo del Patronato del Parque de Las Leyendas – Fellipe Benavides Barreda (2006-2007), ha llegado a mis manos la elegante y atractiva edición del libro Historia de los parques zoológicos de Lima (2025) -elaborado por esta entidad y la Municipalidad Metropolitana de Lima- en la que describe los zoológicos que existieron y con especial énfasis el Parque de Las Leyendas, fundado el 20 de marzo de 1964.
Está compuesta de siete capítulos: el primero, comprende los zoológicos y jardines botánicos en el siglo XIX, a partir de las experiencias internacionales más resaltantes; el segundo, puntualiza el Parque de la Exposición, edificado en el gobierno de José Balta y Montero (1868-1872) -por Manuel Atanasio Fuentes e inaugurado el 1 de julio de 1872- pocos días antes del levantamiento de los hermanos Tomás, Silvestre, Marcelino y Marceliano Gutiérrez y del asesinato del jefe de Estado.
Tan emblemático plan formó parte de la modernización de la ciudad, el derribamiento de las murallas asentadas desde la época colonial y la creación de un parque debidamente estructurado en la “Ciudad de los Reyes”. Allí se implementó el Palacio de la Exposición, por el arquitecto italiano Antonio Leonardi, actual sede del Museo de Arte de Lima (MALI). En este escenario se situó el primer zoológico y jardín botánico.
Un tercer capítulo está dedicado al Parque Zoológico de Barranco instituido en 1947, durante el mandato del presidente José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948). “El nuevo zoológico, se diseñó de una manera muy sencilla, y se definió como lugar para su construcción, un espacio que colindaba con el nuevo parque Confraternidad de Barranco, cercano a la Quebrada de Armendariz, que es el límite natural con el distrito de Miraflores”. La feroz campaña de Benavides, en su condición de presidente del Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz), influyó en su definitiva clausura debido a la deplorable situación de los animales.
Los tres capítulos restantes se enfocan en el Parque de Las Leyendas. Agradezco la deferencia de considerar parcialmente mis textos e indagaciones. Al respecto, se afirma: “Su trascendencia fue tratada por algunos autores, pero es sin duda el conservacionista y expresidente del Directorio del Patronato del Parque de Las Leyendas, Wilfredo Pérez Ruiz, que en su libro Felipe Benavides, describe de manera afectiva su vida, proyectos y obra. De este tomaremos información significativa para elaborar breves líneas biográficas”.
Sin embargo, sospechosamente se omite significativos sucesos y los aportes de varios de los involucrados en este anhelado proyecto cultural. Se ha evadido una rigurosa investigación y prescindido consultar a los verisímiles conocedores, lo que resta calidad argumentativa. Se ha extraído lo “conveniente” de mis documentos Felipe Benavides: Señor de la Ecología (2018) y Parque de Las Leyendas (2022).
En su lugar se ha buscado promocionar los supuestos logros de las gestiones de Solidaridad Nacional y Renovación Popular. Se omite citar a Violeta Correa Miller, secretaria del despacho presidencial: importante artífice de este proyecto y al autor de la hermosa fotografía de la portada: Juan Valvidiezo Altamirano. Por el contrario, se destaca a discutibles burócratas y excluye nombrar a los trabajadores que fueron sus fundadores. Tampoco se incorpora el protagónico rol del Sindicato de Trabajadores.
A estos capítulos se le brinda una extensa descripción matizada de medias verdades a fin de rehuir aludir la contribución de anteriores administraciones. Pierde dimensión y seriedad intelectual al acentuar solo las supuestas acciones emprendidas desde el 2007. La disolución de la Sala “Robert Everly” es responsabilidad de esta dirección; únicamente se dice “lamentablemente este espacio, en la actualidad, ya no existe”. Se falta a la verdad al describir las razones de su traspaso al municipio limeño y, además, se ignora la iniciativa legislativa de Elvira de la Puente Haya de la Torre para añadir el nombre de Felipe Benavides a la institución (2001).
Una publicación encaminada con evidentes fines proselitistas y políticos. Desde que asumió su conducción la comuna capitalina, los sórdidos episodios acontecidos demuestran incapacidad, indecencia y negligente desempeño. Sobre lo que he escrito reiterados artículos denunciando, de forma sustentada, la putrefacción moral y las oscuras operaciones perpetradas. Eso sucede cuando prevalecen comportamientos inescrupulosos provenientes de funcionarios pusilánimes ajenos a la “modernidad, eficiencia y amor a los animales” y, por supuesto, al servicio de escabrosas consignas.
En carta al primer mandatario Alan García Pérez, el 9 de junio de 2008, enviada con la exclusiva intención de expresar mi rechazo a lo acontecido afirmé: “…Me permito dejar constancia, que nunca fui consultado sobre esta iniciativa y tampoco se tomaron en cuenta mis apreciaciones sobre la importancia política de la permanencia del Parque de Las Leyendas en el Poder Ejecutivo”.
“…Todo lo antes señalado, señor presidente, tiene directa vinculación con los cuestionables manejos económicos de su actual administración, presidida por Javier Arbulú Bryce. Cuento con toda la documentación que acredita el grado corrupción que caracteriza a esta nueva gestión que cuenta, vergonzosamente, con el silencio cómplice de la Célula Municipal Aprista y, en la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, con la ‘protección’ de algunos voceros de la Célula Parlamentaria Aprista”.
“…Finalmente, quiero expresarle, señor presidente, mi anhelo que su intervención evite la distorsión de los roles del Parque de Las Leyendas. Mi indignación no sólo proviene de cuestiones éticas, sino de mi vinculación con Felipe Benavides Barreda; pues, fui testigo de su enorme sacrificio y entrega para sacar adelante este hermoso proyecto”.
“…Lamento que este histórico lugar se encuentre bajo una conducción ineficiente e irresponsable. La honestidad y eficacia de mi gestión me obliga a dejar constancia, sobre todo en un medio en el que la sumisión, la apatía y la indiferencia facilitan la construcción de corruptelas que hacen que la función pública se vea tan desprestigiada y distante de la ciudadanía”.
El tradicional Parque de Las Leyendas es un reducto de peruanidad, un símbolo de nuestra grandeza cultural, ambiental e histórica; anhelamos tiempos venideros en los que prevalezca la ética e integridad. Recuerde: la historia debe de presentarse con rigurosidad, equidad y transparencia. De modo que, comparto las lúcidas palabras del respetable filósofo alemán Arthur Schopenhauer: «El hombre no debe permitir que su intelecto sea dirigido por su voluntad y sus pasiones, pues esto nubla el juicio y altera la verdad de las cosas».
(*) Docente, conservacionista, consultor, miembro del Instituto Vida y ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/
