En Ica, el comercio mueve gran parte de la economía regional. Desde las bodegas y tiendas hasta la venta de autos y productos al por mayor, este sector aporta el 8,5% del Producto Bruto Interno (PBI) de la región y genera más de una quinta parte del empleo total. En concreto, alrededor de 97 mil iqueños trabajan en actividades vinculadas al comercio.
No obstante, detrás de estas cifras persisten importantes desafíos para el comercio iqueño. La Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advirtió que, del total de trabajadores dedicados al comercio, 69 mil 800 (72%) operan en la informalidad. En otras palabras, 7 de cada 10 comerciantes iqueños trabajan sin derechos laborales básicos, estabilidad ni acceso a seguridad social, lo que refleja una alta presencia de empleos de baja calidad en uno de los sectores más dinámicos de la región.
“El comercio tiene un peso importante en el mercado laboral de Ica, pero la calidad del empleo sigue siendo la gran tarea pendiente. El dinamismo que vemos en los mercados y zonas comerciales de la región no se está traduciendo en bienestar para los trabajadores”, explicó César García, economista de REDES.
De acuerdo con REDES, basándose en datos de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), el 70% de los trabajadores del sector laboran en microempresas. Es en este segmento donde las barreras para la formalización se vuelven más altas debido a los sobrecostos y falta de incentivos.
“Los regímenes especiales creados para las mypes nacieron para facilitar ese paso, pero han producido el efecto contrario. Cuando un comerciante supera cierto nivel de ingresos, debe pasar al régimen general, donde las obligaciones tributarias y laborales aumentan considerablemente. Ante ello, muchos optan por mantenerse pequeños para evitar asumir costos que aún resultan difíciles de sostener”, sostuvo García.
Precisamente, el Banco Mundial describe este escenario como un círculo vicioso: un negocio informal tiene pocos incentivos para crecer o invertir en mejoras, lo que limita su productividad. Sin productividad, es difícil generar crecimiento sostenido y, sin crecimiento, el Estado también ve reducida su capacidad para financiar y brindar servicios públicos de calidad.
Hacia adelante, ¿qué acciones se deben impulsar?
Para REDES, la solución pasa por reformas de fondo. García identifica tres prioridades:
- Primero, es necesario revisar los regímenes tributarios especiales para que un pequeño negocio no sienta que, al crecer, automáticamente tendrá más pagos, más trámites y menos facilidades. La formalidad debe ayudar a que una bodega, tienda o emprendimiento pueda expandirse.
- Segundo, se necesita atraer más inversión privada para generar empleos formales y estables. Cuando nuevas empresas llegan, amplían operaciones o abren más locales, se crean oportunidades laborales con beneficios y mayores ingresos para miles de familias. Para que eso ocurra, también se necesita un entorno que facilite invertir y hacer crecer los negocios.
- Tercero, es importante fortalecer programas que ya vienen funcionando. Iniciativas como Tu Empresa ayudan a los emprendedores a formalizar sus negocios de manera más simple, mientras que programas de ProInnóvate facilitan acceso a financiamiento y herramientas para que las mypes puedan modernizarse, vender más y crecer.
Como se ha visto, el comercio en Ica sostiene el ingreso de miles de familias y mueve gran parte de la economía regional. Sin embargo, muchos pequeños negocios siguen atrapados en la informalidad, con dificultades para crecer o brindar mayor estabilidad a sus trabajadores.
“La formalización no debería entenderse solo como más pagos o más trámites, sino como una oportunidad para que una bodega, una tienda o un emprendimiento pueda crecer, contratar más personas y generar mayores ingresos. Para lograrlo, se necesitan menos barreras, más oportunidades de inversión y programas que acompañen realmente a los emprendedores en ese proceso”, concluyó César García de REDES.

