En su afán por lograr más votos en esta segunda vuelta de las elecciones presidenciales, la candidata de Fuerza Popular Keiko Fujimori exhibió a su hija menor de edad, Kaori Villanela, en un mitin de cierre de campaña en Lambayeque.
La “señora K” no tuvo escrúpulos en exponer a su hija al público sabiendo que la gran mayoría del Perú la rechaza, desprecia, condena o repudia. Ella no es un personaje del cual el Perú se tiene que sentir orgulloso sino todo lo contrario, es un ser siniestro que avaló y sigue avalando el depravado régimen de su padre, de latrocinio, crimen y saqueo de nuestro país.
No solo eso. lleva el estigma de no haber defendido a su madre de las torturas de su padre, como dijo Susana Higuchi:
“Keiko, me abandonó prefirió el sucio dinero de su padre, para mí tiene cara de diablo”
Lejos de pedir perdón por ello, manifestó tener la frente en alto, signo inequívoco de que será capaz de atrocidades.
En vista de que se le recordó en el debate del domingo su vergonzoso pasado familiar, ahora busca presentarse como una buena madre de familia para maquillar su negra historia. Por ello arrastrar a una menor de edad a la atención del público. Es algo que, en su condición de tener un pasado tenebroso, muchos padres no harían por el bienestar mental y moral de sus hijos menores.
La candidata no solo se portó horriblemente con su madre, sino también con su padre al luchar contra su indulto porque a ella, en su desenfrenado afán por el poder, no le convenía para su carrera política. Además, asestó una tremenda puñalada política a su hermano menor Kenji Fujimori.
De modo que a muy pocos desavisados engaña con su pose de buena madre, como quiere hacerlo engatusando a madres pobres con las ollas comunes, ofreciendo migajas, pero su partido en el Congreso, lejos de exigir atención para esta población vulnderable, se ocupó en derrochar en comilonas y costosos buffets para los congresistas, como si estuviesen desnutridos.
También busca engañar a familias pobres con la titulación por el Cofopri, cuando esa es una institución que tiene décadas y sigue haciendo su trabajo, el cual como límite tiene las propiedades en litigio, donde no puede intervenir por ley, lo cual es parte de la causa de la existencia de inmuebles sin titular.
Al fujimorismo no le importaron los niños
Recordemos que a la dictadura del cabecilla de la banda delincuencial fujimorista Alberto Fujimori, cuya hija tanto alaba, no le importaron los niños. La prueba es que premió a asesinos de niños como el Grupo Colina.
También busca engañar cambiando de nombre a los programas de alimentos usando el nombre del organismo que entregaba alimentos, PRONAA, pero no dice que el PRONAA repartió comida envenenada que asesinó a decenas de niños:
Fujimorismo dejó 24 muertes de niños por envenenamiento
A la “señora K”, como se le conoce en el hampa judicial, tampoco le importan los numerosos niños huérfanos y viudas que deja en nuestro país el hampa venezolana, cuya entrada sin control aplaudió. ¿Alguna vez ha acudido a dejarles siquiera un pan?
Colegios
Así como Fujimori despreciaba a los niños pobres, los utilizó para decir que construyó muchos colegios, pero la mayoría está inutilizable, además junto con Alan García destruyeron la calidad educativa. Qué diferencia con Manuel Odría, los colegios, 55 grandes unidades escolares como Ricardo Palma, Bartolomé Herrera, Melitón Carbajal o Juana Alarco están en pie hoy y solo se les ha realizado cambios estéticos. También hospitales como el Rebagliati o Almenara, colegios y hospitales que van a cumplir 80 años.
El japonés Fujimori despreciaba a los peruanos y más a los pobres andinos, por eso impidió que tengan niños a unas 300 mil mujeres que fueron tratadas peor que animales porque cuando se esteriliza a un animal se le brinda cuidados postoperatorios, pero a ellas las dejaron abandonadas a su suerte por eso algunas murieron.
Mujer
Con esos antecedentes busca el voto de las mujeres, cuando al avalar la dictadura de su padre avaló atrocidades contra mujeres. Tampoco nunca pide perdón por el caso de la agente de inteligencia Mariella Barreto, a quien el fujimorismo descuartizó viva por alertar a periodistas de un plan para asesinarlos.
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