Jorge Manco Zaconetti
Siempre he señalado que el Perú es un país minero por excelencia, y tradición histórica. El oro y plata del Perú y México fueron la base de la “revolución monetaria” de Europa del siglo XVI en condiciones de explotación colonial. Sin embargo, la corona española recibía bajo pena de muerte el famoso “Quinto Real”, es decir la regalía que percibía el naciente estado español era del 20 % de todo lo obtenido, sea del saqueo como el “Rescate de Atahualpa”, o de la explotación de las minas de Potosí, de Huancavelica u otras.
Podrá creer Usted amable lector que en el Perú contemporáneo, gracias a las leyes mineras instauradas bajo la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos (1992/2000), el tío Vladi para la candidata de Fuerza Popular la Sra. Keiko Fujimori, el país no capta ni el 5% de cada 100 dólares que se perciben por ingresos de exportación minera.
Si se considera el período de 2004 a 2025, que considera precios altos y normales, el Estado peruano sea por diversos conceptos, como el impuesto a la renta neto de las devoluciones tributarias, sea por las viejas regalías (2004) como nueva regalías (2012); sumado al Aporte Minero del régimen entreguista del segundo gobierno de Alan García Pérez, como de los derechos de vigencia minera que para la Gran Minería y Mediana Minería son de US $ 3 dólares por hectárea de territorio con recursos mineros; así también si se considera el Nuevo Marco Minero establecido por la corrupta pareja presidencial Humala & Heredia como el gravamen minero, el impuesto especial a la minería como la regalías de la ley N.º 29788 que se aplican sobre el margen o tasa de utilidad de las empresas. Se tiene un Estado con limitados ingresos fiscales que no guardan proporción con la riqueza minera.
Solamente considerando tales ingresos fiscales libres de las devoluciones por concepto del impuesto general a las ventas (IGV) por exportaciones mineras o por impuesto a la renta pagado de más en el período 2004 a 2025 el Estado peruano en términos netos ha percibido US $ 28 mil millones de dólares que en comparación a los ingresos de exportación de los productos mineros, que sumaron en dicho período US $ 587 mil millones de dólares, ello significa que el fisco peruano ha tenido una participación del 4.77 %.
Para hacerlo más entendible ello significa que de cada 100 dólares de ingresos de exportaciones el fisco en términos netos capta 4.77 dólares. Por tanto podríamos decir que en el Virreinato o mejor en el Perú colonial el estado imperial de España percibía el Quinto Real o el 20 % de la explotación minera, sea de otros ingresos fiscales que gravaban la producción.
Como una expresión de la enajenación irracional al Patrimonio Nacional, el Estado peruano en términos netos en el período 2004 al 2025 ha percibido US $ 28 mil millones de dólares por los diversos conceptos citados (impuesto a la renta neta, regalías etc.) que son casi equivalentes a los ingresos de exportación solamente del cobre en el año 2025, que sumaron los US $ 28,130 millones. ¡De ripley aunque usted no lo crea!
En 2025, cuando los ingresos de exportación minero sumaron los US $ 61,849 millones con precios extraordinarios del cobre, oro, plata, en especial, lo que efectivamente ha percibido el Fisco por concepto de ingresos tributarios netos fue el monto de US $ 4,439 millones. Ello significó que de cada 100 dólares de ingresos por exportaciones lo que realmente percibió el fisco como ingreso tributario fue 7.18 dólares, cifra insuficiente, que no guarda proporción con la riqueza producida. Ello justifica la necesidad de obtener mayores rentas fiscales con un impuesto extraordinario que grave las utilidades extraordinarias que están percibiendo en especial las empresas mineras de cobre, oro y plata.

Sirva la historia reciente para entender la extraordinaria que están pericbiendo las empresas mineras en especial del cobre y oro. Recuerdo como si fuera ayer que durante el año 2001/2002 los precios de la libra de cobre estaban deprimidos sobre los US $ 62 centavos de dólar, y el grupo México que opera en nuestro país como SPCC Southern Perú Copper Corp., presente en las minas de Cuajone (Moquegua), Toquepala (Tacna) con la Planta de Refinación de Ilo (Moquegua) se vio forzado a cerrar sus operaciones en las minas que explotaba en USA y México, pero siguió operando las unidades de Perú, tanto Cuajone como Toquepala que tenían costos operativos no mayores a los US $ 52 centavos por libra. Es decir, eran rentables para la trasnacional mexicana.
Resulta evidente que cuando se inició el ciclo ascendente de los precios que llegaron a US $ 2.7 dólares la libra en el 2006 para seguir trepando fuera del bache del 2009 por la crisis financiera mundial, resultó evidente que las empresas cupríferas estaban obteniendo ganancias extraordinarias gracias a la demanda externa de productos minero sobre sobre todo por las compras de la República Popular China.
En tal sentido, fue tal la bonanza que la Compañía Minera Antamina, cuyo presidente de directorio en el año 2001 sostenía ante la Comisión de Energía y Minas del Congreso que presidía el congresista del APRA José Carlos Carrasco Távara, que el proyecto Antamina en los próximos quince años (2001/2014) con precios de largo plazo de US $ 90 centavos la libra obtenía una tasa interna de retorno (TIR) promedio anual del 14 %. Por tanto cuando los precios se elevaron sobre los US $ 3 dólares la libra estaban obteniendo ganancias extraordinarias, imprevistas que no se debían a la innovación tecnológica, ni mayor productividad.
Se debe tener presente que la Mra. Antamina tiene como accionistas a BHP Group de Australia con el 33.75% de las acciones, a Glencore de Suiza con una participación de 33.75%, también forma parte Teck Resources de Canadá, como Mitsubishi del Japón con el 10 % de participación. Esta empresa que había invertido US $ 2,380 millones hacia 1998 con entrada en operaciones en junio de 2001, ya en 2004 había recuperado su inversión gracias a los altos precios del cobre, zinc, molibdeno. Por tanto comenzó el pago del impuesto a la renta al fisco, y la región de Ancash se convertía en la mayor perceptora del canon minero quee por ley está determinado por el 50 % del impuesto a la renta.
Siempre he sostenido en esta columna que la actividad minera se constituye en el motor de la economía peruana, es decir es el sector más importante del país por su interdependencia con otros sectores de la economía, por los importantes compromisos de inversión que han posicionado al país como un líder internacional en la producción de cobre, oro, plata, zinc, plomo, estaño entre los principales. Pero al mismo tiempo, los ingresos fiscales están sujetos a tantas deducciones como “gasto tributario”, que en realidad lo que percibe el fisco no guarda proporción con la riqueza creada.
EXTRACTIVISMO MINERO
En promedio los ingresos de exportación constituyen más del 60 % de los ingresos que obtiene el país por las ventas al exterior, pero lamentablemente dichas exportaciones en su mayor proporción se venden como concentrados que son refinados en terceros países, donde se obtienen una serie de derivados como el litio, cadmio, tungsteno, níquel, molibdeno, bismuto entre otros, dependiendo del mineral tratado.
En el presente somos testigos de la mayor importancia económica, geopolítica, tecnológica que está teniendo el cobre. Es sin lugar a dudas un mineral estratégico para las grandes potencias, un recurso vital en la transición en las energías limpias como eólica y solar, la industria automotriz eléctrica, en la informática, robótica y sobre todo en la industria de armamentos.
A diferencia del Perú, en Chile el cobre es una palanca para una mayor estabilidad económica y fuente de renta minera directa para el estado por medio de la empresa CODELCO. El caso de Chile es paradigmático y contrario a las tesis liberales. No solamente el país vecino resulta siendo el primer productor mundial de cobre con un promedio superior a los 5.2 millones de toneladas anuales, donde el primer productor es la empresa estatal Codelco, que participa con 1.3 millones de toneladas, constituyendo el 25 % de la producción en nuestro vecino del sur.

Cabe destacar que si la empresa estatal chilena tiene costos de producción menores a los US $ 2.5 dólares la libra, y los precios tienden a incrementarse por una mayor demanda de cobre, superando los US $6.5 dólares la libra, el fisco chileno se favorece, se capitaliza, pues percibe los royalties (regalías), también el 10 % de los ingresos de exportación de Codelco por la famosa “ley reservada del cobre” que se destinan a las fuerzas armadas chilenas, que ahora tiene otro destino que lo define el gobierno; fuera de ello, como toda empresa abona el impuesto a las utilidades, y luego de ello como toda empresa generas utilidades netas, en razón de la rentabilidad. A diferencia del Perú, el estado chileno capta directamente la “renta minera” que
se define como la diferencia entre el precio internacional del cobre y los costos internos de producción.
En nuestro país el “extractivismo minero” se expresa en la concentración de la riqueza en las grandes empresas sobre todo del cobre donde destacan las transnacionales mineras que operan a escala mundial y los varios indicadores señalan que el Perú es uno de los cinco países mineros de cobre con los menores costos de producción.
Por ello, una “Nueva Política Minera” debe pugnar por mayores ingresos tributarios, un mayor valor agregado, sobre todo un mayor respeto del medio ambiente, mejores condiciones de vida e ingresos sus trabajadores.
Diario Uno, 30.05.2026
